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Durante años, la terapia hormonal ha tenido mala fama. Foto: @pourlesfemmes

SALUD HORMONAL

Cuándo conviene probar la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia

Objeto de controversia durante años, este tratamiento médico se posiciona como el más efectivo para paliar los síntomas que afectan, de forma importante, a la calidad de vida de la mujer en esta etapa.

Por Cristina Martín Frutos

14 de febrero de 2024 / 14:23

No es lo mismo sentir un sofoco alguna noche esporádica que convivir con ellos prácticamente las 24 horas del día. Si a esto le sumamos noches de insomnio, bajo estado anímico, fatiga, sequedad vaginal o cefaleas podríamos decir que los síntomas de la menopausia pueden convertirse en una pesadilla. Es cierto que no tienen por qué darse todos a la vez. Ni siquiera sufrir alguno de ellos. Pero cuando esta sintomatología se considera importante, la terapia hormonal se posiciona como la mejor herramienta médica para tratarla.

«Aporta las hormonas que se han dejado de producir por el cese de la función ovárica y cuya ausencia, en ocasiones brusca, es responsable de una serie de síntomas que pueden afectar a la calidad de vida», define Jesús C. Presa Lorite, miembro de la Junta Directiva de la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia). Si esta afectación se considera moderada o severa, es cuando el médico prescribe esa terapia hormonal.

El doctor Presa, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Jaén, aclara que no es un procedimiento de reemplazo ni sustitutivo. Aunque estos términos se sigan usando entre la población, lo correcto es hablar de terapia hormonal de la menopausia (THM). «Ya que con ella no se pretende sustituir unas hormonas de una manera indefinida. Sino mejorar la calidad de vida de aquellas mujeres que en esta etapa la vida tienen síntomas graves», añade. Por tanto, estamos ante un tratamiento médico eficaz que debe prescribirse con un correcto balance entre riesgo y beneficio solo si se necesita.

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Por qué es tan importante el papel de los estrógenos

Si algo nos queda claro cuando hablamos de menopausia es que las hormonas tienen la última palabra. En concreto, los estrógenos. Su caída en esta etapa vital es el principal desencadenante de los numerosos síntomas que acompañan a la mujer en estos años. Además, incrementan el riesgo de osteoporosis, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

«Por eso, la molécula fundamental en la terapia hormonal es el estradiol, generalmente, el 17 beta estradiol, que es la hormonal natural que tiene la mujer en el cuerpo», explica la farmecéutica Rocío Crespo, del departamento médico de Theramex España.

Estos estrógenos -o sustancias con acción similar a ellos- son los responsables de reducir, de forma eficaz, la sintomatología. «En muchas ocasiones se combinan con progesterona, lo que es necesario añadir en mujeres que tienen útero para evitar sangrados y posibles efectos secundarios a nivel uterino», afirma el doctor Presa Lorite.

En cuanto a la presentación, Rocío Crespo distingue primero entre preparaciones sistémicas (aquellas que tienen efecto en todo el cuerpo, van a sangre y ejercen efecto estrogénico) y locales (para el tratamiento de uno de los principales síntomas: el síndrome genitourinario, que actúan solo a este nivel, en principio, no pasan a sangre y no tienen efecto en otros receptores)». Si hablamos de la forma de tomar esta terapia, depende de su objetivo.

En las sistémicas o globales lo más común es por vía oral -pastilla o cápsula- o transdérmica, es decir, a través de la piel; lo que se hace en forma de parches, cremas o spray nebulizador. Entre las locales, encontramos óvulos, cremas y anillos vaginales de silicona.

Para quién es la terapia hormonal de la menopausia

Tal y como subrayaba el doctor Presa Lorite, estamos ante un tratamiento médico y que siempre debe ser prescrito valorando un balance riesgo-beneficio positivo. Por tanto se administra a mujeres que presentan unos síntomas que interfieren en su calidad de vida. De hecho, la experta de Theramex apunta a que es bastante frecuente que si la sintomatología es moderada «la primera línea de actuación sea con otro tipo de terapias complementarias (suplementación natural, por ejemplo) y unas pautas de estilo de vida saludables».

Y añade, «existen numerosos preparados derivados de sustancias naturales, que ejercen efectos estrogénicos y otras vías de acción, que ayudan a mejorar la sintomatología global. Desde los derivados de la soja, el polen, plantas como la cimicífuga racemosa…»

Como todo fármaco cuenta con sus limitaciones de uso. El ginecólogo, miembro de la AEEM, se refiere a «quienes  destacan antecedente de cáncer hormonodependiente (como puede ser un cáncer de mama), enfermedad tromboembólica activa y enfermedades hepáticas como una hepatitis aguda». Tampoco está indicado para mayores de 60 años, mujeres con obesidad o que hayan vivido la menopausia hace más de una década. Sin embargo, la última palabra la tiene el criterio médico.

«Como pueden existir otras contraindicaciones u otros factores, la AEEM ha desarrollado unos criterios para la prescripción de la THM, que es una herramienta pionera en el mundo. Con esta herramienta los profesionales de la salud tienen una de manera precisa y directa las indicaciones de terapia hormonal, pudiendo tener claro cuándo estaría indicada y creando una mayor confianza entre médicos/as y pacientes», destaca el experto. Por su parte, las pacientes pueden tener una orientación del nivel de sus síntomas con la conocida como Escala Cervantes, una calculadora online para conocer el impacto sobre su calidad de vida.

Por qué es un tratamiento eficaz

Si algo ha demostrado a lo largo de los años la terapia hormonal es su eficacia para tratar síntomas derivados de la menopausia. En concreto es útil para aliviar sofocos y sudoración nocturna -«el más eficaz para estos síntomas», recalca el doctor; mejorar la lubricación vaginal, la calidad del sueño y el estado de ánimo, así como aumentar la libido.

Además, aunque su principal indicación no está relacionada con la prevención, sí que, en última instancia, ayuda a mantener la densidad ósea así como a mejorar la salud cardiovascular.

Cómo dejar de tener miedo a las hormonas

Sin embargo, no podemos obviar que, durante años la THM ha sido objeto de controversia, lo que ha contribuido a su mala fama entre pacientes. «Ha sido mucho tiempo de miedos infundados y desinformación», lamenta Jesús Presa Lorite. El origen de esa «hormonofobia» se encuentra en diferentes estudios que aparecieron a principios de la década del 2000 (especialmente el famoso estudio WHI), que referían un mayor riesgo de cáncer de mama, trombosis y enfermedad cardíaca entre las mujeres que tomaban la terapia.

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«Estos resultados, ampliamente difundidos, generaron miedo e incertidumbre entre las mujeres y sus médicos, lo que llevó a una disminución significativa en su uso«, cuenta el doctor. Algo que provocó que muchas mujeres que lo necesitaban no pudieran recibir este tratamiento, afectando a su calidad de vida de forma irreversible.

Actualmente, y gracias a rigurosos estudios posteriores, se sabe, como coinciden los dos expertos consultados, que esa información estaba desactualizada, era inexacta y, sobre todo, ha sido descontextualizada. Es más, los profesionales de la salud siguen trabajando para desmitificar la imagen de la THM. Individualizar el tratamiento al máximo y la existencia de un consenso de criterios de administración de la terapia ha sido clave hasta ahora.

«Normalizar las conversaciones sobre la menopausia y concienciar de su naturalidad también es fundamental. Solo así podremos seguir buscando soluciones para tratar sus síntomas», concluye Rocío Crespo.

 

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