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Comunicarse de forma asertiva es fundamental para solucionar los problemas de pareja./ Foto: Netflix.

Mente

La técnica de seis minutos que va a evitar que tu relación de pareja se rompa

El psicólogo Lawrence J. Cohen ha desarrollado una técnica de sies minutos, llamada técnica 3-2-1, que mejora la comunicación en la pareja.

Por Sara Flamenco

18 de enero de 2024 / 13:30

Tener una buena comunicación con tu pareja es clave para mantener una relación sana y duradera. Pero para comunicarte de forma efectiva no vale sólo con explicar de manera asertiva tus sentimientos y necesidades, sino que también hay que saber escuchar activamente para entender lo que necesita el otro. Para lograrlo, el psicólogo Lawrence J. Cohen ha desarrollado la técnica 3-2-1, una herramienta que no sólo funciona con tu pareja, sino también en las relaciones con amigos o familiares.

Según un estudio de la Universidad de Harvard, tu felicidad depende en gran medida de tus relaciones sociales, por lo que, cuanto más sanas sean, más feliz serás. Tener diferentes opiniones o incluso discutir es inevitable en todas las relaciones, pero el estado de tu relación dependerá de cómo gestiones esas diferencias. Enfadarte y convertir tus discusiones en un campo de batalla genera estrés e infelicidad y aprender a comunicarte con el otro puede reducir estos problemas.

De acuerdo con Cohen, esta técnica psicológica tiene que ver con la manera en la que te comunicas y escuchas a la otra persona, y está formada por unos pocos pasos que se desarrollan en un periodo de seis minutos.

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1. Comunícate asertivamente

Primero, tenéis que elegir a la persona que va a hablar en primer lugar. Con ayuda de un temporizador, marcáis tres minutos en los que esa persona manifiesta sus deseos, necesidades y sentimientos pero, una vez termine el tiempo, debe dejar de hablar.

Durante todo ese tiempo la otra persona debe estar en silencio y escuchar con atención, no con la idea de buscar argumentos para rebatir todo lo que se ha dicho, sino con intención de entender las opiniones del otro.

2. Escuchar para reflexionar

Cuando terminan los primeros tres minutos, la persona que escuchaba se debe tomar dos minutos para reflexionar sobre lo que escuchó, procesar lo que la otra persona dijo e intentar entenderlo. Cohen dice que no hay que juzgar o intentar responder, simplemente hay que comprender lo que la otra persona dijo en los primeros minutos.

Para demostrar (tanto a la otra persona como a ti mismo) que has escuchado lo que se ha dicho, sería interesante compartir palabras clave o frases, e intentar llegar al punto más importante de toda la reflexión.

3. Intentar dar una respuesta

Al terminar los dos minutos de reflexión, sigue un minuto de respuesta, en el que la persona que empezó a hablar busca responder a las reflexiones de quien escuchaba.

Es importante no abrir un nuevo tema de debate, sino centrarte en las cuestiones que se plantearon inicialmente, tomar un enfoque constructivo donde se busca complementar las reflexiones del otro o apuntar cosas que tal vez no se entendieron de manera completa.

4. Cambiaros los papeles

Cuando terminan los seis minutos dedicados a escuchar y entender las necesidades de uno de los dos, lo que sigue es un cambio de lugar, donde la persona que empezó a hablar ahora toma el lugar de la que escucha, para que la otra tenga su momento para hablar sobre lo que necesita.

El beneficio de la técnica 3-2-1

Lawrence J. Cohen explica que la técnica 3-2-1 enseña a escuchar y a ser escuchados. ¿Crees que sabes escuchar? No es tan fácil, ya que algo muy habitual es escuchar al otro mientras se piensa en cómo vas a contestar en lugar de poner todos tus sentidos en lo que cuenta.

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Esta técnica te enseña justo eso. Permite que aprendáis a comunicaros de manera eficiente y evita que busques interrumpir durante las conversaciones, lo que ayuda a tener una comunicación más efectiva y respetuosa.

Según explicó el experto en su artículo para Phychology Today, «muchas conversaciones implican poca o ninguna escucha real, y simplemente nos repetimos o aumentamos nuestro volumen o lenguaje para tratar de ser escuchados. Eso solo hace que sea más difícil para la otra persona escuchar».

Cuando tienes un espacio delimitado para hablar y otro para escuchar, entiendes mejor los problemas, por lo que es más fácil buscar soluciones en conjunto e incluso se puede evitar que las conversaciones se conviertan en peleas a gritos.

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