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NO TE PIERDAS Así funciona el sistema 7-38-55, el método de los expertos para aumentar la inteligencia emocional y dejar de discutir

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El miedo a perder es una emoción mucho más intensa que la posibilidad de ganar./ Foto: El lobo de Wall Street.

Mente

Por qué tus emociones te hacen perder dinero: cómo dominar el arte de ganar más con el cerebro

El miedo, la codicia y la ansiedad son las emociones que más comúnmente afloran a la hora de decidir una inversión. Es el momento de dejarse guiar por la cabeza y no por el corazón.

Por Marcos López

10 de abril de 2024 / 07:30

No es hora de dejarse llevar por las emociones. Una parte de tu dinero, que tanto te ha costado ganar, está en juego. Por mínima que sea. Y aunque la oportunidad parecía muy clara hace tan sólo un instante, comienzan a aflorar las dudas. Esa compra que has sopesado durante tanto tiempo, ¿realmente te merece la pena? Como tantas veces has aconsejado a tus allegados que han afrontado una situación similar, mantén la calma. Que sea tu cerebro, que no tu corazón, el que tome la decisión. Te contamos lo que recomiendan los expertos para lograrlo.

No es fácil controlar las emociones que surgen en una situación de tensión. Lo ideal sería ampararse en el raciocinio, pero muchas veces sólo aparece cuando la decisión ya ha sido tomada, cuando se necesita justificar, superada la prisa y la presión, la razón de la elección. Lo que, cuando hay dinero de por medio, puede resultar demasiado tarde.

Eloy López, asesor financiero y fundador de Previsión Financiera Integral, explica que «si no controlas tus emociones, no controlas tus inversiones. Quien diga que las emociones y las inversiones tienen que ir separadas está, simplemente, mintiendo. Y es que los humanos invertimos, pero los humanos nos movemos por emociones».

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La oportunidad no se volverá a presentar

Pero como dicta el refrán, la ocasión la pintan calva: no va a volver, muy probablemente, a presentarse. Y puede resultar muy lucrativa. Así que toca templar los nervios que pueden nublar el juicio y evaluar (todos) los pros y los contras. Sin embargo, no puedes pensar con claridad. Y es que como han identificado los expertos, hay tres emociones muy comunes que condicionarán tu decisión de invertir, o no, tu dinero: el miedo, la codicia, y la ansiedad.

Tienes miedo a que se dilapide tu inversión

Todo el mundo tiene miedo a perder algo. También el dinero, por poco que sea. De hecho, este temor es la principal emoción que emerge a la hora de tomar una decisión financiera. Ganar cien euros, o mil, también genera una emoción: placer. Pero la emoción que provoca el miedo a dilapidar esos cien, o mil, euros es mucho mayor. Más aún cuando el montante destinado es significativo y el miedo se convierte directamente en pánico.

¿Miedo a perder? No inviertas

Como apunta Eloy López, «cuando alguien te proponga una inversión, tienes que preguntarte si eres de los que se emociona e invierte todo su dinero para, después, sentirte nervioso cuando piensas que vas a perder la inversión, con lo que retirarás tu dinero. De ser así, siempre estarás perdiendo dinero y, sobre todo, lo pasarás muy mal emocionalmente ». ¿Veredicto? No inviertas.

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No seas codicioso

La codicia es una emoción que puede empujarte a asumir riesgos excesivos ante la promesa de ganar una fortuna. Y es que mientras el miedo hace que exageres los posibles riesgos, la codicia hará que los subestimes. De hecho, provocará que únicamente te centres en las ventajas y que, incluso, fantasees con las ganancias, enormes, que están por venir. Lo que no parece excesivamente racional. Como el cuento de la lechera.

No lo pienses demasiado

Preocuparse en exceso puede llegar a distorsionar la realidad. También en lo que refiere a una inversión. Y la principal consecuencia de es un análisis excesivo de la situación. Demasiados pros y demasiados contras que, a veces, sólo existen en la imaginación. El resultado es que te bloqueas. Experimentas lo que los psicólogos denominan «parálisis por análisis», que te genera ansiedad y eres incapaz de tomar una decisión. Lo que tiene su lado positivo: evitará que te lances a comprar compulsivamente. Pero también tiene su parte mala: dejarás pasar esa oportunidad que, recuerda, la pintan calva. O en el caso de esa inversión que sigue haciéndote perder dinero, ¿a qué esperas para liquidarla?

Conócete a ti mismo

En definitiva, por lo que respecta a invertir dinero y como ocurre con cualquier otra decisión, debe anteponerse la cabeza al corazón. Dejar las riendas en manos de la razón, que no del miedo o la codicia. Tampoco de la ansiedad. Como concluye el experto, «lo primero que tienes que hacer es conocerte a ti mismo. Tienes que saber cómo reaccionas tanto ante una ganancia como ante una pérdida. Y una vez te conozcas, debes conocer el instrumento en el que estás invirtiendo: cómo funciona, cómo da ganancias y cómo puede tener una pérdida».

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