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Sacar el carácter no implica estar de mal humor y en tensión, sino ser como eres. / Foto: Massimo Dutti.
Salud mental
No se trata de tener mucho o poco carácter, sino de conocerte, estar seguro de ti mismo y expresarte sin máscaras ni miedos. Descubre en qué momentos sacar tu carácter puede hacerte sentir mejor.
Por María Corisco
26 DE FEBRERO DE 2024 / 14:00
“Tiene mucho carácter”. Cuando te hablan así de una persona, ¿qué idea te viene a la mente? Posiblemente imaginas que se trata de una persona difícil de tratar, que intenta imponer su punto de vista y es poco flexible en sus relaciones con los demás. Si, por el contrario, te dicen que alguien “tiene poco carácter”, es fácil que pienses que es pusilánime e inseguro, y que se deja llevar por lo que quieren los demás.
Curiosamente, hay un juicio negativo tanto hacia quienes tienen “mucho” como a los que tienen “poco”. Y es curioso porque, en realidad, el carácter no va de cantidades. “La cuestión es que «todos tenemos carácter» y es lo que nos hace sentir, pensar y actuar de un modo u otro. Es lo que nos hace únicos e irrepetibles”, explica Sonia Díaz Rois, coach experta en gestión emocional. “El carácter es nuestra huella personal, lo que nos permite tener criterio propio, opinar y dar nuestro punto de vista, respetándonos a la vez que somos capaces de respetar la opinión de los demás”.
En términos de si es más o menos adaptativo y si beneficia nuestra manera de relacionarnos, si es mejor o peor, dependerá de cada uno. “Un tipo de carácter gustará más a unos y otro tipo de carácter gustará más a otros. Y, como ya sabemos que no podemos gustar a todo el mundo, desarrollar la capacidad de conocerse y estar seguro de uno mismo, para poder expresarse desde el propio ser, sin máscaras y sin miedos, es algo que nos hace sentir bien”.
Seguro que conoces a más de una persona que se escuda en su carácter para justificar comportamientos y actitudes que molestan, ofenden o irritan a los demás. Pero la experta recuerda que el carácter no es algo estático, sino que tiene que ver “no con los rasgos heredados, sino con los que adquirimos durante la vida; se conforma y transforma con la propia experiencia”.
Así pues, aquello tan exasperante de “es que yo soy así” o “es que forma parte de mi carácter” no sirve como excusa. Lo ideal, apunta la experta, sería que nuestro objetivo fuera “ser” y “hacer” desde la mejor versión de nuestro propio carácter. Para ello, señala, “se trata de conocerse, pero de verdad, y mostrarse y actuar en base a lo que creemos y respetamos. Conocer nuestros valores, nuestras creencias, nuestra forma de relacionarnos, los aspectos más positivos y aquellos que podemos mejorar y que conforman nuestra propia personalidad nos permite compartir nuestro punto de vista, desde la naturalidad, estando atentos y predispuestos para recoger otras experiencias, desde la curiosidad y valorando la novedad”.
Dado que el carácter forma parte de nuestra propia personalidad y que deberíamos sentirnos con el poder expresarnos con libertad, siempre y cuando se haga desde el respeto, “cualquier momento debería ser más que adecuado para poder compartir lo que pensamos y lo que sentimos, sin necesidad de pretender estar de acuerdo completamente o de recibir la aprobación de los demás”.
A partir de aquí, Sonia Díaz Rois nos muestra algunos ejemplos de situaciones y circunstancias en las que mostrar firmeza y determinación puede ayudarnos a gestionar mejor nuestra relación con los demás y sentirnos mejor con nosotros mismos.
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