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Noah y Allie, ejemplo de intimidad intuitiva. FOTO: fotograma de El diario de Noah.
MENTE
No os hace falta apenas hablar ni explicar lo que sentís o necesitáis. La conexión, profunda e instantánea, está ahí. Es la intimidad intuitiva, y puede ser más interesante que el sexo.
Por María Corisco
14 DE OCTUBRE DE 2024 / 14:03
En una de las frases más célebres –y cursis– de Love Story, Ali MacGraw le dice a Ryan O’Neal aquello de “amar es no tener que decir nunca lo siento”. La cita ha pasado a la posteridad, y aunque el paso del tiempo haya causado estragos en esa lacrimógena historia de amor, era una forma de anticipar un concepto al que muchas parejas dan más importancia que al sexo: la intimidad intuitiva.
Este concepto describe un tipo de cercanía emocional entre dos personas, generalmente en el contexto de relaciones de pareja, donde la conexión y comprensión mutua ocurren de manera natural, sin necesidad de mucha comunicación verbal o explícita. Se refiere a una sensación de entendimiento profundo e instintivo que permite que los miembros de la pareja sean capaces de percibir y atender las necesidades emocionales, deseos o pensamientos del otro sin que haga falta estar dando explicaciones detalladas.
Uno de los más renombrados estudiosos de las claves del éxito en el amor es John Gottman. En su análisis de los Masters of Love identificó que las parejas que muestran una alta capacidad de sintonización emocional (lo que podría equipararse a la intimidad intuitiva) son más propensas a tener relaciones duraderas y satisfactorias, sobre todo porque pueden captar señales emocionales sutiles y responder a ellas de manera adecuada.
Gotmman identifica la intimidad intuitiva con la construcción de un mapa del amor. Como indica, “significa conocer los gustos y disgustos de tu pareja, sus sueños, miedos, esperanzas y otra información importante sobre el mundo interior de tu pareja. Implica escuchar activamente, tener empatía y mantener la curiosidad por los pensamientos y sentimientos de tu pareja”. Así, segura que “esto ayuda a mantener la intimidad y prepara mejor a la pareja para afrontar situaciones estresantes y conflictos”.
Una vez más, la teoría del apego aparece en el contexto de las relaciones de pareja. Esta teoría, originalmente desarrollada por el psicólogo John Bowlby, explica cómo los vínculos emocionales formados en la infancia con los cuidadores primarios (generalmente los padres) afectan las relaciones en la vida adulta. Según Bowlby, los patrones de apego se clasifican en:
En las relaciones adultas el apego seguro se asocia más con la intimidad intuitiva, ya que quienes tienen un apego seguro pueden conectarse emocionalmente con su pareja de manera fluida, confiando en su intuición y empatía para comprender y satisfacer las necesidades emocionales del otro.
En este sentido, la investigadora Sue Johnson (creadora de la Terapia Focalizada en las Emociones) ha explorado cómo las parejas con un apego seguro tienden a desarrollar una "danza emocional, donde ambos se sienten emocionalmente disponibles, lo que es esencial para la intimidad intuitiva”.
No hay una fórmula matemática ni una tabla de ejercicios que permita esa conexión emocional profunda y espontánea. Habitualmente surge de manera natural en las personas, especialmente en las relaciones de pareja: sientes desde el principio esa fuerte conexión sin necesidad de hacer un esfuerzo especial.
Sin embargo, esta naturalidad no implica que sea completamente automática en todas las relaciones o en todos los momentos. Los factores que facilitan el surgimiento natural de la intimidad intuitiva incluyen la química emocional, la compatibilidad y el tiempo que se pasa juntos, tiempo en el que ambos miembros de la pareja se sienten seguros de ser ellos mismos, sin juicios.
Aunque se puede trabajar y fomentar, no es algo que pueda forzarse en el sentido de exigir que la conexión emocional profunda ocurra rápidamente o bajo presión. Forzar este tipo de intimidad puede generar frustración o resentimiento si uno de los miembros de la pareja no está preparado o no se siente emocionalmente disponible. La clave está en permitir que la intimidad crezca de manera natural, pero con el apoyo de prácticas que fortalezcan la conexión emocional, sin imponer expectativas rígidas.
En este sentido, Gottman habla de “construir la intimidad”, algo que, a su juicio, “requiere una combinación de prácticas diarias como la empatía, la escucha activa y el tiempo de calidad, que fortalecen el banco emocional de la relación”. Y añade que, aunque no se puede imponer una conexión emocional profunda de manera instantánea, sí se puede cultivar mediante hábitos positivos”.
Asimismo, Sue Johnson explica que “el vínculo emocional y la intimidad intuitiva son procesos dinámicos que se pueden desarrollar a lo largo del tiempo”. En su libro Hold Me Tight, afirma que la intimidad emocional se basa en patrones de interacción segura y en la capacidad de las parejas para ser vulnerables entre sí, lo cual requiere práctica consciente, pero no puede acelerarse ni forzarse.
La vulnerabilidad es el concepto clave para la intimidad intuitiva, ha señalado las psicóloga Brené Brown, quien en su libro The Gifts of Imperfection argumenta que “la intimidad profunda se basa en la apertura emocional y la disposición a compartir sin miedo al juicio, pero también recalca que este tipo de conexión no puede forzarse; más bien, es el resultado de un proceso continuo de trabajo y confianza mutua”.
Como forma de ejercitarla, los autores apuntan la utilidad de estos cuatro pasos:
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