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NO TE PIERDAS ¿Cuántas relaciones sexuales hay que tener a la semana para vivir más?
No todo van a ser sentadillas y brócoli. El placer también da años a la vida. Foto: Boom / Pexels
¿Cuántas relaciones íntimas a la semana para vivir más?
Dormir, hacer ejercicio, comer bien... y una feliz vida sexual. La receta para la esperanza de vida también se cuece en la cama.
Por Verónica Palomo
15 DE AGOSTO DE 2026 / 08:00
Olvidemos por un momento su papel en el placer y la reproducción. El sexo está ganando protagonismo en otro terreno: el de la salud. Cada vez más estudios científicos apuntan a que una vida sexual activa tiene repercusiones muy positivas para el organismo, asociándose con beneficios como una menor mortalidad, una mejor salud cardiovascular y una reducción de los síntomas depresivos.
Esta evidencia está impulsando un cambio de perspectiva entre los profesionales sanitarios. La sexualidad deja de ser un aspecto íntimo de la vida y pasa a convertirse en una pieza clave del bienestar físico y mental. Por derecho propio, el sexo saludable se abre paso en la misma conversación en la que ya conviven la alimentación saludable, el ejercicio o el descanso.
No se trata de convertir la frecuencia sexual en una competición, pero no está de más preguntarse cuántas veces es necesario practicarlo para que todos esos coitos comiencen a hacer efecto en nuestra longevidad.
Un estudio muy revelador publicado hace un par de años en el Journal of Psychosexual Health presentaba unas cifras tan abrumadoras que solo con leerlas ya subían forzosamente la libido. El trabajo concluyó que las mujeres que rara vez practicaban sexo tenían un riesgo de morir un 70% más alto en comparación con las que lo tenían por lo menos una vez por semana.
El dato se volvía más preocupante para aquellas personas con depresión o problemas de salud mental, ya que no cumplir con ese mínimo podría incrementar hasta un 197% el riesgo de muerte.
Con los datos sobre la mesa surgen las dudas. ¿Eso del coito semanal vale lo mismo a los 20 que a los 60 años? Intentamos aclarar todo ello con la sexóloga y terapeuta de pareja Nayara Malnero. Esta profesional avisa: la gente miente en las encuestas.
Uno de los principales retos de la investigación en sexualidad es su medición. "La regularidad con la que se tiene sexo es difícil de mantener en el tiempo, porque depende de múltiples factores", explica Malnero. Por eso, no se puede reducir la evidencia a frases simples como "tener sexo 3 veces por semana alarga la vida diez años". La sexualidad es variable, cambiante y profundamente individual.
La experta plantea además una cuestión importante: cuando hablamos de sexo, ¿a qué nos referimos exactamente? ¿Relaciones en pareja, masturbación, cualquier práctica erótica? ¿Tiene que haber orgasmo sí o sí para que cuente? "Lo que se estudia normalmente en estos trabajos y encuestas son los efectos de la actividad sexual en general (con o sin penetración), especialmente los cardiovasculares, ya que implica actividad física moderada y cambios neuroquímicos", explica la sexóloga.
Más allá de las matizaciones, "una vida sexual activa y satisfactoria puede tener efectos positivos sobre la salud física y mental: mejor descanso, equilibrio hormonal, menor estrés y mejor estado de ánimo. Todo esto puede influir en la esperanza y calidad de vida", señala Malnero.
También se han observado beneficios sobre el sistema inmunitario y la respuesta del organismo frente al estrés. El placer —añade la terapeuta— "no es solo emocional: tiene efectos fisiológicos reales que ayudan al cuerpo a funcionar mejor".
Las relaciones sexuales en la tercera edad se suelen abordar como un tabú. La politóloga y gerontóloga estadounidense Janie Steckenrider, especialista en envejecimiento y sexualidad, defendió en The Lancet Healthy Longevity la necesidad de hablar abiertamente en las consultas médicas del bienestar sexual en las personas mayores, algo que causó controversia.
Según su planteamiento, integrar la sexualidad en la atención sanitaria a los mayores puede favorecer un envejecimiento más saludable y activo.
De todas maneras, hablar de cuántas veces hay que tener sexo rompe con aquello tan recordado y aconsejado por los sexólogos: la calidad importa más que la frecuencia. Como confirma Malnero, "tener muchas relaciones sexuales no garantiza beneficios si estas generan estrés, presión o insatisfacción. En cambio, una sexualidad consensuada, placentera y emocionalmente positiva puede aportar bienestar incluso con menor frecuencia".
La clave no es una cifra concreta, sino que las relaciones respondan a los deseos reales de cada persona.
Sin olvidar el peso que la sexualidad y los vínculos íntimos tienen a la hora de paliar el sentimiento de abandono o tristeza. "El sexo también incluye intimidad, comunicación y afecto, elementos que ayudan a combatir la soledad, un factor asociado a mayor riesgo de enfermedad y mortalidad. Por ello, los vínculos íntimos pueden tener un efecto protector a lo largo de la vida", indica la experta.
Aunque todos estos efectos generales de la actividad sexual son similares en ambos sexos, es cierto que las mujeres tienen un beneficio extra a nivel genital. "Ser activa sexualmente ayuda a mantener la lubricación, la elasticidad vaginal y la tonicidad del suelo pélvico", destaca Malnero. La fisioterapeuta del suelo pélvico, Lola Ibáñez, insistía en ASISA WeLife Menopausia A Coruña en los beneficios vasculares del orgamo. "Incluso en la menopausia pueden ser 9-12 contracciones del suelo pélvico. Y eso es fabuloso para revascularizar esa zona", explicaba.
Añadía que si nuestro compañero o compañera no está por la labor, o si se vive en una feliz soltería, los juguetes sexuales siempre pueden ayudarnos a cumplir con esa cuota de placer y, por qué no, longevidad.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina