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Los personaje de Zooey Deschanel y Joseph Gordon-Levitt en la mítica película 500 días juntos se dan amor y se lo quitan todo el tiempo. / Foto: 500 días juntos.

Relaciones

Qué es el refuerzo intermitente en las relaciones: así te manipula tu pareja y no te estás dando cuenta

Una experta nos enseña cómo afrontar que la persona a la que amas te da y te quita cariño, de forma aleatoria, conscientemente o no.

Por Paka Díaz

13 de abril de 2024 / 09:00

Tu amor te dice «te quiero mucho», y todo se ilumina. Luego parece que no te ama y deja de prestarte atención por unos días. Después, regresa con un pequeño detalle. Todo vuelve a ser perfecto. A veces te ama. Otras te critica y te duele. Te sientes confuso y perdido en tu relación porque a veces parece que te quiere, otras que no. Te imaginas un poco como un personaje de la mítica película 500 días juntos. Puede que tu pareja no sea el amor de tu vida, como les pasa a ellos. O, simplemente, puede que te esté haciendo –de forma consciente o no–, refuerzo intermitente.

A modo de castigos y recompensas, el refuerzo intermitente es una forma de llevar una relación que puede acabar en una manipulación difícil de detectar. Además, presenta muchos riesgos y llega a hacer mucho daño a quien lo sufre. Pero se puede reconducir, si no está hecho adrede. Una experta nos enseña cómo saber si te pasa y cómo afrontarlo.

Qué es el refuerzo intermitente

El creador del concepto de «refuerzo intermitente» fue el psicólogo y filósofo B.F. Skinner. Lo diseñó en su teoría sobre el condicionamiento operante. O sea, lo que sería aprender a base de castigos o recompensas, según tu comportamiento. Su clave es que “las respuestas positivas o recompensas no se entregan cada vez que se realiza la acción, sino de manera irregular, intermitente, sin un patrón predecible”, aclara Esther Blázquez Álvarez, psicóloga especializada en ansiedad, depresión y terapia de pareja.

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Se convierte en un refuerzo porque esa conducta aleatoria “puede hacer que el comportamiento se mantenga más firme y por más tiempo, debido a la incertidumbre de cuándo se recibirá la próxima recompensa”.

Se ve muy claro en las redes sociales. Una persona puede recibir me gusta a unas publicaciones y a otras no. “Esta respuesta intermitente puede motivar a la persona a seguir publicando contenido en busca de esa gratificación impredecible, lo que mantiene así el comportamiento de publicar activamente”, indica la experta. Sin embargo, en relaciones personales puede causar daños profundos.

Riesgos del refuerzo intermitente en pareja

Esther Blázquez Álvarez trabaja en Epsiba Psicología y, además, ha creado un canal de YouTube donde trata, entre otros, los problemas a los que conduce el refuerzo intermitente. “En las relaciones, afecta a la dinámica de la pareja y a su bienestar, sobre todo de la víctima”, apunta.

Para hacernos una idea, anima a ponerse en la piel de alguien que recibe una gran cantidad de atención y afecto de su pareja en un período, seguido por distanciamiento emocional o indiferencia. “Este patrón impredecible hace que la persona invierta más esfuerzo y tiempo en tratar de recuperarlo, a menudo a costa de su propia salud emocional y bienestar”, advierte.

Entre los problemas que puede causar destaca la inseguridad, confusión, incertidumbre y ansiedad, que te puede bloquear. “Puede generar una dependencia emocional insana, ya que no sabe cuál es el motivo detrás del comportamiento de su pareja y puede hacer mil cosas para conseguir que ese afecto vuelva”, explica.

Además, alerta: “Lo peor es que vuelve, muchas veces independientemente de lo que la persona haga. Pero la víctima puede acabar cuestionando todos sus comportamientos, pensando que son el motivo del cambio en la pareja”.

Cómo detectarlo

El refuerzo intermitente es una forma de manipulación que cuesta bastante detectar. Al principio te puede parecer lo normal en la relación. Cuando se ajustan los tiempos y espacios. O cuando surgen dudas, la dinámica natural de una relación. Pero Esther Blázquez Álvarez avisa: “Cuando este patrón se convierte en una herramienta para influir en el comportamiento de la otra persona entra en el terreno de la manipulación”. Por eso, recuerda que “para que haya manipulación ha de haber una intencionalidad por parte de quien ejerce ese reforzamiento intermitente”.

Una de las señales que nos indican que lo estamos sufriendo es la confusión. “Cuando nos preguntamos constantemente qué es lo que hemos hecho mal, dudamos de nosotros mismos o nos preguntamos qué es lo que hemos hecho para dejar de recibir la atención de alguien y qué podemos hacer para volver a tenerla, probablemente estamos bajo refuerzo intermitente”, señala la experta.

Esa confusión acaba por convertirse en ansiedad, “otro indicador de estar en una relación donde hay reforzamiento intermitente”, por la incertidumbre que genera.

Cómo afrontar el refuerzo intermitente

La psicóloga subraya que saber si una persona es víctima de refuerzo intermitente es sencillo si conocemos el término. Sin embargo, reconoce que aún no es lo suficientemente popular en contexto de pareja. Por eso es fundamental estar atentos a cuando la comunicación con nuestra pareja varía sin que una razón lo justifique.

“Es decir, cuando un día está super amable y te pregunta cómo te ha ido y comenta como le ha ido. Pero al día siguiente no te pregunta nada y te contesta con monosílabos. A los tres días vuelve a haber comunicación, luego nada… Esto es reforzamiento intermitente”, explica y recalca que la comunicación es clave para afrontarlo.

En algunos casos, el refuerzo intermitente se da sin ser premeditado. Por eso es clave hablar. “Cuando no hay manipulación, si la persona que lo recibe expresa como se siente, ha de haber un cambio posterior. Una muestra de empatía por parte de quien lo ejerce. Que lamente el tener ese comportamiento, de una explicación y se disponga a hacer un cambio”, enumera.

En ese caso, es posible solucionar el problema. Si el daño continúa y no hay muestras de empatía o es perceptible la voluntad de manipular, la experta recomendaría dejar la relación.

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Recomendaciones ante el refuerzo intermitente

Para Esther Blázquez Álvarez lo más importante ante un caso de sufrir refuerzo intermitente es apostar por la comunicación. Estos son sus consejos si se detecta esta forma de comportamiento en pareja.

Tenemos que hablar. Lo primero que recomienda es hablar con la pareja de forma asertiva. “Que le digan como se sienten ante determinadas situaciones. Que pongan nombre a ese patrón de comportamiento, den ejemplos de esos patrones y les pidan a su pareja una explicación, además de un cambio”, enfatiza. Y escuchar, ya que puede que esos días en que la pareja no hablaba era porque tenía problemas, por ejemplo en el trabajo, y le afectaban.

Poner límites. Marcar las fronteras de lo que nos hace daño es esencial para sentirse bien en pareja. También para que ambos miembros sepan hasta dónde se puede llegar. Además, la psicóloga recuerda que “no puedes darlo todísimo por tu pareja y menos cuando tu pareja no lo da por ti. Es importante que comuniquemos nuestras necesidades”, y subraya que “el cuidado debe ser recíproco”.

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