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La autoestima, quererse a uno mismo, es necesario para una vida plena

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psicología

¿Qué es la autoestima y cómo podemos mejorarla? 6 claves para que nunca te falte

El psiquiatra Viktor Frankl dijo: "Cuando creas que no puedes cambiar nada, piensa que siempre podrás cambiarte a ti mismo". Pues eso. ¡No lo olvides!

Por Itziar Donezar

14 de marzo de 2022 / 15:46

Si la estima es el cariño o el afecto que se siente hacia una persona o una cosa, si es la valoración positiva que se hace de alguien o de algo, parece lógico pensar que la autoestima es esto mismo pero hacia uno mismo. Y, sin embargo, no es del todo así.

Habitualmente, la autoestima se define como el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidos hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. Una definición a la que podríamos añadir: lo que no significa que sean percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento positivas o cariñosas, como sí ocurre con la estima.

Y es que la autoestima tiene un peso cognitivo, pero tiene todavía más peso emocional. Y a menudo las (buenas) emociones que sentimos hacia otras personas no las sentimos hacia nosotros mismos. Quién no ha tratado alguna vez mejor a otra persona que a su persona. Lo más probable es que lo hayamos hecho todos. Y lo preocupante es que lo hagamos siempre.

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Y no se trata de tener una autoestima por las nubes, no vayamos a caer en el engreimiento y en la soberbia y en el egocentrismo. Se trata más bien de tener una buena autoestima. ¿Cómo tenerla? El psicoterapeuta y escritor Nathaniel Branden da algunas pistas en su libro ‘Los 6 pilares de la autoestima’ y Luis Rojas Marcos, psiquiatra, investigador y profesor, habla de la relación entre el lenguaje y la autoestima.

La autoestima en 6 pilares

1. Consciencia

Vivir de una manera consciente es reflexionar sobre nosotros mismos, analizarnos, hacernos preguntas, cuestionarnos, mirarnos y escucharnos, darnos cuenta de lo que somos y de lo que podríamos cambiar para ser mejores personas. La consciencia debería acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida, sería lo ideal, pero si sientes que no es posible, que en ocasiones se te escapa, las prácticas de yoga, meditación y mindfulness pueden ayudarte a fortalecerla.

2. Aceptación

Aceptarnos significa conectar con nuestro ser y abrazarnos por ser como somos. Y somos según lo que fuimos. El adulto que somos ahora no se entiende sin el niño que fuimos. Por eso, es importante tener en cuenta qué ocurrió durante nuestra infancia: cómo nos trataron nuestros padres, qué nos dieron y qué no nos dieron. No es lo mismo haber recibido reconocimiento o desaprobación. No es lo mismo haber crecido envuelto en afecto o en desprecio. Si nos reconocemos como niños, nos aceptaremos como adultos.

3. Responsabilidad

Hay cosas que escapan a nuestro control, cierto, cosas que no dependen de nosotros pero muchas otras sí. Tomamos decisiones, elegimos algunas cosas al mismo tiempo que rechazamos otras, actuamos de un modo u otro… Y todo esto conforma nuestra vida; así que mayoritariamente somos responsables de nuestra vida. Y eso hace que nos sintamos bien porque sentir que tenemos la sartén por el mango y que llevamos las riendas de nuestra vida quiere decir que confiamos y creemos en nosotros, que nos valoramos y que nos queremos. Ser libre para decidir, elegir y actuar implica ser responsable.

4. Asertividad

Una persona asertiva es aquella que comunica sus opiniones, deseos, derechos, gustos, sugerencias de forma honesta, amable respetuosa; aquella persona que defiende su posición y sabe establecer límites.

¿Y tú, cómo vas de asertividad? Imagina que alguien te dice que tienes que hacer tal cosa o ir a tal sitio y tú no quieres hacerla o no quieres ir. ¿Le dices que no o lo dejas pasar para no tener un conflicto? Imagina también que estás con un grupo de personas que opinan de una manera sobre algo y tú de otra. ¿Expresas tu opinión o te callas por miedo a ser rechazado, a quedarte solo o a que se rían de ti?

Todos hemos estado en situaciones así, todos hemos tenido más o menos contacto con personas tóxicas (compañeros de trabajo, parejas, amigos, familiares) y todos somos vulnerables, pero entender que no nos valida la gente sino nosotros mismos y aprender a ser asertivos es ganar en autoestima.

5. Propósito

Tener una meta, un objetivo, una ilusión y creer que la alcanzaremos nos empodera. Y al revés, no saber hacia dónde vamos o sentir que vamos a la deriva o no confiar en que seremos capaces de lograr algo nos provoca una gran ansiedad e inseguridad, que si crecen demasiado afectarán a nuestra salud y nuestro bienestar.

El propósito y la autoestima son un dúo fantástico que le planta cara a la angustia, la pena, la tristeza y la depresión. En palabras de la psicóloga Silvia Congost: «Es importante confiar en el poder de uno mismo. Así será más fácil centrarse en el día a día y no anticipar catástrofes. No pensar en eso que ni siquiera sabemos si llegará nos ahorra pasar por una angustia innecesaria que no ayuda a la salud. No se trata de no querer enfrentarse a la verdad, sino de afrontarla con realismo».

Puede que las circunstancias (la pandemia del coronavirus, por ejemplo) nos obliguen a convivir con la incertidumbre, pero si vivimos con propósito, ese desequilibrio perderá intensidad. Y reforzará la idea de que lo importante no es cuántas veces te caigas, sino cuántas veces te levantes.

6. Integridad

Ser una persona íntegra nos hace bien. ¿Y qué es la integridad? Promover la autoestima en los demás, dar ejemplo, tratar a todo el mundo por igual, hablar con claridad, no juzgar, no etiquetar. Nos sentimos mejor con nosotros mismos cuando no traicionamos nuestros principios. Vivir con coherencia protege nuestra esencia.

El lenguaje y la autoestima

La manera en que nos hablamos, el famoso diálogo interno, puede construir o destruir nuestra autoestima. Las palabras que nos decimos, aquellas que elegimos para hablar de nosotros son los pilares de nuestro yo y nos determinan completamente. Porque poco importa si dicen la verdad o mienten. Tienen tanta fuerza que consiguen que se conviertan en nuestra realidad. Y entonces creamos una realidad en la que no hay espacio para la autoestima y sí para el ataque, el dolor, el juicio, el menosprecio.

Igual de importante es cómo hablamos a los demás. El lenguaje es poderoso y Luis Rojas Marcos recomienda hacer (o decir) principalmente 3 cosas:

1. Perdón

Que no significa rebajarse ni hacerse de menos, sino dar ejemplo y aceptar que no siempre tenemos razón y que nos equivocamos. «El perdón es fundamental para sobrevivir», dice Rojas Marcos. Y, como dijo el poeta Alexander Pope: «Errar es de humanos, perdonar es divino, rectificar es de sabios».

2. Cuéntame

Que es lo mismo que decir me importas y me importa cómo estás y me importa qué piensas y qué sientes. Cuéntame es una invitación a que te muestres y es decir quiero escucharte.

3. Te quiero

Que es transmitir cariño y cercanía. Cuántas veces damos por sabidas y por dichas estas palabras. Cuántas veces las sustituimos por un emoticono con forma de corazón. Cuántas veces nos quedamos con las ganas de decirlas. Y quizá la vida sea muy corta como para quedarse con las ganas. Digamos te quiero más veces. ¡Muchas veces! Y digámonos me quiero. ¡Todo el rato!

La autoestima requiere tiempo y constancia y dedicación y cariño, como todo lo bueno de la vida, pero merece la pena invertir en ella porque es una inversión de (buena) vida. ¿Entonces, invertimos?

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