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A muchas personas la Navidad les crea verdaderos conflictos./ Foto: El Grinch.

Salud mental

¿La Navidad te pone triste? Trucos de experto para neutralizar la nostalgia de las fiestas

Hay personas a las que no le gustan las fiestas navideñas porque recuerdan tiempos pasados que fueron mejores o les producen estrés.

Por Paka Díaz

13 de diciembre de 2023 / 06:20

Ya llegó la Navidad. Las fiestas de las familias unidas –sobre todo si aprendes a evitar peleas en familia–, mucha alegría, regalos, turrones y polvorones. La gran celebración, en fin, por antonomasia… Y, sin embargo, para muchas personas esta celebración es sinónimo de tristeza. Una encuesta de la revista Psychiatric Times indica que el 67% de las personas con depresión señalan que esta empeora en la temporada festiva.

Pero, ¿por qué se da esta depresión navideña? ¿Por qué unas fiestas, a priori tan alegres, pueden acabar por hacerte sentir mal? El psicólogo Tomás Navarro, autor de libros como Tus líneas rojas : Aprende a poner límites, cuidarte y protegerte emocionalmente, cuenta por qué ocurre y cómo afrontar las fiestas sin sentirte mal.

Por qué nos entristece la Navidad

Para muchas personas, la Navidad se ha convertido en un ejemplo del consumismo que corroe a la sociedad. Por eso, las rechazan, como probablemente también repudien festejos como San Valentín. A otras les estresa no poderse gastar mucho dinero, o compararse con las vacaciones de lujo de sus vecinos. Hay quien las sufre como una época de estrés, con reuniones que organizar o a las que asistir. Mientras que a otras les recuerda la ausencia de seres queridos. Para algunos enfrentarse a la ansiedad de fin de año, con sus balances, les conduce a sentirse mal. Pero, en general, la soledad suele ser el gran desencadenante de la tristeza navideña.

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Tomás Navarro recuerda a Grinch, el gruñón personaje de ficción de literatura infantil que interpretó Jim Carrey en el cine. Tan famoso que se ha convertido en sinónimo de no gustarte nada la Navidad y todo lo que la rodea. “En él, podemos ver prácticamente todos los motivos por los que la Navidad resulta aversiva para muchas personas”, señala el psicólogo. “En ocasiones, las experiencias pasadas negativas, pero también positivas que ya no se pueden volver a repetir, como por ejemplo, por la muerte de un ser querido, provoca que las Navidades sean un momento emocionalmente intenso y que crea rechazo”.

El experto señala que también hay personas que “de manera situacional o temporal, andan un poco justas de ánimo porque afrontan un problema o una etapa dura en su vida y claro, sólo faltaban las Navidades, donde todos están felices y contentos y él o ella queda más en evidencia”. Para otra gente, el problema es la timidez o la falta de recursos. “Hay personas más introvertidas a las que tanto jolgorio y contacto social les puede intimidar. O que lo pasan mal económicamente y no pueden disfrutar cómo creen que merecería su familia”, apunta.

La melancolía del fin de año

Otro de los casos en los que se activa la tristeza navideña ocurre cuando uno se pone a hacer balance de cara al final del año. Navarro explica que esto sucede porque la Navidad es, en sí misma, uno de los hitos autobiográficos. “Tenemos diferentes tipos de memoria y una de ellas es la memoria autobiográfica, como el día de nuestro cumpleaños, las navidades y poca cosa más”, dice.

Por eso, en estas fiestas somos muy conscientes del paso del tiempo. “Nos damos cuenta de que teníamos un montón de proyectos y buenos propósitos y que muchos de ellos no se han cumplido”, recalca. “Esa toma de consciencia nos hacer ver que no hemos hecho nada de lo que queríamos o no hemos cumplido todos nuestros objetivos, es más fácil que nos agobiemos, entristezcamos o estresemos”.

Cuándo es desproporcionada la tristeza navideña

Lo primero que deja claro el experto es que “en muchos casos, la tristeza es normal y no deberíamos estigmatizarla”. Sin embargo, “cuando es desproporcionada, no hay nada que la justifique o resulta invalidante, sería interesante acudir a un especialista”.

Con todo, afirma que “no pasa nada por ser un poco Grinch una vez al año”. Además, recuerda que las emociones que sientes “son normales e incluso necesarias (y entre ellas se incluye la melancolía navideña). Hay que intentar entenderla, validarla, comprender el motivo por el que aparece, convivir con ella y quizás tomar algunas decisiones”.

Esa comprensión que sugiere el experto es “mucho mejor que negarla o que quedarse instalado en esa tristeza”. Toca analizar qué ocurre y por qué, para así poder hacer algo para sentirte mejor. Aunque también toca aceptar “que algunas cosas no cambiarán, no volverá esa persona amada, no volveremos a la casa del pueblo o no podremos celebrarla como quisiéramos, pero eso no significa que no puedas pasarlo bien y volver a disfrutar de la Navidad de una manera diferente”.

Precisamente en su libro Wabi sabi, Navarro ayuda a aprender a aceptar la imperfección. O sea, “aceptar que la vida -y la Navidad- es imperfecta, inestable e incompleta. Y qué podemos hacer para convivir con esa imperfección, dándole más peso a todo lo bonito que a aquello que no lo es tanto”.

Cómo gestionar la tristeza navideña

Si eres de esa gente a la que le afecta la melancolía navideña, Tomás Navarro da dos recomendaciones para afrontarla y aprender a gestionarla. “La primera es que te montes tu propia Navidad. Quizás haya llegado el momento de crear tus propias tradiciones”, anima. Y destaca que no se trata de un mencanismo de evitación, sino todo lo contrario, de afrontarlo. “No es una huida, sino una decisión inteligente en clave de autoprotección. No tienes que seguir los cánones establecidos y hay muchas opciones para conseguirlo”, explica.

OTROS TEMAS WELIFE

Entre las opciones para crear tus propias fiestas navideñas, apunta que puedes viajar, ir a un parque temático, recluirte en una playa paradisíaca o visitar un país en el que no se celebre la Navidad. Además, invita a seguir “una dieta hipoinformativa y de desconexión digital, de esta manera no estará tan presente». Y matiza que «no es una negación, es un filtro”.

Por otra parte, la segunda opción que propone es analizar qué es lo que te ocurre respecto a estas populares fiestas, “qué mensaje tiene para ti esa tristeza, escuchar qué tiene que decirte. Si esa melancolía es normal y no pasa nada o si más bien no es tan normal y tienes que trabajar algo para poder superarla. Quizás necesites la ayuda de un profesional”.

Lo importante es llegar a conocer “el origen del problema, pero cuando no se puede, lo único que podemos hacer es gestionar sus consecuencias. Reconcíliate con estas fiestas, celébralas a tu estilo, según necesites. Pero no permitas que una herida no cerrada te condicione algo tan bonito y especial como la Navidad”, concluye el psicólogo.

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