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No responsabilizarse en exceso hace más felices a todos./ Imagen: El diablo viste de Prada.

Salud mental

Por qué no sabes delegar: los trucos para dejar de responsabilizarte en exceso (de lo tuyo y lo de los demás)

Dejar de cargarte de tus responsabilidades y las de los demás te ayudará a ser más feliz y mejorará la relación con tu entorno, que se sentirá mucho más reconocido.

Por Paka Díaz

7 de noviembre de 2023 / 11:43

Sientes que todo es responsabilidad tuya. Por eso, sueles echarte sobre los hombros demasiadas tareas. Esta actitud puede llegar a agotarte mucho, de hecho, puede impedir que desconectes del trabajo. Además, tampoco es algo justo para las personas que te rodean. Al asumir lo que ellos deberían hacer –ya sea en el trabajo como en tus relaciones personales–, en cierto sentido les quitas autoridad e impides que se desarrollen en toda su plenitud. Pero dejar de hacerlo parece misión imposible. Pero no lo es.

El coach emocional y ejecutivo Pedro Serrano nos explica cómo podemos evitarlo y por qué debería de ser uno de nuestros objetivos hacerlo. Mejoraremos nuestra relación con los demás y también con nosotros mismo, pues seremos mucho más felices y viviremos más relajados.

Por qué nos responsabilizamos de los demás

Pedro Serrano explica que “hay un sentido de pertenencia muy potente en todas las personas. Necesitamos sentirnos parte de algo, y también aportar y cuidar a nuestro entorno más cercano”. Por eso el cuidado de los demás y la tendencia a protegerlos. Responsabilizarte de ellos, señala, “denota compromiso, responsabilidad y una ética grupal que genera seguridad y confianza en el colectivo de personas que lo componen”.

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Aunque admite que “la empatía es clave y ayuda a la cohesión de los grupos, ya sea a nivel personal y profesional. De hecho, empatizar y el deseo de ayudar cuidar beneficia a la totalidad de las personas que lo componen”. También indica que, por otra parte, ese hacer más indica “una búsqueda de validación, sentirnos valorados  a través de nuestras acciones y capacidades para ayudar a los demás”. O sea, tiene un componente de inseguridad y necesidad de afirmar nuestra valía.

Por otro lado, el coach indica que, a veces, lo que hacemos al responsabilizarnos de los demás es evitar nuestras propias responsabilidades. “Otras veces tomamos responsabilidades de otras personas por escapar de las nuestras, de manera inconsciente en la mayoría de las ocasiones”, afirma. Eso, aclara, se convierte “en una manera de no afrontar temas que nos dan miedo y nos producen inseguridades, que proyectamos en otras personas. Queremos arreglar la vida de los demás sin tener la nuestra en condiciones”. Por eso, muchas veces, “vemos soluciones y responsabilidades en los demás, pero luego somos incapaces de gestionarlas en nosotros mismos», apunta el experto.

Cómo responsabilizarte bien de los demás

Responsabilizarte mucho de otros puede traer diversas consecuencias tanto para ti mismo como para los demás. “En este tema como en tantos otros, la clave es el equilibrio, la medida en que ejercemos esta acción. Si la responsabilidad que adquirimos la tomamos como un  compromiso personal de ayudar, acompañar a las demás personas es un tipo de responsabilidad adecuada y equilibrada”, señala Serrano.

Por la parte positiva recalca que ayudar “nos hará sentir bien y útiles para las demás personas. Trabajar, colaborar, aportar algo a la comunidad es algo muy motivador y positivo que además genera cohesión en las relaciones”.

Consecuencias de responsabilizarte en exceso

Pero el coach advierte de los peligros de ocupar el espacio que debería ser de otros. “Cuando nos responsabilizamos en exceso de otras personas, tomamos atribuciones y retos que no son nuestros”, indica. Además, advierte que “eso ya no es una colaboración ni un apoyo, sino que pasa a ser una responsabilidad distorsionada”. El problema, subraya es que ello “no beneficia en nada a la persona o personas, ya que de alguna manera invadimos un terreno que es totalmente personal”.

Para evitarlo, el primer paso es reconocer que “toda persona es responsable de sí misma”. Ponerte en el lugar de los otros y pensar cómo te sentaría a ti que ocuparan tu espacio, puede ser una buena manera de empezar. Además, Serrano anima a recordar que “seguramente no ayudemos en nada con ese exceso de responsabilidad. Todas las personas tienen que responsabilizarse de sus pensamientos, ideas y, sobre todo, de sus acciones”.

“Este tema es la gran asignatura pendiente en casi todas las personas. No nos responsabilizamos lo suficiente o en profundidad, y apostamos más por culpabilizar que por responsabilizarnos», señala el experto. «Se trata de un proceso –el de culpar o autoculpabilizarnos y machacarnos–, que no nos beneficia en nada. Más bien lo contrario, ya que mina nuestra autoestima y nos desempodera”. Por eso, recalca que “en vez de buscar culpables, hay que buscar soluciones”.

Evolucionar es un proceso propio

El experto recuerda que evolucionar es un proceso que cada persona debe poder vivir a su manera. “Tener experiencias y experimentar, aprender y evolucionar, es un proceso íntimo y personal que cada persona debemos de hacer a nuestro ritmo y con nuestras herramientas”, señala.

Por eso, destaca que habría que tener claro el daño que podemos causar a los demás con nuestro afán de responsabilidad hacía ellos. “Justamente, si nos responsabilizamos en exceso de las otras personas, les quitamos la posibilidad de tener sus propias experiencias y aprendizajes. Les hacemos un flaco favor. Y también, por otra parte, puede generar dependencia y falta de autonomía”, explica.

También recuerda que, con nuestra actitud súper protectora, te creas compromisos y responsabilidades que no son las tuyas. Para reflexionar sobre ello, nos deja una pregunta: «¿te pidió esa persona que te responsabilizaras de ella?». Y añade: “en ocasiones nos metemos en asuntos que no son nuestros y que luego, además, nos generan frustración si no se obtienen los resultados que deseábamos”, advierte, “o sea, expectativas no cumplidas”.

Aprender a delegar

El paso principal para dejar de responsabilizarnos de los demás es poner el foco en nosotros mismos y aprender y empezar a auto responsabilizarnos. Para lograrlo, Pedro Serrano señala que sería fundamental establecer límites claros y aprender a decir «no» cuando sea necesario. “Eso nos permitirá centrarnos en nuestro bienestar y permitir que los demás asuman responsabilidad en sus vidas”, cuenta.

Además, es importante aprender a delegar. O sea, “soltar, confiar, responsabilizarse uno mismo en primer lugar y, por resonancia, en las personas en las que deposites esa confianza”. Si no lo haces, “frenas y condicionas cualquier proyecto”. Mientras que si delegas, muestras que “tienes confianza en ti, en tus ideas y creencias. Proyectarás eso en las personas que te rodean, generarás confianza y cohesión, buscarás sinergias que hagan el proyecto más grande de lo que tú mismo podrías hacer de manera individual o sin soltar o delegar”.

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Aparte de eso, recuerda que “al delegar puedes liberar tiempo y energía para centrarte en otras tareas que pueden ser más importantes y estratégicas. Esa confianza depositada propiciará motivación extra y compromiso en tu equipo”.

Herramientas para delegar

Para lograr delegar, Serrano anima a confiar, probar, experimentar. “Te llevarás la experiencia y es la manera más eficiente de comprobar y de evolucionar.  A ti te dará la posibilidad de poder experimentar y soltar el control”, pero también “te llevarás un aprendizaje”. Mientras que a las persona que te rodean “les empoderará sentir tu confianza y apoyo. Será un reto que también les hará ponerse en acción desde su autorresponsabilidad”.

Para lograrlo, también señala que “te ayudará establecer prioridades y poner foco en lo esencial y en lo que verdaderamente importa. También comunicar tus expectativas de manera muy clara y ofrecer apoyo si es necesario y dejar que sean los otros quienes deciden si lo necesitan y lo requieren”. Con todo ello, se podrá conseguir aprender a delegar y dejar de responsabilizarte en demasía por quienes te rodean. Un círculo que aumentará el poder y la autoestima a todas las personas que estén en él.

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