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La dieta puede ser una buena herramienta para reducir la actividad de mTOR. FOTO: Getty Images.
CUERPO
¿Sabes por qué lo que comes tiene un efecto sobre el envejecimiento y la longevidad? Una de las claves está en esta proteína, el interruptor maestro de la energía y el crecimiento celular.
Por María Corisco
28 DE NOVIEMBRE DE 2024 / 13:29
A menudo, cuando se habla de longevidad y de cómo se puede vivir más tiempo y en mejores condiciones, se alude a los hábitos de vida saludable: dieta, ejercicio, control del estrés y relaciones sociales. Pero, ¿te has parado a pensar por qué estos hábitos ayudan a alargar la vida?
La respuesta es múltiple y compleja, porque los mecanismos que facilitan la longevidad también lo son. Y los investigadores no cesan en su empeño de descubrir cuáles son, cómo funcionan y de qué manera cada uno de nosotros tiene en su mano la llave de una hipotética eterna juventud.
Entre esos mecanismos, hay uno que es especialmente interesante. Se trata de la enzima TOR (Target of Rapamycin, en inglés), que, cuando se refiere a mamíferos, como los humanos, se conoce como mTOR.
Se trata de una proteína que regula múltiples procesos celulares, entre ellos el crecimiento, la proliferación y el metabolismo celular. Se sabe que es fundamental para la supervivencia y función de las células, y también que se activa en respuesta a señales de nutrientes, factores de crecimiento y niveles de energía, regulando cómo las células procesan y utilizan los recursos disponibles.
Para entenderlo, se podría decir que mTOR, explica Miguel Barrios, experto en envejecimiento y longevidad, “es como el interruptor maestro de la energía y el crecimiento en nuestras células. Explicado de forma muy sencilla, está a cargo de decidir si nuestras células deben crecer, repararse o descansar. A partir de ahí, puedes pensar en esta proteína como un administrador que responde a señales del cuerpo, como cuánta comida estamos comiendo, cuántos nutrientes tenemos o si estamos en estrés”.
Así pues, si detecta que hay mucha energía activa procesos de crecimiento, como fabricar proteínas y dividir células. Por otro lado, si hay poca energía –como cuando ayunas o ingieres menos calorías–, mTOR baja su actividad, lo que activa procesos de mantenimiento en las células, como limpiar desechos (autofagia) o reparar daños.
mTOR es como un acelerador de crecimiento para las células. Cuando hay mucha actividad de esta proteína, “las células están constantemente en modo de crecimiento y consumo de energía; esto, a largo plazo, puede acelerar el envejecimiento y aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad”.
Por otro lado, si mTOR está menos activo, las células entran en una especie de modo ahorro en el que, en vez de crecer sin parar, se concentran en repararse y reciclar partes dañadas. Esto ayuda a mantener el cuerpo saludable por más tiempo, y puede retrasar el envejecimiento. Por tanto, mucha actividad de mTOR acelera el envejecimiento; menos actividad promueve la longevidad porque permite que las células hagan una limpieza y se reparen mejor.
Si quieres vivir más, reducir la actividad de mTOR es un enfoque útil para promover la longevidad y aminorar el envejecimiento celular. Ahora bien, ¿cómo puedes hacerlo? Una vez más, volvemos a los hábitos de vida:
De esta manera activas esta enzima, pero también puedes eliminar o, al menos reducir, otros hábitos que la potencian y, en consecuencia, aceleran el envejecimiento:
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