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Te explicamos cómo funciona la neuromodulación no invasiva. FOTO: Cottonbro/Pexels.

SUEÑO

Cómo funciona la neuromodulación no invasiva para domir mejor y descansar profundamente

Esta técnica de neuromodulación no invasiva, que estimula un nervio concreto, genera un descanso reparador de todos los procesos del organismo.

Por María Corisco

6 de julio de 2024 / 07:43

Te acuestas y empiezas a dar vueltas y más vueltas en la cama. Te despiertas de madrugada y no consigues volver a conciliar el sueño. Te levantas con el despertador y te sientes agotado, sin energía. Fantaseas con lo que podría ser volver a dormir profundamente y amanecer plenamente descansado. Así es como vive un elevado porcentaje de la población, con distintos grados de insomnio que afectan a su rendimiento, calidad de vida y felicidad. Entre las posibles soluciones, ahora se apunta la neuromodulación no invasiva, una técnica que cada vez se utiliza más en centros de fisioterapia y que puede ayudar a recuperar el placer de dormir y descansar.

Mediante esta técnica, se estimula el nervio vago, un nervio que desempeña un papel crucial en la regulación del sistema nervioso autónomo, que controla funciones involuntarias como la digestión, la frecuencia cardiaca y el ciclo sueño-vigilia. Su estimulación, explica José María Redondo, fisioterapeuta y director de Grow Clinic “puede ayudar a equilibrar el sistema nervioso autónomo en una doble vía”:

  • Reduce la actividad del sistema nervioso simpático, asociado a la respuesta de “lucha o huida”
  • Aumenta la actividad del sistema nervioso parasimpático, asociado con la relajación y el descanso
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Además, este tipo de neuromodulación puede influir en la liberación de neurotransmisores importantes para la regulación del sueño, como la acetilcolina, la serotonina y el GABA. Y, al promover la relajación, la estimulación del nervio vago puede disminuir los niveles de estrés y ansiedad, factores que a menudo contribuyen al insomnio

No se trata de dormir más horas, aclara el experto, “sino de mejorar la calidad del sueño. Consigues llegar a la fase REM, y eso te ayuda a que, las horas que duermas, lo hagas con la profundidad necesaria y consigas descansar”. Con la ventaja, además, de que, “al influir en los sistemas biológicos que regulan el sueño, puede ayudar a mejorar la calidad de este y reducir los síntomas del insomnio sin los efectos secundarios asociados con muchos tratamientos farmacológicos”.

Hay otros dos aspectos por los que la neuromodulación puede ayudar en los trastornos del sueño:

  • Regulación de los ritmos circadianos: Estos ritmos son cruciales para el ciclo sueño-vigilia. En personas que los tienen desajustados, esta técnica puede ayudar a realinearlos.
  • Reducción de la hiperactividad cerebral: Muchas formas de insomnio están relacionadas con la hiperactividad cerebral durante la noche. La neuromodulación puede reducir esta actividad, facilitando con ello un sueño más profundo y reparador.

Lo primero, el diagnóstico

“Hasta ahora, los pacientes no venían preguntando por esta técnica para tratar sus problemas de sueño”, explica José María Redondo. “Hay que recordar que un sistema nervioso alterado se defiende alterando toda la musculatura, provocando contracturas, fatiga, ansiedad, dolor… Y lo que hemos visto es que, trabajando el sueño, podemos mejorar todos estos problemas”.

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Antes de nada, señala, se trata de hacer una buena valoración del paciente. Sus rutinas, sus molestias, sus hábitos. “Hay que identificar cómo lidia esa persona con el insomnio, qué hace cuando no puede dormir, cómo maneja la ansiedad… Y, si vemos que es un buen candidato a la neuromodulación no invasiva, se le hace también una evaluación para ver cómo tiene sus sistemas nerviosos simpático y parasimpático. A partir de ahí, eliges el programa más adecuado en función de si predomina más el estrés o la depresión”.

Cómo se hace

A diferencia de otras técnicas de neuromodulación en las que se implanta un dispositivo en el paciente, en este caso se trata de un procedimiento no invasivo. “Antes se utilizaba una especie de casco con “electrodos”. Ahora son dos tobilleras y dos muñequeras  que emiten emite pulsaciones eléctricas suaves que estimulan el nervio vago. Es una corriente galvánica, de baja frecuencia, y el paciente no se entera de nada. No solo es indoloro, al final es también un tiempo para la relajación”.

En cuanto a la frecuencia, se parte de un conjunto de 10 sesiones. “En general, el paciente empezará a mejorar a partir de la tercera o la cuarta, pero eso va a depender mucho de su problema. Por ejemplo, en casos de fibromialgia o de dolor crónico es más lento. También se va jugando con las necesidades: puede suceder que haya mejorado el sueño, pero aún haya picos de ansiedad”.

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