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El objetivo es que en 2030 haya más de 5,5 millones de vehículos eléctricos, como este de Volvo.
PLANETA
Compañías como Volvo se comprometen a avanzar hacia un modelo exclusivamente eléctrico. Si aún no te has decidido por este tipo de vehículo, te damos unas buenas razones para elegirlo.
Por Cristina Martín Frutos
27 DE JUNIO DE 2024 / 18:30
Hace ya algunos años que el coche eléctrico dejó de sonarnos a ciencia ficción. La evolución de esta industria en las dos últimas décadas ha dejado claro que estos vehículos no sólo están aquí para quedarse: además, de cumplirse todas las expectativas, se podrían convertir en la forma de movilidad principal. El 1 de enero de 2024, el parque móvil eléctrico -el cual incluye motos, coches, camiones, autobuses…- superaba las 465.000 unidades, según el Anuario de Movilidad Eléctrica 2023-2024, publicado por Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE). En 2019, la cifra se situaba en algo más de 81.000, tal como recogía un informe de Red Eléctrica Española. Y el objetivo es que, de aquí a 2030, España supere los 5,5 millones de este tipo de vehículos. De hecho, marcas como Volvo se ponen ese año como meta: para entonces tienen previsto ser un fabricante de vehículos exclusivamente eléctricos.
Existen muchos factores que han propiciado el hecho de que estos coches formen ya parte del paisaje habitual de las ciudades. Por un lado, la mejora de los puntos de carga. Cada vez más accesibles y asequibles -el año pasado se instalaron casi 9.000, superando los 30.000 en toda España-, permiten el pago con tarjeta o través de apps y ya no es tan difícil encontrarlos en parkings públicos y estaciones de servicio. Por otro, ha sido fundamental la innovación y el esfuerzo por parte de los fabricantes, con lanzamientos de vehículos capaces de recorrer cada vez mayores distancias (las mayores autonomías se sitúan en los 550 km) y con diseños atractivos, que permiten obtener una experiencia similar a la de un coche de combustión tradicional. La bajada de precios, que muchos fabricantes pusieron en marcha el verano pasado, también es otra de las explicaciones.
Sin embargo, y pese a que la cuota de mercado ya no es anecdótica (en Francia, un 16%; en nuestro país, un 5%), a los españoles nos sigue costando decidirnos por el coche eléctrico. Un reciente estudio sobre transición ecológica, de Cluster 17 en colaboración con beBartlet, señala que cerca de la mitad de la población no ve en estos vehículos una solución definitiva contra el cambio climático. Cierto es que la mejor manera de reducir drásticamente las emisiones contaminantes no es cambiar de coche, sino prescindir por completo de él. Pero no parece muy realista que, con nuestro estilo de vida actual, todos vayamos a todas partes a pie o en bici…
En cuanto al impacto ambiental en los procesos de fabricación, las principales líneas de actuación por parte del sector, aseguran desde AEDIVE, pasan por seguir avanzando en el reciclado y recuperación de las baterías, así como por asegurar el suministro de las materias primas, como el litio, cobalto, níquel y grafito, «columna vertebral de la tecnología eléctrica». En cualquier caso, como insisten desde este organismo, «la electrificación de la movilidad cuenta con innegables ventajas medioambientales, de salud, eficiencia energéticas y económicas».
A la hora de enumerar las ventajas sobre pasarse al coche eléctrico, el medio ambiente es el que sale más favorecido. Aunque hay otros aspectos como el ahorro económico en el medio y largo plazo, lo que finalmente hará que alguien se decida o no a comprar uno de estos vehículos es su compromiso con la sostenibilidad. Estas son las cinco principales ventajas de este tipo de movilidad.
Un último aspecto que se puede añadir a las ventajas del coche eléctrico es que cada vez combina mejor diseño, funcionalidad y sostenibilidad. El lanzamiento del Volvo EX30, un SUV compacto 100% eléctrico es un perfecto ejemplo. Sus líneas fluidas, pero de aire robusto y deportivo, reflejan las señas de identidad de la marca. Y, además, se completan con detalles minimalistas, como la ausencia del cuadro de mandos tras el volante. Cuenta con una autonomía combinada de hasta 480 km y un tiempo de carga rápida destacable (en menos de media hora alcanza el 80%).
Este modelo encarna el firme compromiso con la sostenibilidad del fabricante sueco, ya que posee la menor huella de carbono de todos los eléctricos Volvo hasta la fecha. De hecho, se estima que es un hasta un 60% menos que otros modelos previos de la marca. Volvo planea que, en 2030, será un fabricante de vehículos exclusivamente eléctricos. Asimismo, trabaja firmemente para ser un negocio circular: casi un 25% del aluminio y un 17% del plástico del EX30 es reciclado. De aquí a 2040 su meta es eliminar todas las emisiones de gases de efecto invernadero.
Te compras la camiseta de España, discutes con el árbitro desde el sofá y acabas diciendo "hemos ganado" como si hubieras pisado el césped. Y todo esto tiene una explicación.