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Quienes sufren astenia primaveral pueden sentir nostalgia, tristeza o apatía. / Imagen: Escena de 'Sexo en Nueva York'.

Cuerpo

Vuelve la astenia: por qué estos cambios de tiempo hacen que estés más cansado de lo normal

La astenia primaveral no está catalogada como enfermedad, pero quienes la sufren aseguran sentirse apáticos y con una sensación de tristeza sin explicación.

Por Sara Flamenco

30 de abril de 2024 / 07:30

Según los expertos de El Sevier, la editorial científica líder en el mundo, «la astenia primaveral puede definirse como una sensación pasajera y subjetiva de cansancio, tanto físico como intelectual, que sin tener una causa orgánica definida está correlacionada con el inicio de la primavera, especialmente si el calor se presenta demasiado pronto y va unido a oscilaciones de la presión atmosférica y de la humedad ambiental». El mayor problema reside en que no hay estudios científicos al respecto, por lo que es complicado establecer unas pautas concretas de actuación ante esta sensación de fatiga extrema, que te hace más difícil el día a día.

Los cambios climáticos propios de las estaciones que traen consigo variaciones en los horarios y los hábitos de vida, hacen que en algunas personas afloren sentimientos de nostalgia, tristeza o apatía que, aunque pueden considerarse poco preocupantes, pueden acabar ocasionando problemas más serios e incluso requerir atención médica si no se toman algunas medidas para evitarlos.

Un síndrome poco estudiado

La astenia primaveral no está considerada una enfermedad en el Catálogo de Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. Este estado parece estar relacionado con desórdenes en el mecanismo fisiológico normal de adaptación del cuerpo a las condiciones variables del cambio de estación.

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Aunque no se considere una enfermedad en sí misma, sí está incluido dentro de los denominados trastornos afectivos estacionales, y se manifiesta mayoritariamente en mujeres, presentado una forma muy variable entre unas personas y otras.

Su incidencia en los últimos años ha experimentado un alto crecimiento y aunque no hay estudios que avalen esta afirmación, se estima que entre un 10 y un 20% de los pacientes que acuden a la consulta del médico durante las primeras semanas de la primavera lo hacen por cuadros asténicos. Se cree que aproximadamente un 2% de la población sufrirá sus efectos en alguna etapa de su vida, siendo más probable que tenga lugar entre los 20 y los 50 años de edad.

¿Y por qué ahora hay un incremento de los casos? Se cree que podría ser por las características propias de las sociedades actuales que incluyen un aumento del estrés, y la ansiedad, debido a un aumento de las responsabilidades o una sobrecarga laboral. Todo ello inducen estados anímicos bajos y reducen la capacidad adaptativa del organismo ante cualquier tipo de cambio.

Síntomas que indican que puedes sufrir astenia primaveral

La astenia primaveral no tiene unos síntomas fijos que afecten a todos los pacientes por igual, pero engloban desde una sensación inexplicable de tristeza hasta la apatía. Todo ello acompañado de ciertos síntomas físicos:

  • Cansancio y fatiga, especialmente por la mañana.
  • Hipotensión acompañada de mareos.
  • Dolor muscular y articular.
  • Dolores de cabeza.
  • Dificultad de concentración.
  • Cambios de humor con tendencia a la melancolía.
  • Problemas digestivos que pueden ir desde la pérdida del apetito hasta un aumento de la sensación de hambre.
  • Trastornos del sueño: insomnio o, por el contrario, una intensa sensación de sueño.
  • Inapetencia sexual.
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Además, el bajo estado de ánimo de las personas que sufren astenia provoca una disminución de sus defensas, lo que lo hace más susceptible a sufrir otro tipo de enfermedades.

Pero no debe confundirse la astenia primaveral, que a priori es de corta duración, con la llamada astenia crónica o síndrome de astenia crónica (SAC), que requerirá de diagnóstico y tratamiento médico en todos los casos. La astenia crónica presenta una duración superior a seis meses y dificulta las actividades normales del día a día con síntomas como dolor de cabeza, molestias faríngeas, ganglios dolorosos en cuellos o axilas, dolores musculares, pérdida de fuerza, fiebre, dolores articulares o trastornos del sueño.

Hábitos diarios para evitar la astenia primaveral

  1. Mejorar la higiene del sueño: es muy importante mantener horarios fijos para acostarse y levantarse, garantizando así un tiempo de descanso adecuado. Además de respetar unas rutinas, también es importante disponer de un ambiente adecuado, cenar de forma ligera y siempre dos horas antes de acostarte para evitar que la digestión interfiera la conciliación del sueño.
  2. Practicar ejercicio físico moderado de forma regular: este hábito ayuda a liberar tensiones, además de mantener el cuerpo con un funcionamiento óptimo. Por otro lado, predispone y facilita el descanso nocturno al sentirte más cansado.
  3. Seguir una dieta sana y equilibrada: los expertos recomiendan que sea baja en grasas saturadas y alta en fibra, con abundancia de frutas y vegetales frescos. Los expertos recomiendan adecuara la dieta a la estación en la que te encuentras, priorizando los alimentos estacionales y de proximidad para que los alimentos que ingieras estén en su punto óptimo y puedas obtener de ellos todos los nutrientes necesarios para estimular sus defensas y combatir los síntomas asténicos.
  4. Controla el consumo de cafeína: según los expertos de Solgar, «por más que consideremos a la cafeína como el extra de energía que necesitamos y estemos tentados de aumentar su consumo, es conveniente controlar el consumo de café u otras bebidas estimulantes, a la vez que debemos asegurar una ingesta adecuada de agua», nos aconsejan.
  5. Aumentar las actividades al aire libre: este hábito fácil repercutirá positivamente en el estado de salud general del paciente. Y es que el sol es fuente de salud y aporta vitalidad, contribuyendo a la producción de vitamina D en el organismo.
  6. Reservar momentos del día para ti mismo: intentar disponer de tiempo libre y espacios de relajación entre las actividades cotidianas pueden ayudarte a mejorar tu estado de ánimo. Se aconseja realizar ejercicios de respiración profunda que supone llenar completamente los pulmones de aire, retenerlo durante unos segundos y soltarlo lentamente.
  7. Adoptar una postura lo más positiva posible: fomentar una actitud positiva conlleva un cambio en el estado de ánimo. Es importante identificar las causas que nos generan malestar o estrés y poner en marcha estrategias para minimizarlas.
  8. Reducir o evitar hábitos tóxicos: esto incluye desde el tabaco hasta el alcohol u otras sustancias tóxicas estimulantes que ponen en riesgo el equilibrio corporal y psíquico. A pesar de que te encuentres apático o bajo de ánimo, no se recomienda recurrir al uso de medicamentos estimulantes sin que su administración esté prescrita y supervisada por un médico.
  9. Prestar atención a las emociones: la astenia suele llevar aparejada diversos cuadros de ansiedad, situaciones de estrés elevado, así como trastornos depresivos. Es conveniente identificar aquellas situaciones que nos generan malestar para poner en marcha recursos y estrategias que nos permitan afrontarlo.
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