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No dejes que los " y si..." terminen paralizando tus decisiones./ Foto: Pexels.

SALUD MENTAL

Por qué hay que dejar de tenerle miedo a equivocarnos, según explica Deepak Chopra

No puedes conocer el futuro ni tener el control sobre el porvenir, pero debes controlar la incertidumbre para impedir que el miedo a lo que puede pasar condicione tu vida.

Por María Corisco

21 de mayo de 2024 / 17:00

¿Y si me enamoro y luego sale mal? ¿Y si no soy capaz de sacar adelante este trabajo? ¿Y si no consigo hacer amigos? ¿Y si tengo que cerrar mi empresa? La vida está llena de pensamientos «y si…». Son pensamientos que surgen en tu cabeza y que están relacionados con hipotéticos escenarios.

Desde situaciones cotidianas hasta profundas preocupaciones por el futuro, estos “y si” se cuelan demasiado a menudo en la vida. En principio, estos pensamientos pueden ser normales y naturales, ya que el cerebro humano tiende a considerar diferentes posibilidades y prepararse para diversas situaciones. Sin embargo, cuando se vuelven excesivos, intrusivos o causan ansiedad significativa, pueden interferir con tu bienestar emocional y tu capacidad de concentrarse en el presente.

Sobre este tema ha reflexionado el célebre gurú del bienestar Deepak Chopra, quien apunta que detrás de tantos “y si…” puede esconderse un miedo a no tener el control sobre lo que está por venir. “Tiene sentido tomar precauciones y tener planes para mitigar posibles reveses para nuestra salud y nuestras finanzas, pero eso no es suficiente para detener este miedo al futuro. El miedo al futuro es el yo, que se siente vulnerable porque no sabe lo que sucederá y no puede controlarlo”.

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Las ventajas del «y si…»

Los pensamientos de este tipo son parte inevitable de la vida. “Son tan frecuentes en la mente humana, explica la psicóloga Esther Cantos, “debido a la naturaleza misma de nuestra cognición y procesamiento mental. La capacidad de considerar diferentes posibilidades y escenarios es una característica fundamental del pensamiento humano y nos ha permitido adaptarnos y sobrevivir en entornos cambiantes a lo largo de la evolución”.

Así, los “y si…” pueden ser útiles en muchos escenarios:

  • Planificación y preparación: te pueden ayudar a anticipar posibles desafíos o problemas futuros y a prepararte para enfrentarlos de manera más efectiva. Es una función adaptativa que te permite planificar y tomar medidas preventivas para evitar o mitigar posibles riesgos.
  • Evaluación de riesgos y consecuencias: considerar diferentes escenarios hipotéticos también sirve para evaluar los riesgos y las posibles consecuencias de tus acciones antes de tomar decisiones importantes. Esto puede ayudarte a tomar decisiones más informadas y a minimizar los riesgos potenciales.
  • Resolución de problemas: asimismo, este tipo de pensamientos pueden ser útiles para explorar soluciones a problemas específicos y encontrar maneras creativas de abordarlos.
  • Preparación emocional: y anticipar posibles eventos estresantes o desafiantes te prepara emocionalmente para desarrollar estrategias de afrontamiento que te ayuden manejar mejor estas situaciones cuando surjan.

Y sus inconvenientes

El problema surge cuando el “y si…” se centra en resultados potencialmente terribles que no solo es poco probable que sucedan, sino sobre los que, además, no tienes control. “En estos casos, el problema es que se puede entrar en el catastrofismo y terminar paralizados, incapaces de actuar por el miedo a lo que puede pasar”.

  • Generación de ansiedad: al centrarse en escenarios hipotéticos que involucran eventos negativos o preocupantes, estos pensamientos desencadenar ansiedad anticipatoria y hacer que te estreses por situaciones que aún no han ocurrido.
  • Rumia constante: cuando se repiten una y otra vez en la mente, pueden convertirse en una forma de rumiación, donde quedas atrapado en un ciclo de preocupación y negatividad. Esto puede dificultar la concentración, el sueño y el funcionamiento diario.
  • Interferencia con la toma de decisiones: si se vuelven abrumadores, pueden interferir con tu capacidad  para tomar decisiones de manera clara y efectiva. La preocupación excesiva por los posibles resultados negativos puede llevar a la indecisión o a evitar tomar decisiones importantes.
  • Impacto en el bienestar emocional: además, pueden tener un impacto en el bienestar emocional y la calidad de vida: pueden contribuir a la depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental si no se manejan adecuadamente.
  • Distorsión de la realidad: a veces, los pensamientos “y si…» pueden distorsionar la percepción de la realidad, haciendo que las personas sobreestimen la probabilidad de eventos negativos o catastrofistas. Esto puede llevar a una visión pesimista de la vida y a una sensación generalizada de malestar.

Aceptar el futuro

“El futuro es, en sí mismo, imposible de conocer”, señala Deepak Chopra. “Vivirlo desde esa perspectiva será siempre aterrador”. Por eso, apunta la importancia de mirar hacia adelante desde la valentía, desde un estado de conciencia: “Si vivimos desde esta conciencia, la incertidumbre y la imprevisibilidad de la vida no son una amenaza ni una fuente de miedo”.

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Así, esa incertidumbre sirve, continúa Chopra, para “reconocer la creatividad y la novedad en la vida. Para desarrollar este yo intrépido y no dejar que el miedo al futuro te paralice, puede ser de ayuda la meditación”.

Además de la meditación, otros consejos para luchar contra la presencia excesiva de estos pensamientos son:

  • Practica la conciencia plena (mindfulness): la conciencia plena puede ayudarte a reconocer los pensamientos invasivos sin juzgarlos y a mantenerte presente en el momento actual. Prueba técnicas de respiración consciente, meditación o ejercicios de atención plena para calmar tu mente y reducir la ansiedad.
  • Cuestiona tus pensamientos: cuando te encuentres atrapado en pensamientos del tipo “y si…”, pregúntate si realmente tienen base en la realidad o si son simplemente producto de la ansiedad o el miedo. Cuestionar la validez de tus pensamientos puede ayudarte a desafiarlos y a disminuir su poder sobre ti.
  • Practica la aceptación: acepta que los pensamientos invasivos son parte de la experiencia humana y que no tienes que dejar que te controlen. En lugar de tratar de suprimirlos o evitarlos, permíteles estar presentes y luego dirige tu atención hacia actividades que te brinden placer o distracción.
  • Establece límites de tiempo: dedica un tiempo específico cada día para preocuparte y reflexionar sobre tus preocupaciones. Durante este tiempo, permite que tus pensamientos fluyan libremente sin juzgarlos, pero una vez que el tiempo haya terminado, comprométete a dejar de lado las preocupaciones y enfocarte en otras cosas.
  • Practica la resolución de problemas: si estos pensamientos están relacionados con preocupaciones específicas, como problemas laborales o personales, dedica tiempo a desarrollar planes de acción concretos para abordar esos problemas. Sentirte más empoderado y preparado puede ayudarte a reducir la ansiedad asociada con estos pensamientos.
  • Busca apoyo: no tengas miedo de pedir ayuda si te resulta difícil manejar tus pensamientos invasivos por tu cuenta. Habla con un terapeuta, consejero o amigo de confianza sobre lo que estás experimentando y busca orientación y apoyo.
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