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El ejercicio potencia aún más la quema de grasa corporal promovida por el ayuno intermitente. FOTO: Pexels.
Ejercicio
Si haces ayuno, hacer ejercicio se recomienda sólo cuando tu energía esté al máximo y estés adecuadamente hidratado. Y no olvides nunca comer para reponer nutrientes una vez concluido el entrenamiento.
Por Marcos López
20 DE OCTUBRE DE 2024 / 09:38
Eres plenamente consciente del sinfín de beneficios que, más allá de los meramente estéticos, tiene para tu organismo el mantenimiento de un peso saludable. Por lo que como tan de moda se ha puesto en internet, practicas el ayuno intermitente. Cuyos efectos positivos –al contrario de lo que ocurre con tantas dietas milagro que igualmente pululan por las redes sociales– sí han sido avalados por la ciencia. Unos efectos, además, que potencias con la práctica de ejercicio físico. Pero cuidado: combinar estos ayunos prolongados con el entrenamiento no siempre resulta una buena idea.
En realidad no es lo mismo estar delgado que estar sano. De hecho, la clave para disfrutar de un peso saludable no se encuentra en lo que marque la báscula, sino en el índice de masa corporal. Y como explica Isa Smith, entrenadora personal, “por supuesto que se puede ganar músculo mientras se practica el ayuno intermitente. Pero para nada es la forma óptima de hacerlo”.
El objetivo del ayuno intermitente es siempre el mismo: negar al organismo la glucosa que utiliza como combustible para, así, obligarle a que queme la grasa almacenada para obtener de energía. Para lo que, según ha observado la Universidad Nicolás Copérnico de Bydgoszcz, se requieren entre 10 y 12 horas de ayuno. Por lo que no hay una única manera de hacerlo. Puedes restringir la ingesta de alimentos por horas o por días. Como la 16:8, en la que las comidas se concentran en sólo ocho horas y se ayuna las otras 16; o la 6:1, en la que se elige un día de la semana para ayunar o limitar en extremo las calorías y se come (saludablemente) los otros seis.
Por tanto, no todos los ayunos intermitentes son iguales. Ni, combinados con el ejercicio, tan saludables. Como refiere Isa Smith, “cuando hablamos de ayunos extremos, como las restricciones de alimentos durante 24 o más horas, no sólo resulta menos óptimo para ganar músculo con el ejercicio, sino que incluso es potencialmente peligroso”.
Da igual. Siempre puedes ajustar tu entrenamiento a tu ayuno intermitente. Mejor con supervisión profesional para no pasar hambre ni, más importante aún, sufrir bajones de energía que pongan en riesgo tu salud. Te contamos los pros y contras de hacer restricciones temporales de la ingesta de calorías y de poner tus músculos a trabajar a la vez.
Pero no prescindas de los beneficios que tanto el ayuno intermitente bien planificado como el ejercicio aportan a tu salud. Lo que tienes que hacer es aprovechar los momentos en los que te sientes lleno de energía y adecuadamente hidratado para realizar tu entrenamiento. Un momento óptimo es cuando no ha transcurrido demasiado tiempo desde que disfrutaste de una comida, y no cuando llevas ayunando muchas horas.
Además, nunca hay que olvidarse de reponer nutrientes esenciales una vez se ha terminado de entrenar. Como concluye Isa Smith, “el ayuno intermitente requiere mucha planificación para asegurar que se obtienen todos los macro y micronutrientes dentro del periodo preciso en el que el cuerpo los require”. Algo que hay que vigilar especialmente tras un momento de alta exigencia física.
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