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NO TE PIERDAS Cada vez más parejas eligen viajar por separado, ¿decisión saludable o señal de alarma?
Hay parejas que discuten por el destino. Otras, por quién aparece en la foto. Foto: Splitshire / Pexels.
¿Escapada... o escapatoria?
Cada vez más parejas eligen viajar por separado. Los psicólogos explican cuándo es una decisión saludable y cuándo puede ser una señal de alarma
Por Paka Díaz
6 DE AGOSTO DE 2026 / 07:30
Estáis desayunando cuando tu pareja te suelta que se quiere ir solo de vacaciones. Mientras se te atraganta un poco la tostada, te preguntas cómo deberías reaccionar. Viajar solo estando en una relación genera debate. En tu caso, no sabes qué pensar, si os va a evitar las típicas discusiones, si es un síntoma de independencia saludable o de que algo falla en vuestra relación. Pero también puede pasar que sea a ti a quien le apetece irte sola en tus vacaciones.
A priori, querer viajar sin la pareja no tiene un significado único. «No tiene que indicar nada. No hay evidencia de que desear vacaciones por separado sea, en sí mismo, un problema», apunta la psicóloga y sexóloga Rocío Moñino, asesora de VivelaVita.
Para el psicólogo Tomás Navarro, autor de La Zona (Ed. Zenith), la clave está en la motivación. «Cuando estás bien con tu pareja, te faltan horas para estar con ella. Si cada vez te apetece más ir solo que en pareja, es una señal a la que hay que atender«, comenta Navarro.
Viajar por separado puede cubrir necesidades perfectamente saludables. Puede que tu pareja y tú tengáis gustos distintos, ritmos incompatibles o simplemente ganas de hacer planes diferentes. En ese caso, separarse puede ahorrar conflictos innecesarios. «Puede satisfacer a cada miembro de la pareja y evitar discusiones por forzar algo que no apetece», indica Moñino.
Por eso viajar solo está de moda. Basta con asomarse a redes sociales para ver millones de vídeos bajo el hashtag #solotravel. Todos celebran la aventura, pero cuando hay pareja de por medio, la historia cambia. Quizá porque también puede suponer algo más. «A menudo me encuentro con que esas actividades en solitario son un escape de una relación que no funciona bien. La pregunta es: ¿por qué lo necesitas?», reflexiona Navarro. Para él, «una pareja sana no necesita estar separada. Es más, le cuesta estar separada».
No es dependencia ni control, es deseo de compartir algo bonito con la persona a la que amas. «Aquí la cuestión es por qué necesitas hacer un viaje por separado. Esa respuesta te dará claves de cómo está la salud de la relación», señala.
Cuando uno plantea que se quiere ir de viaje solo, uno de los grandes focos de conflicto no es quién se marcha, sino quién se queda. Pueden aparecer dudas, inseguridad, comparaciones o incluso miedo a perder al otro. «El antídoto contra la ansiedad y los celos es la información», explica Navarro. Como antídoto señala que «cuando incluyes a la otra persona en tu viaje, aunque sea de forma virtual, se siente menos sola».
Compartir fotos, contar planes o hacer alguna llamada puede marcar la diferencia. No como control, sino como vínculo. Eso sí, el experto advierte, «si hay celos intensos o desconfianza previa, el problema no es el viaje, sino la base de la relación».
Uno de los errores más comunes es no hablar claramente antes de tomar decisiones. «Una relación de pareja es una elección libre, no una lucha de poderes. Se trata de definir juntos qué queremos hacer», señala Navarro. No se trata de pedir permiso, sino de construir acuerdos, ya sea la duración o el presupuesto, hasta lo emocional; todo suma para evitar malentendidos. Para el terapeuta, compartir experiencias es clave. «Lo que fortalece una relación es hacer cosas juntos. Separarse no la fortalece; como mucho, deja de debilitarla», asegura.
Sin embargo, Moñino introduce un matiz, la distancia puede reactivar el deseo. «Cuando estamos lejos de la pareja de forma puntual, puede aparecer la sensación de echar de menos. Eso puede reactivar las ganas de reencontrarse», explica.
No todas las personas viven igual la idea de separarse en vacaciones. Para algunas, es impensable. Para otras, necesario. Pero, como destaca Moñino, «la independencia de cada miembro no se puede negociar. Cada persona tiene libertad para elegir cómo quiere pasar su tiempo». Además, la sexóloga añade una reflexión interesante: «Nos han enseñado que hay que priorizar siempre a la pareja. Pero eso puede hacernos descuidar otros vínculos importantes».
Pero la libertad convive con el vínculo. Por eso, más que prohibir o imponer, lo importante es entender qué hay detrás de cada postura. Algunas señales a las que conviene prestar atención si prefieres sistemáticamente estar lejos de tu pareja, si sientes alivio al separarte, o se utiliza el viaje como vía de escape emocional. En esos casos, el viaje no es la causa, sino el síntoma. Porque viajar solo no es el problema, ni la solución. Hay relaciones, de hecho, que funcionan mejor en la distancia. Como casi todo en pareja, es un espejo.
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