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Aunque tenga más grasa, la leche entera tiene beneficios sobre la leche desnatada. / Imagen: Campaña 'Got Milk'.

Alimentación

Por qué deberías dejar de beber leche desnatada y cambiarla por la entera

Boticaria García explica que las grasas de la leche entera tienen un efecto saciante del que carece la leche desnatada, lo que puede ayudarte a no picar entre horas, entre otros beneficios.

Por Sara Flamenco

29 de abril de 2024 / 08:00

A día de hoy no está muy claro si el desayuno es o no la comida más importante del día, pero lo que sí es seguro es que, si desayunas, tienes que hacerlo bien. Lo primero sería desechar esos alimentos tan comunes en los desayunos españoles como pueden ser las galletas, la bollería o el cacao y después incorporar todos los nutrientes necesarios para afrontar el día con energía, como proteínas, vitaminas y minerales. Lo que casi todo el mundo incluye en su desayuno es la leche y, aunque cada vez son más los que optan por bebidas vegetales como de soja o avena, todavía son muchos los que se decantan por la leche de vaca, ya sea entera, semidesnatada o desnatada.

La creencia popular denosta la primera opción por ser la que más grasa contiene pero lo cierto es que diversas investigaciones y expertos siembran la duda al respecto. ¿Qué es mejor, la leche entera o la desnatada?

Según el BOE, la leche entera tiene un contenido de grasa mínimo de 3,5 gramos en 100 gramos de producto, muy superior a los 0,5 gramos de la desnatada, pero en cuanto al resto de nutrientes, esta segunda opción también es más pobre. Bien es cierto que mantiene el mismo porcentaje de proteínas, calcio y azúcares, en forma de lactosa, pero al retirar las grasas, las vitaminas A, D y al disueltas en los lípidos se pierden.

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¿Es mejor la leche desnatada o la entera?

La doctora en Farmacia y nutricionista Marián García, más conocida en redes como Boticaria García, ha compartido recientemente un vídeo en el que explica algunas diferencias entre la leche desnatada y la entera y cómo puede influir su ingesta en la salud y estado físico. «Tradicionalmente, los lácteos enteros se han considerado la opción menos saludable porque tienen grasas saturadas, pero ahora sabemos que no todas las grasas saturadas son iguales » y que «no son tan malas como se pensaba».

Aunque es cierto que la leche entera tiene más calorías que la desnatada, según esta experta hay que poner las calorías en su contexto. Así, pasa a explicar cómo la grasa de la leche entera tiene un efecto saciante que no tiene la desnatada, por lo que podría hacer que comiésemos más cantidad de otros alimentos.

Por otro lado, esta experta también afirma en su vídeo que la leche desnatada «es menos sabrosa «y hay personas que al final le echan azúcar o la acompañan de otros alimentos con más sabor para compensar». Además, también es más habitual que tomes más leche desnatada que entera porque no te sacia de la misma manera, por lo que es posible que finalmente termines consumiendo más calorías.

Como conclusión, Boticaria García no demoniza ningún alimento: «En nutrición nada es blanco o negro, todo va a depender del objetivo que tenga la persona con la dieta y del resto de alimentos que tome a lo largo del día» matiza la doctora.

Según otro mediático nutricionista, la leche desnatada no tiene mucha diferencia a la hora de adelgazar respecto a la entera. Estamos hablando de Pablo Ojeda, experto que presta sus conocimientos de manera habitual al programa Más Vale Tarde. Según afirma, es cierto que a la leche desnatada se le quita mucho porcentaje graso, pero aunque tenga menos calorías que la entera, no te sacia de la misma manera, como también apuntaba Boticaria García. «Es mucho más interesante coger, por ejemplo, una leche entera que tiene unas 70 calorías más, pero me va a saciar más», avisaba en el programa.

No todas las grasas son perjudiciales

La guerra contra las grasas comenzó en los años 60 como consecuencia de un conflicto de intereses. En esa época, la industria azucarera comenzó a financiar estudios en los que intentaban blanquear los efectos negativos del azúcar, pasando la responsabilidad a las grasas y el colesterol como únicos causantes de las enfermedades coronarias. Pero lo cierto es que hoy en día se sabe que el cuerpo necesita cierto aporte de grasas para su funcionamiento, distinguiendo entre dos tipos, principalmente: grasas saludables (poliinsaturadas y monoinsaturadas) y grasas perjudiciales (saturadas).

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Según apuntaba una investigación publicada en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), reemplazar el 5% del consumo de grasas saturadas por poliinsaturadas y monoinsaturadas puede conllevar una reducción de la mortalidad de entre un 13% y un 27%.

Además de estos apuntes sobre la grasa en general (y la grasa de la leche entera en particular), ciertos estudios han mostrado vínculos positivos entre la leche entera con la pérdida de peso o la diabetes.

En 2013, una revisión publicada en el European Journal of Nutrition concluía que las personas que consumen productos lácteos enteros tienen menos probabilidad de sufrir obesidad y no tenían más riesgo de sufrir enfermedades cardiometabólicas que aquellas que tomaban productos desnatados. En cuanto a la diabetes, un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition ​​​​ y otro realizado un año más tarde por la Asociación Americana del Corazón, llegaban a la conclusión de que los pacientes que tomaban productos lácteos más altos en grasa tienen menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

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