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VIDA SALUDABLE

¿Por qué saltar a la comba se ha convertido en el ejercicio de moda para adelgazar?

Pocos ejercicios son tan sencillos, completos y efectivos como saltar a la comba. Te contamos sus beneficios y por qué y cómo deberías incluirla en tu rutina deportiva.

Por Andrea Verdejo

26 de noviembre de 2021 / 12:15

A menudo, la solución más acertada pasa por echar mano de técnicas que nos han acompañado toda la vida. La receta que hacía tu abuela puede ser mejor o más nutritiva que la última dieta de moda, y los ejercicios más sencillos pueden ser mucho más eficaces y completos que aquellos que hacemos con las máquinas del gimnasio más novedosas. Saltar a la comba es, sin duda alguna uno de ellos; una herramienta tan simple como eficiente.

Deportistas de éxito como Conor McGregor –luchador de artes marciales mixtas–, Bruce Lee y Mohammed Ali no dudaron en incluir este ejercicio en sus entrenamientos por sus numerosos beneficios. Te contamos cuáles son y cómo incluir el salto a la comba en tu rutina deportiva.

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¿Por qué deberías empezar a saltar a la comba?

El ejercicio de saltar a la cuerda ya no solo se incluye en los entrenamientos de deportes de lucha, sino que se ha extendido en todos los gimnasios gracias a sus diferentes resultados.

Saltar a la comba es uno de los ejercicios más completos y fáciles de hacer y presenta distintos beneficios:

  • Ayuda a perder peso. Saltar a la comba quema más calorías y en menos tiempo que muchos otros ejercicios como nadar, correr y montar en bicicleta. Como es lógico el gasto calórico dependerá de la intensidad y el peso de quien lo practique pero «según varios estudios una persona de 70 kg saltando a un ritmo de un salto por segundo, quemaría más de 100 calorías en tan solo 10 minutos», explica Marcos Vázquez, divulgador y autor de Fitness Revolucionario.
  • Trabaja todo el cuerpo, desde las piernas hasta los brazos, hombros y los distintos músculos del cuerpo implicados en el ejercicio. A mayor intensidad, mejor resultados.
  • Es barato y ocupa poco espacio. Aunque lo ideal es combinarlo con otros ejercicios, para saltar a la cuerda solo necesitas comprarte una comba –las hay desde tan solo 3 euros– y puedes guardarla en cualquier sitio; algo que no ocurre con las miles de bicicletas estáticas que ocupan una habitación de nuestro hogar y acumulan ropa encima.
  • Ideal si tienes poco tiempo para hacer ejercicio. Saltar a la cuerda entre 10 y 15 minutos al día sería suficiente para obtener resultados y mejorar tanto a nivel físico como estético. Es una buena forma de empezar a llevar una vida menos sedentaria.
  • Mejora la coordinación y estabilidad. Saltar a la cuerda nos obliga a sincronizar los distintos músculos implicados en la actividad, lo que hace que nuestros movimientos sean más precisos. Como el ejercicio requiere de todos nuestros sentidos para poder ejecutarlo de manera adecuada, conseguiremos (con el tiempo) mejorar nuestra coordinación.
  • Buen ejercicio aeróbico con poco riesgo de lesión. Activa y trabaja el sistema cardiovascular e implica menos impacto y desgaste articular que muchas otras actividades como, por ejemplo, correr.

Contraindicaciones a tener en cuenta

Como toda actividad física, saltar a la cuerda puede conllevar algunos riesgos físicos a tener en cuenta, especialmente en personas de edad avanzada o poco habituadas a hacer ejercicio. Con precaución, realizando calentamientos previos, utilizando el calzado adecuado y realizando los saltos correctamente podemos reducir las probabilidades de lesión. Sin embargo, hay ciertos aspectos a tener en cuenta antes de practicar el salto a la comba.

El mayor incoveniente de este ejercicio es que saltar a la cuerda representa un fuerte impacto para nuestras articulaciones. Con el tiempo nos podemos hacer daño en las piernas, sobre todo en zonas como las rodillas o las caderas. Lo mejor para evitarlo es necesario utilizar unas zapatillas que absorban el impacto y protejan las articulaciones.

No deberían saltar a la comba…

  1. Personas con lesiones en rodillas o articulaciones.
  2. Personas con problemas de la columna, huesos, corazón o pulmones.
  3. Personas con gran sobrepeso.

Otro de los posibles inconvenientes de saltar a la cuerda es que no nos va a ayudar a conseguir una musculatura fuerte y muy desarrollada pues, aunque involucra distintos grupos musculares, este ejercicio nos permitirá tonificar pero no ganar masa muscular. Si ese es tu objetivo deberás combinar el salto a la cuerda con otros entrenamientos de fuerza, anaeróbicos.

¿Cómo incluir la comba en tu rutina de ejercicio? Recomendaciones básicas

Para obtener los mejores resultados, evitar lesiones y saltar a la cuerda de la forma más eficiente, algunas de las recomendaciones más repetidas por los expertos son las siguientes:

  • Realizar estiramientos y movimientos antes de iniciar.
  • Comienza despacio, con los pies juntos y contrayendo el abdomen.
  • Mantener la cabeza recta y la mirada al frente.
  • Mantener el torso recto y las rodillas ligeramente flexionadas.
  • Sostener los codos cerca del cuerpo.
  • Utilizar las muñecas para hacer girar la cuerda, no los brazos.
  • Utilizar la parte delantera de los pies (metatarso) tanto para coger impulso como para aterrizar.
Saltar a la comba en crossfit
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Rutina para adelgazar saltando a la comba

Siguiendo los consejos anteriores podrás practicar el salto a la cuerda donde y cuando quieras de manera segura, incluso desde casa. Incorporarlo a tu rutina de ejercicios y probar distintos saltos es solo cuestión de constancia y voluntad. Te compartimos una rutina de tres ejercicios para iniciarte en el salto a la comba y perder peso:

Ejercicio 1

Saltos simples, empezando por series de 50 repeticiones. No se trata de salto sino de que los saltos sean rápidos y continuos. Respira por tu nariz para evitar que te dé dolor de cabeza y recuerda que el mango de la comba debe estar siempre a la altura de la cadera.

Ejercicio 2

En este segundo ejercicio, subirás un poco la dificultad aumentando la altura y la velocidad. Vamos a practicar saltos dobles. Combinaremos saltos normales con saltos dobles. Haremos seis series: en la primera, haremos cinco saltos simples más un salto doble y la progresión irá aumentando hasta alcanzar los seis saltos dobles. Acaba el ejercicio con 20 saltos dobles.

Ejercicio 3

En esta tercera fase incluiremos saltos cruzados. Para ello, empezaremos haciendo cinco saltos simples y uno cruzado. En total, deberías hacer una serie de seis saltos cruzados. Para hacer un salto cruzado, recuerda que es como un salto simple pero cambiando las manos por delante de la cadera.

Poco a poco, deberás aumentar la velocidad y elevar los talones un poco más. De esta forma harás un mayor esfuerzo y harás más trabajo cardiovascular, tonificarás más los músculos y tendrás (a la larga) mayor resistencia. A medida que perfeccionas tu técnica puedes ir haciendo variaciones, como alternar saltos con uno o dos pies.

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