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asertividad

Decir las cosas como las pensamos pero con cuidado facilitará mucho las buenas relaciones./ Imagen: Fotograma de The Marvelous Mrs. Maisel.

Psicología

Claves para empezar a decir lo que piensas (sin ofender a nadie)

Ser asertivo es una herramienta que nos ayuda a ser nosotros mismos, desde el respeto al otro, pero sin buscar validación externa. No lo confundas con egoísmo, es autoestima, y te va a ayudar a ser mejor.

Por Sara Trueba Rodríguez

7 de abril de 2023 / 07:00

Se dice que alguien es asertivo cuando es capaz de decir lo que piensa, expresa sus derechos, opiniones e ideas de manera clara, honesta y sincera, sin herir a los demás y desde el respeto. Y no es tan difícil serlo. Tan solo debes conocer los mecanismos y estrategias para aprender a comunicarte de otra manera. ¿Por dónde empezar? La psicóloga clínica y autora de Asertividad por dentro y por fuera (Ed. Desclée de Brouwer) asegura que no hay atajos para conseguirlo y que todo comienza por una buena autoestima.

Desde su experiencia en el campo de la asertividad (es toda una voz autorizada sobre este tema del que ha escrito doce libros distintos), Olga Castanyer entiende que no se nos enseña a validarnos por nosotros mismos, algo esencial para poder tener una actitud asertiva. «Ser asertivo está englobado en la autoestima y la autoconfianza con uno mismo. Si vamos bien de autoestima seremos capaces de no depender del exterior para sentirnos dignos de ser queridos, por eso no tendremos miedo a decir que no, a poner límites y a expresarnos tal como somos», asegura.

En este sentido, las personas asertivas son menos ansiosas en lo relacional: «Al no depender de la validación externa, son más calmados en las relaciones». Al estar tan profundamente unidos estos conceptos, cabe pensar si lo uno lleva directamente a lo otro, es decir, ¿una persona con buena autoestima puede no ser asertiva? «Se puede ser más agresivo o bruto sintiéndote asertivo internamente. Es un asertivo «patoso» en la manera de comunicarlo, pero este tipo de personas pueden aprender rápidamente a corregirlo porque la esencia la tienen», comenta.

Tipos de conducta

¿Cómo son tus interacciones sociales? ¿Son asertivas, pasivas o agresivas? No se trata de castigarse, precisamente, porque la asertividad contempla el miedo al fracaso dentro de las claves que debe aceptar una persona asertiva, pero sí de entender las diferencias entre los tres grupos para aprender a identificarlas.

  • En las interacciones pasivas se ponen por delante los derechos de los demás en lugar de los propios.
  • En las interacciones agresivas se toma cualquier conflicto como un ataque y se dice lo que se piensa, pero sin tener en cuenta los sentimientos de los demás.

Aquí van dos claves esenciales de las personas asertivas:

  • Se ponen en primer lugar (a diferencia de la comunicación pasiva).
  • No faltan el respeto de los demás (a diferencia de la comunicación agresiva).

Sin embargo, Olga Castanyer nos aclara que hay distintos ámbitos y entornos y es posible que en uno de ellos sea más asertivo que en otro: «Es bastante habitual encontrarse con personas con una autoestima parcial, personas que quizá se sienten muy seguras en su valor profesional y lo manifiestan desde la calma, dando sus opiniones con seguridad y firmeza, sin herir a nadie. Esa misma persona quizá en otro ámbito sea más dependiente de la validación externa, menos segura y, por tanto, menos asertiva».

Cómo trabajar la comunicación asertiva

Antes de entrar en materia debes descubrir si puedes tener déficit de asertividad. ¿Defiendes tus derechos? ¿Expresas libremente tus propias opiniones? ¿Manifiestas desacuerdo cuando corresponde? ¿Sabes gestionar las críticas? ¿Comunicas lo agradable además de lo que no te gusta? Respondiendo a estas preguntas podrás saber si eres más o menos asertivo. Olga Castanyer nos da varias estrategias para empezar a trabajarla:

  1. «Estudia la tabla de derechos asertivos, algo así como un listado de dignidad al que tiene derecho cualquier ser humano para consigo mismo y para los demás». Todos tenemos derecho a cometer errores / Derecho a ser escuchado / Derecho a expresar opiniones / Derecho a juzgar mis necesidades / Derecho a pedir lo que quiero sabiendo que el interlocutor puede decir «no»/ Derecho a decir no / Derecho a poner limites / Derecho a tener éxito / Derecho al descanso / Derecho a cambiar de opinión…
  2. No hay nadie que vele por nosotros. «A menudo pretendemos que los demás nos protejan, pero solo hay una persona que puede velar por ti, y ese eres tú. No puedes esperar que los demás lo hagan».
  3. Comienza a desarrollar tu autoestima. «Debes saber cómo es el concepto que tienes de ti mismo, objetivamente y no solo crítico con las cosas malas». Así, aceptarse y conocerse es el primer paso a quererse. 
  4. Trabajar tus esquemas mentales. «Analiza lo que te dices a ti mismo y cuáles son tus creencias limitantes. Si de entrada tú solo pones esa conducta no verbal negativa, no te das oportunidad de integrarte. Practica la autocompasión, entiéndete.». 
  5. Cuídate a ti mismo. «Esto es algo vital en la actualidad. Antes era igual de importante, pero no se hablaba de ello porque todo estaba invadido por lo que hay que hacer, por las normas. El autocuidado se confunde a menudo con egoísmo. Parece que ponernos a nosotros en primer lugar está mal visto, es egoísta, pero esto es lo que nos han hecho creer, porque cuanto más nos cuidemos más podremos cuidar y no tendremos deudas con los demás».

Si la asertividad es tan importante para tener una vida sana, ¿por qué no se nos enseña desde pequeños en el colegio? «Biológicamente, venimos de un estado jerarquizado. Los animales tienen sus jerarquías. Por muy asertivos o igualitarios que intentemos ser, la sociedad sigue estando dominada por gente dominante, agresiva y sumisa. El concepto de que todos somos dignos de ser respetados y somos respetables no está instalado. ¿Cómo vamos a aprender a ser asertivos si profesores y padres no sabemos serlo?».

Técnicas para ser asertivos

  • Describir la situación y proponer una solución. Por ejemplo: «Veo que no has recogido tu cuarto. Ahora cuando termines de hacer lo que estás haciendo, por favor, emplea cinco minutos en hacerlo».
  • Si es algo más personal, entre describir y proponer una solución, se puede comentar cómo se siente el que habla… “Me he sentido injustamente tratada. Me gustaría que me hubieras comentado esto en otro momento…» (Esto se llama mensaje yo o técnica del feedback).
  • Asertividad empática: Comenzar poniéndote en el lugar de la otra persona, haciendo un esfuerzo: “Comprendo su situación, pero… Entiendo que esta situación sea complicada, pero opino que …»
  • Asertividad elemental: «Es una actitud de estar al quite y no dejar pasar ninguna situación en la que te hayas sentido abusada. Justificamos a veces a los demás y dejamos pasar cosas por alto y así se crean situaciones de abuso y maltrato», comenta la psicóloga. Así, Castanyer recomienda alzar la voz con frases como “No me interrumpas…» o «¿Por qué me hablas así?», pero siempre desde el respecto: «Ser asertivo no es ser un santo. Puedes ser asertivo y estar enfadado. Se puede ser más vehemente sin faltar al respeto y seguir siendo asertivo», concluye.

Distinción entre «conducta» y «ser»

Las personas asertivas se ven también como cabezotas, egoístas porque dicen lo que piensan y eso no se encaja bien en nuestra sociedad. «Hay que contar con la opción de que tu opinión no le va a sentar bien y frustrará a la otra persona. Muchos principiantes en asertividad piensan que por ser asertivo te van a dar la razón, pero ser asertivo frustra al otro. No se te va a poner una alfombra roja ni se va a aceptar cada opinión, pero tienes que tener claro que si no has ofendido y has sido respetuoso, has actuado correctamente contigo mismo». 

Así, toda conducta asertiva debe venir bien acompañada de fuerza, equilibrio y coherencia entre lo que se piensa y se dice. «A una persona le puede sentar mal que le digas que no a algo, pero eso no significa que te rechace en tu totalidad. Las personas con autoestima baja no quieren que nadie se enfade con ellos y suelen ver un rechazo total en un rechazo puntual por una conducta». La distinción es clave para no exagerar, tomando reacciones puntuales como globales y, en definitiva, para asumir las cosas de manera razonable (y razonada).

No perdamos de vista que la asertividad es una respuesta y no hay que ir con la bandera de la asertividad sino reaccionar cuando sea necesario. 

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