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NO TE PIERDAS La comida ahora no solo tiene que ser nutritiva, queremos que sea fotogénica
Ahora ya no basta con que la comida sea saludable. Tiene que ser atractiva para postear en Instagram. FOTO: Eira (Pexels).
Postureo saludable
La comida ahora no solo tiene que ser nutritiva. Queremos que sea fotogénica. Así funciona el foodporn de las frutas.
Por Isa Espín
17 DE SEPTIEMBRE DE 2026 / 07:30
Sé sincera, no habías comido en tu vida bayas de goji hasta que se hicieron populares en Instagram. Luego te diste cuenta de las propiedades beneficiosas que tenían y ya lo adquiriste como hábito. El fenómeno del Foodporn o comida estética en redes sociales es objeto de estudio por parte de psicólogos y expertos en marketing nutricional. Y las conclusiones son claras: las fotos bonitas de fruta en Instagram pueden hacer que consumas más, ya que cambian nuestra noción de lo que es normal y deseable.
Dicho de otro modo, si vemos continuamente un bol de yogur con fresas y trozos de plátano en nuestro scroll infinito, es mucho más probable que cuando vayamos a un restaurante a desayunar, pidamos eso en vez de unas tostadas con mantequilla. Y ya, si queremos subir una foto bonita a nuestro propio perfil, apaga y vámonos.
La comida tiene que estar rica y, a ser posible, ser agradable a la vista. En un estudio de la Universidad de Oxford (Crossmodal Research Laboratory), el psicólogo Charles Spence demostró que comemos primero con los ojos y que los platos visualmente atractivos (colores vibrantes, simetría y texturas) activan el córtex orbitofrontal, la región del cerebro vinculada al placer y la recompensa.
"Subí una foto con un vestido verde hace un par de días y quiero que haya una coherencia de color en mi feed. Voy a subir un desayuno con kiwi". No parece el motivo más idóneo para consumir alimentos saludables, pero si al final sirve para comer mejor, bienvenido sea. La OMS recomienda consumir 5 piezas de fruta y verdura al día, pero no dice nada del factor que nos motiva a ello.
Con el auge del plant-based (alimentación basada en plantas), el color verde inundó los perfiles de Instagram. Pasó con el aguacate, con la fiebre del açaí, el kiwi...
¿Funcionan también las frutas por modas? "Sí, absolutamente. Las frutas también pueden responder a tendencias, aunque eso no significa que una fruta se vuelva más saludable porque aparezca continuamente en Instagram", sostiene Anto Martínez, dietista-nutricionista.
La experta explica que en los últimos años hemos visto cómo determinados alimentos pasan de ser prácticamente desconocidos para muchas personas a convertirse en protagonistas de desayunos, smoothies, bowls y recetas que se comparten en redes sociales. "Creo que las frutas de moda suelen reunir varios ingredientes: son visualmente atractivas, tienen una historia o un origen exótico, se asocian a un estilo de vida saludable y, además, son muy fotografiables".
Pero aclara: "Que una fruta sea viral no significa que sea nutricionalmente superior a una manzana, una naranja, una pera o unas fresas. La moda puede ayudarnos a descubrir nuevos alimentos, pero no debería hacernos olvidar la importancia de la variedad. La OMS recomienda consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras en personas mayores de 10 años. La verdadera tendencia saludable sería, sencillamente, comer más fruta y verdura y hacerlo de una forma variada".
El aguacate se convirtió en uno de los grandes símbolos de la alimentación saludable. Pasó de ser un alimento ocasional para muchas personas a formar parte del día a día en tostadas, ensaladas, guacamole o bowls. "Nutricionalmente, es una fruta muy interesante, ya que destaca su contenido en grasas monoinsaturadas y fibra", destaca.
El açaí, originario de Brasil, representa muy bien cómo una fruta puede convertirse en una tendencia cuando se une a un formato visualmente atractivo: el famoso açaí bowl. Su color morado se debe a compuestos fenólicos, entre ellos las antocianinas, que han sido ampliamente estudiadas en relación con distintos marcadores cardiovasculares y metabólicos.
"Eso sí, hay que mirar el conjunto. No es lo mismo el fruto o un preparado de açaí que un bowl cargado de siropes, granola y azúcares añadidos. La calidad nutricional dependerá de todos los ingredientes", añade.
¿Un clásico? El kiwi, el que nunca falla, el que siempre ha estado ahí. Hasta Aitana Sánchez-Gijón cayó rendida a esta fruta (bueno, y al encanto de Richard Gere). "El kiwi me parece especialmente interesante porque demuestra que no todas las modas tienen que proceder de frutas exóticas", sostiene la nutricionista.
Es un claro ejemplo de que la tradición no va reñida con las nuevas tendencias de consumo y es el objetivo de campañas de concienciación como la que llevó a cabo Zespri, con NutriTour By Zespri, una experiencia inmersiva para acercar la nutrición de una forma sencilla, tangible y apetecible.
A través de esta propuesta, el comercializador de kiwis Zespri arrojó luz sobre los nutrientes clave de esta fruta, como son la vitamina C, folato, potasio y la fibra. Una manera fácil de sumar calidad nutricional sin complicaciones, con sabor y frescura.
"Queremos crear un espacio donde las personas puedan descubrir de una forma cercana y experiencial todo lo que hay detrás de una fruta como el kiwi Zespri. A través de estas campañas buscamos acercar mensajes más claros y accesibles, ayudando al consumidor a entender de manera sencilla cómo introducir opciones nutritivas en su día a día", explica María Castells, Marketing Manager Iberia de Zespri.
"Vivimos en un contexto donde recibimos constantemente información, muchas veces contradictoria. Por eso es importante volver a mensajes claros y sencillos que ayuden a las personas a elegir mejor. Incorporar frutas con alta carga nutricional en el día a día puede ser una forma práctica y real de sumar nutrientes esenciales", explica el experto nutricionista Aitor Sánchez.
En los últimos años ha ganado protagonismo en el contexto de la salud digestiva y los desayunos saludables. "Es una fruta rica en vitamina C y fibra y existe evidencia específica sobre su posible utilidad en personas con estreñimiento y con la función intestinal. También contiene actinidina, una enzima que puede participar en la digestión de proteínas", añade Anto.
Fruta de origen centroamericano, la pitaya es un ejemplo clarísimo de cómo la estética puede impulsar la popularidad de un alimento. Su aspecto y sus colores la convierten en una fruta muy fotogénica. A nivel nutricional, aporta fibra, vitamina C y otros compuestos bioactivos.
Algunas variedades de pulpa roja contienen betalaínas, unos pigmentos que se han estudiado por sus propiedades antioxidantes. Eso sí, como asegura la experta, "es importante no convertir a la pitaya en una fruta 'superior' a las demás; su interés puede estar también en que puede ayudarnos a ampliar la variedad de frutas que consumimos y animar a personas que normalmente comen poca fruta a probar algo diferente".
Otra de las grandes tendencias, los frutos rojos: fresas, frambuesas, arándanos, grosellas y moras han adquirido un enorme protagonismo en desayunos, yogures, batidos, bowls, postres y recetas visualmente muy atractivas.
Su color está relacionado con compuestos bioactivos como las antocianinas (antioxidantes), que han sido estudiadas por sus posibles efectos sobre distintos marcadores cardiovasculares y metabólicos, combaten el estrés oxidativo y los radicales libres. "Son muy versátiles y congelados pueden ser una opción muy práctica para incorporarlos a la alimentación durante todo el año", asegura.
La experta explica que el mango ha ganado mucha presencia en ensaladas, smoothies y recetas de inspiración internacional: "Aporta vitamina C, carotenoides, fibra y otros compuestos bioactivos. Además, es una fruta muy versátil: funciona tanto en preparaciones dulces como saladas. Me parece un buen ejemplo de que la popularidad de un alimento no depende únicamente de sus nutrientes. También influyen su sabor, su versatilidad y la manera en la que encaja en las nuevas formas de cocinar".
Preparar platos más coloridos es una estrategia muy sencilla para aumentar la variedad, pero cuidado, porque no tiene por qué ser saludable. La presentación puede influir en la atención, las expectativas y la percepción de apetitosidad de un alimento, pero, como asegura la nutricionista Anto Martínez, "hay que evitar simplificarlo en 'si lo ponemos bonito, comeremos sano'".
La imagen interactúa con muchos otros factores: el hambre, la disponibilidad, el precio, los hábitos, la cultura, el tiempo disponible y las preferencias personales. Una presentación atractiva puede ser una herramienta, pero no es suficiente para afirmar que sea equilibrada. La idea más importante es otra: cuanto más variada sea nuestra alimentación vegetal y de frutas, más posibilidades tenemos de incorporar diferentes nutrientes y compuestos bioactivos.
"Instagram puede servir para enseñar recetas sencillas, dar ideas para cocinar, normalizar el consumo de frutas y verduras, apoyar conductas alimentarias positivas, estrategias de cambio de hábitos y demostrar que una alimentación saludable no tiene por qué ser aburrida. Pero también tiene una cara B", matiza.
Sin duda, el deseo de compartir una foto atractiva de una comida puede motivar a cocinar más y que se disfrute más del proceso: buscar una receta, comprar los ingredientes, cocinar, cuidar la presentación y compartir el resultado.
La fotografía puede funcionar como una especie de motivación adicional. Pero también debemos ser realistas, matiza la experta: "No todas las comidas tienen que ser perfectas ni dignas de una revista: la alimentación saludable también tiene que ser práctica, flexible y compatible con la vida real".
"En consulta suelo priorizar la fruta entera, la variedad y que la elección se adapte a los gustos, la rutina y las posibilidades de cada persona. No creo que alguien necesite comprar una fruta concreta, de una parte concreta del mundo, para mejorar su alimentación", matiza la experta.
Las frutas de moda pueden tener un efecto positivo si despiertan curiosidad y nos animan a probar nuevos alimentos. "El problema aparece cuando confundimos popularidad con superioridad nutricional. Que una fruta sea viral no significa que sea mejor que una fruta tradicional", sentencia la nutricionista.
Sugiere que lo mejor es comer más fruta y verdura en todas sus formas, colores y variedades. Y, sobre todo, entender que una alimentación saludable no se construye a base de alimentos aislados, sino a través del conjunto de nuestros hábitos.
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