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La periodista Ana de Santos lanza hoy su primer libro sobre sostenibilidad y bienestar./Foto D.R.

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Ana de Santos: «Quiero aportar mi granito de arena para romper esta relación tóxica con el planeta»

Ana de Santos, periodista especializada en sostenibilidad, acaba de lanzar Vivir sin huella, un libro para aprender a reducir el impacto ambiental en nuestro día a día.

Por Michelle Avís Melgosa

24 de mayo de 2023 / 18:49

Aunque no lo parezca, «vivir sin huella es un reto alcanzable». Este es uno de los mensajes que Ana de Santos, periodista especializada en sostenibilidad, quiere transmitir a la sociedad con su nuevo libro Vivir sin huella (ed. Zenith), que ha salido a la venta este miércoles 24 de mayo. La periodista siempre ha tenido una relación muy cercana con la naturaleza. Sus padres le inculcaron la importancia de cuidar el planeta desde bien pequeña y tanto fue así, que en el colegio recibió un diploma por inventar «la papeanda», una especie de robot-papelera que servía para reciclar los residuos.

Pero el interés de Santos por preservar la naturaleza se disparó con el nacimiento de su hijo Alejandro. La maternidad, junto a la pandemia, fueron el punto de inflexión con el que la periodista decidió volcarse de lleno en la lucha por la sostenibilidad medioambiental y el bienestar.

Fruto de este interés por dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones, nace Oxígeno Azul, un proyecto que ha creado con el objetivo de mostrar que una de cada dos respiraciones se las debemos al océano. «Al igual que existen praderas en la tierra, las hay en el fondo del mar», asegura la periodista. La primera expedición de esta iniciativa la ha llevado hasta Maldivas, donde ha podido grabar el arrecife de coral del área protegida Ari South donde, además se puede avistar al tiburón ballena, el pez más grande del océano.

Ana de Santos
Ana de Santos presenta su libro Vivir sin huella/Foto: D.R.

Asimismo, con el objetivo de seguir transmitiendo su mensaje de sostenibilidad, De Santos acaba de lanzar Vivir sin huella (ya a la venta en en todas las librerías nacionales y además a través de las web de Amazon, Casa del Libro, El Corte Inglés, Fnac), su primer libro donde ofrece todas las claves para reducir el impacto ambiental en nuestro día a día. Con este libro hemos aprendido datos tan curiosos como, por ejemplo, que se necesitan «17.196 litros de agua para producir un kilo de chocolate» o que «una bolsa de algodón como la que todos llevamos ahora por ser sostenible debe utilizarse entre 101 y 149 veces para que tenga menos impacto que el generado por una bolsa de plástico tradicional».

¿Por qué decidiste especializarte en temas de sostenibilidad?

Siempre he tenido una conexión muy cercana con la naturaleza y con lo rural. Unas raíces muy yin y yang, conectadas con la naturaleza: madre formada en bienestar a través de la medicina tradicional china y las terapias naturales. Y padre puro campo, que me ha enseñado a preservar la naturaleza, a tener un huerto, a coger setas, a descubrir rutas y a practicar la pesca de trucha los fines de semana en nuestro pueblo de Segovia. ¡Fíjate! Ya de pequeña gané un premio por idear la «papeanda», que era un invento mitad papelera, mitad robot que se desplazaba para gestionar nuestros residuos (guardo el diploma con mucho cariño).

Pero reconozco que no he sido una Greta Thunberg, ni he vivido en las montañas lejos del consumismo. Como periodista, durante 16 años me dediqué a escribir y producir editoriales y artículos de belleza, y también a consumirla sin la conciencia actual. También presenté la actual pasarela Mercedes-Benz Fashion Week en varias ocasiones y participé de la industria de la moda de forma activa.

¿Cómo te diste cuenta de que podemos hacer mucho más por el planeta? 

La maternidad fue mi punto de inflexión y la pandemia, la guinda del pastel. Ver cómo los delfines campaban a sus anchas por los canales de Venecia y la naturaleza estaba mejor que nunca sin nosotros me hizo el click. ¡Quiero que mi hijo disfrute de la naturaleza y el bienestar que yo he tenido o más! Atrás quedaron las páginas de belleza, maquillaje o moda sin relación con la sostenibilidad medioambiental o de bienestar que en la actualidad lideran mis artículos. Fue la oportunidad de empezar de nuevo y de que mis valores personales fueran también los laborales.

Hoy asesoro a empresas en su transición sostenible, mientras divulgo el mensaje de que vivir sin huella es posible. Gracias a mi trabajo como periodista, aprendo cada día entrevistando a personas que están haciendo muy bien las cosas. Un día explico en qué consiste una Estrella Verde Michelin, otro en qué consiste un anuncio sin huella y al siguiente en qué consiste la certificación BCorp.

En este libro plasmo todo lo que aprendo a diario para que sirva de guía a quienes escuchan mucho hablar de «huella» pero no saben en concreto de qué se trata; quienes ya tienen conciencia y quieren seguir avanzando; quienes aún piensan que ser sostenible significa vivir con menos bienestar; o quienes se confunden con el ecopostureo; o sufren ecoansiedad.

Para todos propongo más de 250 ideas de cómo tener una vida más sostenible en todos los ámbitos de nuestra vida de una manera super atractiva.

Ana de santos
Ana de Santos durante su expedición en Maldivas. /Foto: D.R.

En tu libro, mencionas que vivir sin huella es un reto alcanzable, ¿en qué consiste esa huella?

La huella es como nuestra sombra. Todas las decisiones que tomamos están relacionadas con ella desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Cinco minutos de la ducha de primera hora de la mañana significan 100 litros de huella hídrica, la taza de café, 132 litros y la tostada con aguacate más de 230 litros. Pero es invisible. Con este libro he querido hacerla visible con números para que podamos establecer nuestra lista de prioridades sabiendo qué actos de nuestra vida contaminan más que otros. Sirve para decir: «No voy en avión pudiendo ir en tren» o «este año no compro más ropa y, además, voy a presumir de no hacerlo, pues mi ejemplo es la mejor publicidad».

A diario, hacemos cosas que le afectan al planeta y muchas veces no nos damos cuenta. ¿Cómo podemos tomar conciencia de ello?

Sólo podemos asimilar e incluir en nuestra vida lo que se nos presenta como alcanzable, y Vivir sin huella es un libro super práctico con ideas buenas para el medioambiente, tu bienestar personal (y el de tu bolsillo). La clave está en avanzar paso a paso. Siempre digo que los cambios individuales suman y los colectivos transforman. Estamos en un punto de no retorno. La Tierra no nos necesita para sobrevivir, pero nosotros sí.

Es una cuestión de ritmos. Antes de la revolución industrial, nuestras vidas iban al compás de los ciclos naturales del planeta. Fluíamos. Consumíamos recursos y emitíamos residuos al mismo tiempo que la Tierra era capaz de regenerarlos y neutralizarlos. De haber seguido así, tendríamos recursos para seguir viviendo en ella sin fecha de caducidad.

Pero llegó la revolución industrial y todo se empezó a acelerar. Ya no fluíamos, ahora devastábamos. Empezamos a consumir cada vez más recursos, y a emitir cada vez más gases a la atmósfera. El sistema creó una sociedad de consumo cada vez más insaciable a la que llamamos «sociedad de confort» (gasolina, plástico, moda, cultivos intensivos, ganadería intensiva…). Yo discrepo de este «confort» y quiero aportar mi granito de arena para romper esta relación tóxica que mantenemos con nuestro planeta. Porque, y aquí viene la buena noticia: vivir sin huella es un reto alcanzable y está en nuestras manos cambiar el rumbo del futuro.

¿Por dónde debemos empezar a cuidar el planeta?

El primer paso para vivir sin huella es calcularla y pensar en cinco cosas que querrías cambiar de verdad. Por ejemplo: generar menos residuos, desperdiciar menos comida, reducir mi cantidad de plástico de un solo uso, dejar de vestir con fast fashion, comer más ecológico y de pesca sostenible».

¿Qué consejos nos das para tener nuevos hábitos en nuestro día a día?

Para lograr cumplir los objetivos, hay que plantearlos de una forma alcanzable. Ser sostenible no significa apartarse a vivir en un pueblo donde autoabastecerse de un huerto, que también podría ser, si es lo que a ti te pide el cuerpo y te hace feliz (a mí, mucho). Lo que quiero decirte es que ser sostenible es compatible con mantener tu vida, la de siempre, pero con cambios. Porque si no, esto sería solo para una minoría, y reducir nuestra huella solo es posible si todos hacemos cambios. Recuerda que esto es un proceso, no un cambio radical de la noche a la mañana. Tendrás tus fases, avanzarás, te estancarás, retrocederás, te equivocarás…

¿Qué cosas haces tú para cuidar del planeta?

Desde que me embarqué en la aventura de reducir mi huella, han cambiado los residuos que genero desde mi hogar: compro menos plástico, no tiro alimentos, los elijo mejor… Asimismo, mi armario es más sostenible, dado que repito más, tengo menos necesidades y uso tejidos ecológicos o reciclados. Desde el cuarto de baño también he hecho cambios, al usar cosmética recargable, puesto que ya utilizaba de siempre cosmética natural.

Pero no soy una hippy. Vivo en una ciudad y me gusta darme de vez en cuando un baño de agua caliente. Tampoco todas mis amigas son todo lo sostenibles que me gustaría (aunque estoy en ello), ni mi hijo ha prescindido de ir a una fiesta de cumpleaños porque hubiera globos (hasta yo se los he puesto sin darme cuenta). Con esto quiero decir que vivir sin huella es un viaje distinto para cada uno, y a pesar de ser una necesidad por pura supervivencia, el hecho de machacar o reprochar no sirve para lograrlo.

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Ana de Santos en su viaje a Maldivas por el proyecto Océano Azul./Foto: D.R.

¿En qué consiste tu proyecto Oxígeno Azul?

Mi pasión es el buceo y mi objetivo con Oxígeno Azul es mostrar que una de cada dos respiraciones se las debemos al océano. Al igual que existen praderas en tierra, las hay en el fondo del mar; también polinizadores, fotosíntesis y fitoplancton que nos ayudan a respirar, algo que para la mayoría es desconocido.

En esta primera expedición acabamos de estar en Maldivas mostrando el arrecife de coral del área protegida Ari South donde además se puede avistar al tiburón ballena, el pez más grande del océano con el que hemos hecho un trabajo de búsqueda. En este aspecto estoy muy agradecida a marcas con las que comparto valores como L’Occitane y Montibello ya que, gracias a su patrocinio, he podido arrancar este proyecto que nace de mi pasión por el mar.

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