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¿Tu metabolismo es ahorrador o quema rápidamente? / Foto: Getty.
CUERPO
Si te quejas por tener un metabolismo "lento", es hora de que tomes decisiones alimentarias que puedan cambiarlo poco a poco.
Por María Corisco
17 DE MAYO DE 2024 / 07:30
Si te has peleado toda la vida con la báscula y no has parado de contar calorías, es más que probable que alguna vez te hayan dicho que tu problema es que tienes el metabolismo lento. Durante años, ha sido el mantra clásico que se ha repetido para explicar por qué unas personas pueden comer lo que quieran sin coger peso, mientras que a otras les engorda el aire que respiran. Y esa “lentitud” del metabolismo se ha entendido siempre como un defecto, como mala suerte en la lotería de los genes, pero la realidad puede ser muy distinta.
“Es importante desmontar la leyenda de que el metabolismo lento es una tara genética -explica David Vargas, psiconeuroinmunólogo y fundador de Regenera-. Si buscas un coche, seguro que prefieres uno que consuma poco, que pueda hacer muchos kilómetros sin agotar el combustible. Entonces, ¿por qué esa capacidad que se considera una ventaja en los coches se ve como defecto en el cuerpo humano?”
Desde una mirada evolutiva, el metabolismo lento fue una virtud en los tiempos pasados. En la década de los 60 del siglo pasado, el genetista James Neel propuso la teoría del «genotipo ahorrador». Esta teoría sugiere que ciertas poblaciones humanas han evolucionado para tener un metabolismo más eficiente en la conservación de energía como una adaptación a la escasez periódica de alimentos en sus entornos ancestrales.
Según esta teoría, explica David Vargas, “durante cientos de miles de años, nuestro genoma recibió la información de que la comida era un bien escaso, y que conseguirla requería un elevado gasto calórico”. Por eso, nuestro organismo se adaptó para:
Así pues, el metabolismo lento es una ventaja evolutiva… o al menos lo fue en su momento. Porque esta adaptación puede tener consecuencias negativas en la sociedad actual, donde los alimentos son abundantes y fácilmente disponibles.
En tales entornos, un metabolismo más eficiente en la conservación de energía puede contribuir al aumento de la obesidad y otros problemas relacionados con la salud.
Esto no significa que haya que conformarse. Se trata de pasar a la acción, de hackear el metabolismo, pero para ello hay que empezar, apunta Vargas, “por desmontar leyendas y creencias en torno a nuestro cuerpo y poder entender la alimentación según nuestras necesidades, y no como los hábitos culturales nos han enseñado. Se trata de que sea uno mismo quien mande en los momentos de comer”.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina