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Ciertos gestos y frases pueden hacer que la persona enfadada se calme más rápido./ Foto: Sin compromiso.
SALUD MENTAL
Desahogo, un abrazo, sentirse comprendido... ¿qué busca una persona que expresa su enfado y cómo podemos acompañarla? Sonia Díaz Rois, coach experta en gestión de la ira, nos ayuda a descubrirlo.
Por María Corisco
11 DE DICIEMBRE DE 2023 / 14:40
No todos los enfados son iguales, ni tampoco la forma de expresarlos. A veces, cuando uno siente que se le nubla la razón por algo que le ha disgustado profundamente y lo habla con alguien, tan sólo quiere desahogarse, que la otra persona le escuche, que le sirva de sparring sin devolver el golpe. Otras veces lo que uno quiere es discutirlo, que el otro le dé su visión y su opinión. También puede quererse sólo sentir afecto, un abrazo lleno de empatía. Así que, por lo general, cuando uno tiene ante sí a alguien que está muy enfadado, sabe lo que esa persona espera. En ese momento podríamos preguntarle qué tipo de respuesta necesita. Pero las cosas no suelen ser tan sencillas. Porque acompañar adecuadamente a una persona que expresa su enfado puede ser complicado, sobre todo si uno se deja llevar por la energía negativa que transmite.
Para entender de qué manera actuar, Sonia Díaz Rois, coach experta en gestión de la ira, da los siguientes consejos:
Hay veces en las que la tensión no permite el diálogo, y es posible que notes que tú también te contagias del enfado. En esas ocasiones, puede ser de mucha ayuda “un tiempo muerto. En este caso, recuerda que el sistema nervioso necesita unos 20 minutos para regularse y calmarse”, explica la experta.
Además de todo esto, señala, “podemos tener en cuenta que las personas no experimentamos las emociones de manera aislada y muchas veces, además de entremezclarse, unas pueden esconder a otras. Lo que podemos hacer, también, para ser capaces de validar a otra persona cuando exprese su enfado, es tratar de centrarnos en que el enfado puede ocultar algo mucho más profundo. Aunque trate de comunicarse entre gritos y palabras, tal vez, poco adecuadas, probablemente no exprese lo que realmente experimenta”.
Un enfado subido de tono, que nos muestra rabia y frustración, puede esconder desde un sentimiento de injusticia o una falta de respeto, hasta miedo y tristeza. Si se parte de esta base, “es importante comprender que, aunque un momento de ira nos pueda producir cierto rechazo y ganas de dejar a esa persona a solas hasta que se le pase, su necesidad es la misma que una persona que se siente triste y llora, y sentimos la necesidad inmediata de abrazarle y prestarle atención. Este pensamiento puede ayudar a evitar descalificar a la persona que tenemos delante, sin ignorarla, juzgarla o decirle simplemente que se calme y que no se ponga así”.
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