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Juegos como el memorama no son solo para los niños. FOTO: Freepik.
MENTE
Ejercitar la memoria puede ser tan sencillo como echar la vista atrás y volver a los juegos clásicos de tu infancia. Y lo mejor: descubrirás que siguen siendo divertidos.
Por María Corisco
9 DE ENERO DE 2025 / 07:30
No hay mejor forma de aprender que disfrutar del proceso de aprendizaje. Y, cuando se trata de trabajar la memoria y mantener activo tu cerebro, el juego es una de las más poderosas herramientas con las que cuentas. Como señalan desde la Fundación Pasqual Maragall, «son numerosas las actividades lúdicas que sirven como juegos de memoria para adultos, tradicionales y entretenidos, para disfrutar en compañía o de forma individual, con las que es posible mejorar la agilidad mental y fomentar la capacidad de concentración y la memoria».
Ajedrez, dominó, puzles o sudokus pueden entrar en esta categoría, pero hay una herramienta que muchas veces no se tiene en cuenta y que también puede ser muy beneficiosa para la actividad cerebral: los juegos de memoria infantiles. Los aprendiste en tu infancia y probablemente has jugado a ellos con tus hijos o con otros niños. Y, si con ellos se busca que los pequeños desarrollen distintas capacidades cognitivas, ¿por qué no usarlos en tu propio beneficio? No solo son buenos para la memoria: estos juegos, simples y entretenidos, también pueden reducir los niveles de estrés, lo que es beneficioso para el rendimiento cognitivo general. Y, si los juegas en grupo (hay versiones online para que te entrenes tú solo), se fomenta la interacción social, un factor que se ha asociado con la preservación de las capacidades cognitivas en la edad adulta.
Se trata, por tanto, de recordar, recuperar la capacidad de concentración y, además, socializar. Y todo ello, jugando.
El memorama es un clásico al que todo el mundo ha jugado en una u otra versión. Se trata de un juego de mesa de toda la vida que consiste en encontrar parejas de cartas idénticas. Para ello, se colocan todas las cartas boca abajo y, por turnos, los jugadores dan la vuelta a dos cartas. Si coinciden, se quedan con el par; si no, las vuelven a colocar boca abajo en el mismo lugar. Gana quien reúna más parejas al final. Este juego es sencillo, divertido y una excelente forma de ejercitar la memoria, ya que ayuda a recordar la ubicación de las cartas previamente vistas.
Aunque puede que recuerdes los memoramas infantiles, con tarjetas coloridas de animalitos o personajes de Disney, hay infinitas versiones para adultos, en las que puedes utilizar tarjetas con conceptos más elaborados, como sinónimos, países y capitales o preguntas y respuestas. La ventaja es que hoy puedes encontrar muchísimos modelos de memorama online y gratuitos, de forma que puedes elegir el que más te encaje en cada momento.
En este juego electrónico de memoria debes seguir y repetir secuencias de colores y sonidos. El dispositivo tiene cuatro botones de colores que se iluminan en un orden específico, acompañado de tonos musicales. Comienza con una secuencia simple y, cada vez que aciertas, la secuencia se alarga y se vuelve más difícil. El objetivo es recordar y repetir correctamente la secuencia más larga posible sin equivocarte. Como la serie de teclas iluminadas se genera aleatoriamente, el juego es infinito y puedes jugar tantas veces como quieras
El Simón no es solo para los niños: también es muy útil para la memoria de los adultos porque combina estímulos visuales, auditivos y motores, lo que refuerza varias áreas cognitivas a la vez.
También puedes encontrar online y totalmente gratuitas distintas versiones del Simón, con diferentes grados de dificultad.
Un clásico de toda la vida con todo tipo de versiones y variables. En él, un jugador dice ‘De La Habana ha venido un barco cargado de…’, o bien cualquier otro enunciado, como ‘al ir a la compra he metido en el carrito’ o ‘para ir de excursión llevo en mi mochila…’. Después, completa la frase con una categoría, como frutas, colores o animales. A partir de ahí, cada participante debe añadir un elemento de esa categoría, repitiendo los anteriores en orden antes de añadir el suyo. Por ejemplo, si la categoría es frutas, deberá decir «De La Habana ha venido un barco cargado de manzanas, naranjas y plátanos…». Este juego acumulativo tiene infinidad de versiones, y lo puedes hacer más complicado poniendo la norma de que los objetos deben decirse en orden alfabético.
El objetivo es recordar todos los elementos mencionados y no equivocarse, y los adultos también pueden hacerlo más divertido añadiendo normas extravagantes que despierten la creatividad
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