Suscríbete a la
NO TE PIERDAS El estudio que cuestiona cómo conservamos los alimentos bajo cero: la sorpresa llega al descongelar
Estar con una persona pasiva-agresiva es desgastante y frustrante./ Foto: Gucci.
Relaciones
Evita la confrontación directa, pero, al mismo tiempo, expresa su descontento de manera indirecta. ¿Qué puedes hacer?
Por María Corisco
17 DE MAYO DE 2024 / 13:30
Hay algo que falla en tu relación. No hay discusiones, peleas ni malos modos por su parte. Pero, aún así, dentro de ti sientes que su actitud, sus palabras y sus gestos no están alineados: lo que dice, o lo que calla, se riñe con lo que hace y con lo que expresa. Y así, sin que haya ningún enfrentamiento abierto, notas que su comportamiento te desgasta y socava tu felicidad.
Es posible que estés con lo que se conoce como persona pasivo-agresiva. «No es agresivo», puedes pensar, pero la agresividad tiene muchas maneras de manifestarse, y algunas de ellas son muy sutiles. Como explica la psicóloga Ana Morales, «a menudo, la pasividad-agresiva no es evidente de inmediato. Algunos comportamientos que pueden ser señales de alerta incluyen»:
Estos signos, señala Ana Morales, «pueden indicar una tendencia a evitar la confrontación directa, al tiempo que se expresa el descontento de manera indirecta«.
La convivencia con una persona pasivo-agresiva puede ser confusa y desgastante. «Este comportamiento crea un ambiente de inseguridad y tensión, ya que no sabes qué esperar ni cómo responder adecuadamente«. A largo plazo, esto puede afectar la relación de varias formas, detalla la psicóloga:
Recuerda aquella vieja canción que te recomendaba «ante todo, mucha calma». Y así es aquí también: «Cuando te enfrentes a un comportamiento pasivo-agresivo, es crucial mantener la calma y comunicarte de manera clara. La forma en que respondes puede determinar si la situación se escala o se resuelve».
Es una situación compleja en la que puede resultarte difícil explicar por qué te sientes mal, especialmente porque, aparentemente, no tienes argumentos sólidos para poder reprochar algo.
Pero, aún así, explica Ana Morales, «comunicar claramente cómo te afectan sus acciones no sólo es fundamental para tu bienestar, sino que también establece un precedente sobre cómo deseas ser tratado. Al abrir un diálogo honesto y preguntar sobre los sentimientos y preocupaciones del otro, se facilita la empatía y se reduce la defensividad. Este enfoque ayuda a fomentar la comprensión y colaboración, en lugar de perpetuar un ciclo de resentimientos y malentendidos».
En esta misma línea, definir límites claros es fundamental para cualquier relación sana, especialmente cuando tu pareja tiene comportamientos pasivo-agresivos.
«Es vital establecer límites claros que protejan tu bienestar emocional. Define lo que es aceptable y lo que no en tu relación, y sé consistente con estos límites. Esta claridad en los límites muestra a la otra persona que ciertas conductas no serán toleradas y que hay consecuencias para las acciones que violan esos límites. De esta forma, no solo te proteges emocionalmente, sino que también enseña al otro cómo interactuar contigo de manera más saludable y respetuosa».