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La inestabilidad en las relaciones puede ser síntoma de adicción emocional./ Foto: Massimo Dutti.

Salud mental

Qué es ser un yonqui emocional: así puedes dejar de ser adicto a las emociones para ser feliz

A nuestro cerebro le encantan las emociones. Elegir los hábitos adecuados para lograrlas, nos ayuda a vivir con un mayor bienestar.

Por Paka Díaz

23 de febrero de 2024 / 13:15

Las emociones tienen un poderoso impacto en nuestra toma de decisiones, en la calidad de nuestras relaciones, y en nuestra sensación de felicidad. Sin embargo, a menudo las pasamos por alto, y creemos que no podemos cambiarlas. O caemos en ellas sin freno, ya sea por buscar emociones fuertes o para sentirnos mejor, y dejamos que nos controlen. Lo hacemos porque somos yonquis emocionales. A nuestro cerebro le encantan las emociones.

Esta búsqueda de emociones a la que tendemos –animados por nuestro cerebro–, puede conducirnos a caer en adicciones. Por eso es fundamental comprender por qué nos pasa y cómo nos afecta. Aprender nuestros patrones de comportamiento y elegir los positivos, nos puede ayudar a sentir de forma vibrante, pero sin riesgos.

Qué es ser un yonki emocional

Lo primero que cuenta la neurocoach Isabel Trueba es un spoiler: todos somos yonquis emocionales en realidad, ya que todos estamos condicionados por nuestras emociones. “De hecho, estas existen para ponernos en acción y movernos ante lo que ocurre en la vida”, destaca. Y acaba con un mito: “Hay la creencia que solo las personas que viven de manera muy intensa las emociones dependen de ellas, pero esa no es la realidad”.

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Ser conocedora de ello hizo que decidiera escribir el libro Yonquis Emocionales, en el que señala, en primer lugar, la importancia y la influencia que tienen las emociones en nuestros resultados en la vida. “Nos desarrollamos durante años para ser buenos profesionales, buenos en nuestros hobbies, pero no en entrenar nuestra mente emocional. El equilibrio entre la mente racional y la emocional es fundamental para tomar buenas decisiones, tener relaciones sanas, y sentir bienestar y serenidad”, aclara la experta.

El libro Yonquis Emocionales, de la neurocoach Isabel Trueba (Alienta Ed.).
El libro Yonquis Emocionales, de la neurocoach Isabel Trueba (ed. Alienta).

Cómo entrenar las emociones para lograr equilibrio

Lo primero que deja claro la experta es la importancia de lograr el equilibrio emocional. Para conseguirlo, explica que “tanto si eres una persona que se deja secuestrar a menudo por emociones limitantes como el miedo o la rabia, o si eres de esas que evitan sentir y te sientes muy racional, necesitas entrenar para conseguir el equilibrio”.

Sin embargo, se lamenta de que “existe poca conciencia social sobre este tema”. Por eso, reconoce que su principal motivación para escribir Yonquis emocionales es ayudar a promover esa conciencia.

Para lograrlo, Trueba ha elaborado una metodología clara que nos ayude a entrenar nuestra mente emocional no sólo con palabras bonitas o teorías, sino con acción. Porque lo importante, resalta, es “hacer algo al respecto”, y se puede con “ejercicios y herramientas reales que te ayuden a que esa mejora se de en ti. Todos los seres humanos tenemos un increíble poder de modelar nuestra mente a nuestro favor”.

Por qué somos adictos a las emociones

Cualquier persona puede engancharse a las emociones porque, como revela Isabel Trueba, “en realidad todos somos adictos a ellas”. Eso ocurre porque, según explica, “al cerebro le encanta y busca constantemente la química que se genera con las emociones”.

Por eso, en el fondo todos suspiramos por un poco de adrenalina, serotonina, dopamina… “Son químicos que buscamos todos siempre. La diferencia entre unas personas y otras es la conciencia de saber dónde estás buscando esa química, y saber distinguir entre la química saludable o la que no lo es”, advierte la coach.

En el caso de la dopamina, por ejemplo, “que le encanta al cerebro”, recuerda la experta, “activa el sistema de recompensa y te hace buscarla para que repitas un comportamiento determinado”. En el caso de conseguir tu dosis de dopamina con el deporte todo estaría perfecto. “Pero si tu mente ha creado un patrón equivocado, y la busca al querer ser perfecto, por ejemplo, nos puede causar un problema”, alerta.

Subraya que “el truco consiste en detectar en tus comportamientos, qué beneficio obtienes, y luego buscar el equilibrio”.

Riesgos de ser un yonqui emocional

Dejarse llevar por la adicción a las emociones, puede entrañar diversos riesgos. “Cuando no conoces tus patrones, lo que ocurre es que vives una vida en el autoengaño”, advierte la coach. Al engancharte a las emociones, recuerda, “el cerebro se siente bien porque recibe esa química, pero tu mente irracional no tiene ni idea de lo que es bueno para ti o no. Esa parte la decide tu mente racional”.

Si no se pone freno, se puede caer en conductas nocivas, como determinadas adicciones. Pero la experta recalca que también “hay otras que pueden parecer positivas a primera vista, pero llevadas al extremos hacen daño”.

Para explicarlo, vuelve al ejemplo de querer ser siempre perfecto. “Hacer las cosas bien no es un problema, pero buscar el perfeccionismo constantemente sí puede generarme problemas de ansiedad, miedo al fracaso, problemas con los demás…. Al final vives a merced de tus emociones como una marioneta sin darte cuenta”, concluye.

Cómo gestionar ser adicto a las emociones

La experta recomienda seguir estos tres pasos para afrontar que eres un yonqui emocional –lo somos todos–, pero puedes gestionarlo para que ello no te genera problema alguno.

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Asumir que no eres el único. Lo primero que recomienda Isabel Trueba es “darse cuenta y reconocer que todos podemos mejorar y que todos somos yonquis emocionales”. Además, recuerda que serlo “no es malo, es una condición de la mente humana”. De esa manera, se podrá afrontar mejor.

Hay margen de mejora y puedes lograrlo. En segundo lugar, anima a querer mejorar. Para ello, toca “responsabilizarme de aquello que me limita y poner yo remedio. Es natural que la mente culpe de todo al exterior. A mi mala suerte, a esa persona, a los resultados… cuando realmente, conseguir el equilibrio emocional es únicamente responsabilidad de cada uno”.

Ponte en marcha. Hay que ponerse en acción. Como recuerda Trueba, “nadie construye una vida de buenas intenciones”. Por eso, aconseja que “si hace falta, toca pedir ayuda, porque te facilitará el camino. Y siempre haciendo algo cada día. Aunque sea pequeño”, porque, como matiza, “sin acción no hay resultados”.

 

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