Suscríbete a la
NO TE PIERDAS De susurro nocturno a concierto en primera fila: cuando la menopausia te hace roncar
Suelta la cuerda y deja que se vaya. FOTO. Freepik.
MENTE
No basta con poner distancia física con esa persona que te hace daño: debes poner distancia emocional. Y, para eso, aprender a dejarle ir de tu vida y así continuar avanzando.
Por María Corisco
23 DE DICIEMBRE DE 2024 / 09:02
Una pareja que ya no te quiere, un familiar tóxico, un viejo amigo que sabe bien cómo hacerte daño (y lo utiliza). Sabes que ha llegado el momento de alejarlos de tu vida, pero sigues aferrándote aunque te agoten y te impidan avanzar. Eres conscientes de que tenerlos en mente no te permite crecer ni seguir adelante; aun así, te cuesta un enorme trabajo dejarles ir.
“Aprender a dejar ir a alguien a quien amas, alguien con quien has construido una conexión profunda y con quien has compartido tu vida, es probablemente una de las cosas más difíciles que tendrás que hacer en la vida”, señala Tony Robbins, coach motivacional y autor de bestsellers como Unlimited Power o Awaken de Giant Within. Porque no se trata sólo de poner entre vosotros una distancia física, sino una distancia verdaderamente emocional.
En eso consiste el dejarles ir, apunta Robbins. No basta con romper con esa pareja, o de negarte a hablar con ese familiar que te anula o ese amigo que te hiere: “Aún puedes sentir hacia ellos amor, resentimiento y hostilidad. Es posible que sientas las tres cosas a la vez, y eso significa que estás dejando que ellos tomen las decisiones en lugar de controlar tu propia vida”.
Hay que tener en cuenta que al ser humano le gusta aferrarse a cosas, situaciones y, especialmente, a personas, “porque satisfacen nuestra necesidad de certeza. Dejar ir a menudo implica una gran cantidad de incertidumbre”. Y dejar ir a alguien a quien estás enganchado emocionalmente da mucho miedo. “Una vez que superes ese miedo, te sentirás libre, aliviado. Sabrás que tienes la fuerza interior para conquistar cualquier cosa”.
Saber que necesitas dejar ir y realmente dejar ir son dos cosas muy diferentes, señala Robbins, que brinda algunos consejos que pueden ayudarte a seguir adelante de una vez por todas.
Solo necesitas acumular el cansancio del día, tener el móvil a mano y estar tirada en el sofá para comprar sin pensar. Y los comercios lo saben.