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Hay ciertas mentiras que están permitidas para que las relaciones con los demás vayan bien./ Foto: Big little lies.

MENTE

Seis tipos de mentiras que te puedes permitir contar sin sentirte culpable

Mentiras blancas, piadosas, inocentes o bienintencionadas. A veces es preferible decir algo que no es cierto y, con ello, evitar dañar innecesariamente al otro.

Por María Corisco

23 de abril de 2024 / 13:00

Mentir es malo, decir la verdad es bueno. Así, de forma tan simple, se resume la percepción general que se tiene en torno a la ética de lo cierto y lo falso. Pero, si te sales de ese marco general y desciendes al detalle de la vida cotidiana, te darás cuenta de que mientes más a menudo de lo que piensas, y también de que hay una serie de mentiras que te puedes permitir sin dejar por ello de ser una persona honesta.

Suena paradójico, pero la realidad es que decir algo que no es cierto no siempre implica una falta de honestidad. Hay numerosas investigaciones que estudian los mecanismos de la verdad y que sugieren que puede haber una manera “correcta” de mentir que te ayuda a construir vínculos y a favorecer las relaciones sociales. De hecho, Maurice Schweitzer, profesor de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, que estudia el engaño y la confianza, señala que “deberíamos enseñar a nuestros hijos, estudiantes y empleados cuándo y cómo mentir”.

Junto a Emma Levine -profesora de Cencias del comportamiento en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, que estudia la honestidad y la confianza-, Schweitzer ha publicado un artículo en el que explora lo que denomina mentiras “prosociales”. Según sus conclusiones, estas mentiras, que son las orientadas a beneficiar al otro, son aceptadas socialmente, porque lo que verdaderamente se tiene en cuenta y se valora son las intenciones. Así, las mentiras bienintencionadas se consideran morales, mientras que las egoístas se ven como inmorales.

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Un mensaje contradictorio

Desde los mandamientos de la Iglesia a Pinocho, el mensaje ha ido siempre en contra de la mentira. “Durante siglos hemos hablado de la honestidad como una virtud y de la deshonestidad como un vicio”, señala Levine.

También hay una gran cantidad de investigaciones sobre el engaño “que documentan que daña la confianza, que nos enoja, que es inmoral. Pero estos estudios en realidad sólo han analizado el engaño egoísta: las mentiras que decimos que dañan a otros y nos ayudan a nosotros mismos”.

Se trata de revertir esta idea, porque “cuando realmente separamos el engaño del egoísmo, a la gente no le importa mucho la deshonestidad per se. Realmente, se preocupan por ayudar a los demás. Esto arroja nueva luz sobre la idea de que el engaño es malo”, añade.

Asimismo, señala, “aunque decimos que mentir está mal en nuestra vida personal y profesional, a menudo nos sentimos muy incómodos cuando tenemos que decir la verdad, como le decimos al abuelo que no nos gustan las naranjas que nos envía cada año como regalo de cumpleaños. Mentimos todo el tiempo y vemos que otras personas lo hacen, por lo que recibimos mensajes muy contradictorios».

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¿Cuándo mentir?

En términos generales, la recomendación ha sido siempre la de decir la verdad.  Pero los investigadores sugieren que tal vez haya que “revisar ese consejo y decir: «Miente a veces«. La conclusión clave es comprender cuándo debemos mentir”. Y estos son unos ejemplos:

  1. Decir que te gusta un regalo cuando en realidad no es de tu agrado: cuando recibes un regalo, es posible que digas que te encanta aunque no sea algo que realmente quieres o necesitas. O dices que no tienes hambre, pero que está delicioso, ante el plato que te ofrece un amigo o un familiar y que no te ha gustado nada. Con ello, muestras aprecio por el gesto del regalo, o agradeces el esfuerzo del cocinero, y evitas herir sus sentimientos.
  2. Decir a alguien que le sienta bien la ropa o el peinado: a veces no te gusta el nuevo corte de pelo de una amiga, o un vestido que se ha comprado con toda la ilusión. En esos casos, puedes disimular y decir que te gusta para evitar que se sienta mal. Esta es una forma común de mentira blanca que se utiliza para preservar la autoestima del otro.
  3. Decir que estás ocupado cuando en realidad no quieres hacer algo: a veces, para evitar compromisos no deseados, puedes decir que estás ocupado cuando en realidad prefieres no participar en una actividad o evento. Con ello intentas evitar confrontaciones o hacer que el otro se sientan mal.
  4. Aplaudir una actuación mediocre o un esfuerzo menor: si alguien te muestra una pintura, una presentación o cualquier otro tipo de esfuerzo creativo, puedes elogiarlo incluso si no lo consideras especialmente bueno. Con ello alientas a la persona y mostrar aprecio por su esfuerzo, incluso si el resultado no es perfecto.
  5. Fingir interés en una conversación o actividad: si hablas con alguien sobre un tema que no te interesa o si estás participando en una actividad que no disfrutas, podrías fingir interés para no desanimar a la otra persona.
  6. Decir que estás bien cuando en realidad no lo estás: cuando alguien te pregunta cómo estás, puedes responder que estás bien incluso si no es cierto, especialmente si no quieres preocupar a la otra persona con tus problemas o preocupaciones.

 

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