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Kim Kardashian es una d elas famosas que ha confesado pincharse Ozempic. FOTO: Getty Images

CUERPO

Todos los riesgos de utilizar Ozempic cuando solo te sobran un par de kilos

Es "el descubrimiento científico del año" y ha revolucionado el tratamiento de la obesidad. Pero su uso para pequeñas pérdidas de peso tiene más inconvenientes que ventajas.

Por María Corisco

18 de junio de 2024 / 14:24

La lucha contra la obesidad está viviendo la mayor revolución de su historia. Hasta hace poco tiempo no se proponía otro tratamiento contra los kilos de más que el simplista “menos plato y más zapato”: es decir, come menos y haz más ejercicio, una sutil forma de decir que los gordos son glotones y vagos. Pero en los últimos años han salido al mercado cuatro fármacos eficaces para combatir la obesidad que lo han cambiado todo. Y está prevista la aparición de otros tantos en los próximos meses. No son cantos de sirena: detrás hay un sólido trabajo de décadas y, de hecho, el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2024 ha sido concedido a los cinco científicos que han revolucionado el tratamiento de la obesidad.

La historia es larga. Estos científicos han estado durante décadas investigando los complejos mecanismos involucrados en la obesidad. En especial, el papel del GLP-1, una hormona natural que ayuda al cuerpo a mantener estable el nivel de azúcar en la sangre, y de la leptina, una hormona implicada en la regulación del apetito y la saciedad.

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A partir de ahí, se desarrollaron dos compuestos, semaglutida (de nombre comercial Saxenda y Rybelsus) y liraglutida (de nombre comercial Ozempic y Wegovy.). “Son fármacos que ya hace años demostraron ser eficaces para la diabetes tipo 2”, explica la doctora Clotilde Vázquez, jefa del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz. “Lo que se vio es que los pacientes diabéticos con obesidad, a los que habitualmente tanto esfuerzo les costaba adelgazar, conseguían reducir peso mucho más fácilmente con estos fármacos. Por eso comenzó a estudiarse su papel en obesidad”.

El momento Kim Kardashian

Durante unos años, el efecto adelgazante de estos fármacos estuvo en un rango sottovoce. Pero todo cambió en la Gala MET 2022, cuando Kim Kardashian apareció luciendo el icónico vestido lucido por Marilyn Monroe en la fiesta de cumpleaños de J. F. Kennedy, y se corrió la voz de que había conseguido embutirse en el traje gracias a unas milagrosas inyecciones.

No solo fue Kim Kardashian. Cuando Elon Musk publicó un tweet explicando que su secreto para mantener el peso era “ayuno y Wegovy”, la fiebre se desató. “Fue una locura”, recuerda la doctora Vázquez. “Todo el mundo empezó a pedir que se les recetaran esas inyecciones, aunque solo tuvieran unos kilos de más, y hubo un problema de desabastecimiento, hasta el punto de que los pacientes diabéticos se las veían y deseaban para conseguir su medicación”.

En la calle y en las consultas, el mundo se dividió entre quienes corrían a conseguir que un médico les prescribiera estos fármacos “milagrosos” y quienes lo veían una frivolidad peligrosa. Para poner las cosas en su sitio, la doctora Vázquez señala que “son fármacos muy potentes, tremendamente útiles para personas con problemas de obesidad que tienen alterados los mecanismos de saciedad. Pero no están indicados para bajar tres kilos e ir guapa a una boda, no hay que trivializarlos”.

También la doctora Ana de Holanda, coordinadora del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), destaca el valor de estos fármacos: “Han revolucionado el tratamiento de la obesidad debido a que ayudan de forma sustancial a controlarla mediante el control del hambre y facilitan la adopción de un estilo de vida saludable. Mejoran la calidad de vida de las personas, los factores de riesgo cardiovascular e incluso el riesgo de eventos cardiovasculares”.

Así es. El pasado mes de diciembre, la prestigiosa revista Science nombraba estos fármacos como “el avance científico del año”, destacando la reducción de accidentes cardiovasculares y las posibilidades que se abren para su uso en patologías como las adicciones, el alzhéimer y el párkinson.

No es para unos kilos

Los expertos alaban sus bondades, pero también son contundentes a la hora de alertar sobre los riesgos de un uso indebido. Así, la doctora De Holanda recuerda que “son medicamentos para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Para saber si realmente “el exceso de kilos” en una persona se trata de un problema de salud se tiene que consultar con el médico de cabecera. El médico hará una entrevista, valorará los antecedentes de enfermedades previas, hará un examen físico y, a partir de aquí, planteará las opciones de tratamiento. Es importante recordar que estos medicamentos, como otros, tienen contraindicaciones y efectos secundarios que tienen que ser abordados por un médico con conocimientos y experiencia. El uso inadecuado puede suponer riesgos para la salud”.

Entre los problemas, el temido efecto rebote: “No tiene sentido utilizarlos para un pequeño exceso de grasa: hará que las personas coman poquísimo, pero van a forzar el organismo, no van a poder estar utilizándolo durante mucho tiempo y, al dejarlo, recuperarán toda la grasa o más”, advierte la doctora Vázquez, y añade: “Cuando está bien indicado, se prescribe siempre de forma escalonada y junto a normas alimentarias y de actividad física. Y, después, se inicia la desescalada. Pero, por sí mismo, sin control y sin formar parte de una estrategia, te arriesgas a que sea peor el remedio que la enfermedad”.

Tampoco son desdeñables, recuerda la doctora De Holanda, los efectos secundarios de estos medicamentos, “como náuseas, vómitos y diarreas, que sin cuidados pueden llevar a la deshidratación, y en ocasiones la deshidratación puede comportar problemas más serios”. Por otro lado, apunta, “sin un asesoramiento nutricional adecuado, puede suceder una pérdida de masa muscular importante; por último, es importante conocer que al suspenderlos dejan de actuar, tal como otros medicamentos, y por tanto, es muy probable que se recupere el peso perdido.  Así como no se deben utilizar medicamentos por cuenta propia o “automedicarse”, está totalmente desaconsejado utilizarlos cuando no están indicados y aún menos sin vigilancia médica”.

Quién debe prescribirlos

A la hora de prescribirlos, lo cierto es que “cualquier médico, con tal de que tenga un número de colegiado, puede recetarlos. Y así vemos que el médico estético, el del gimnasio, el amigo, cualquiera lo hace. Y no es lo más adecuado”, resalta Clotilde Vázquez. En este sentido, la doctora Ana de Hollanda señala que “estos medicamentos tienen que estar prescritos sólo por médicos que estén capacitados, entrenados y tengan experiencia en el tratamiento de la obesidad”.

Además, señala, lo idea es que “el médico trabaje inmerso en un equipo que aporte un abordaje multidisciplinar, con seguimiento a corto y largo plazo, soporte nutricional y de ejercicio físico. Los endocrinólogos son los especialistas mejor formados en este aspecto, pero también los médicos de cabecera y los internistas están formados y pueden abordar el tratamiento de la obesidad”.

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Ciertamente, todas las especialidades “deben tener una formación básica en obesidad, dado que tiene más de 200 complicaciones y que puede empeorar cualquier otra enfermedad existente. Así, la responsabilidad de otros especialistas consiste en detectar la obesidad, valorar si el paciente está dispuesto a iniciar su abordaje y derivarlo al médico de cabecera para ello. Se están creando rutas asistenciales entre diferentes especialistas que tienen a los endocrinólogos y médicos de cabecera como referentes principales en la atención a las personas con obesidad”.

El problema de la financiación

Los expertos hablan de la obesidad como enfermedad, mucho más allá de una cuestión estética. Pero surge aquí la cuestión del coste de recuperar la salud: estos fármacos no están financiados por la Seguridad Social, por lo que la persona con obesidad va a tener que hacer frente a su coste, unos 130 euros a la semana.

“Todas las sociedades científicas estamos trabajando para que se apruebe la financiación en algunas indicaciones”, señala la doctora Clotilde Vázquez, quien, no obstante, reconoce las dificultades: “Son medicamentos muy caros y hay que hacer bien las cosas; la obesidad está banalizada, y abrir la puerta totalmente podría suponer que se estuviera costeando el quitar una celulitis. Así que hay regularlo, aunque puede dar lugar a situaciones injustas”.

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