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Mujer con actitud pensativa sentada en el campo

Durante la menopausia aparecen diversos síntomas que se pueden tratar con soluciones ginecoestéticas. Foto: Pexels.

Menopausia

Ginecoestética: por qué esta disciplina es una gran aliada de la salud íntima de la mujer en la menopausia

Este tipo de tratamientos, cada vez más demandados, son muy eficaces para mejorar síntomas tan comunes en esta etapa como la flacidez vulvar, la incontinencia urinaria o la sequedad vaginal.

Por Cristina Martín Frutos

16 de mayo de 2024 / 17:31

No es fácil para todas las mujeres hablar de salud íntima. Educación, cultura, falta de información o pudor, lo cierto es que los temas relacionados con los genitales femeninos han pasado años fuera de cualquier discurso público. Un buen ejemplo es que hace una década, hablar de estética genital era totalmente anecdótico.

Sin embargo, como reconoce la doctora Zuramis Estrada, «la mujer cada vez da más importancia a la belleza y la salud de esta zona. Le dan importancia a su autoimagen genital». Un cambio de perspectiva donde la ginecoestética tiene mucho que decir, especialmente, en la menopausia.

Cuando comienza la caída de los niveles de hormonas sexuales femeninas, se desencadenan diversos síntomas relacionados con la zona íntima, donde se incluyen vulva, vagina y suelo pélvico.

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Por un lado, están los problemas estéticos. «Como la flacidez de la zona vulvar, por la pérdida de colágeno y elastina; así como la hipertrofia de los labios», señala la doctora Estrada, que es directora médica de CIMEG Madrid. En su opinión, a veces estas quejas van más allá de la imagen, ya que pueden provocar molestias o falta de comodidad con la ropa interior, durante el coito o, incluso, al hacer deporte.

¿Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia?

Por otro lado, se encuentran los problemas de carácter funcional. A partir de la menopausia hasta el 46% de las mujeres padece dolor o molestias durante las relaciones sexuales, «casi siempre por la sequedad de la zona genital a raíz de la pérdida de estrógenos, andrógenos, gestágenos…», precisa la ginecóloga. Es lo que se conoce, popularmente, como atrofia vaginal -o vaginitis atrófica-, ahora síndrome genitourinario.

Uno de los síntomas más frecuentes de esta etapa y, sin embargo, de los menos abordados. Al menos hasta ahora. De hecho, según un estudio de Inmode, una de cada cuatro mujeres en menopausia indica que esta afección ha supuesto un impacto negativo en áreas de su vida como el sueño, la salud sexual y la felicidad en general

Como señalaba la doctora Estrada, se trata de una afección en la que el revestimiento de la vagina se vuelve más seco y fino. Lo que se traduce en picor vaginal, ardor y dolor (a menudo durante el coito) y otros signos.

También está muy relacionado con las ganas frecuentes de orinar y la recurrencia de infecciones urinarias, de ahí que el término para describirlo se haya cambiado por este más amplio. Pese a su recurrencia, el síndrome genitourinario está rodeado de mitos, como pensar que no existen soluciones o que es un efecto secundario normal.

El tabú de la edad

«Además, muchas pacientes se sienten inhibidas porque piensan que a su edad -generalmente, más de 45 años- no pueden sentir la necesidad de mejorar la imagen o el confort de esa zona«, apunta la doctora Estrada, que es pionera en realizar terapias de ginecoestética desde hace más de una década.

También sucede con los temas de carácter funcional, más relacionados con el sexo, «pese a su prevalencia, llegan a nuestras consultas en etapas avanzadas de esa disfunción, porque incluso dentro de su grupo de amigas o familia no lo comentan», lamenta la experta.

Otro tema que cuesta sacar en consulta son las pérdidas de orina. La ginecóloga se refiere a la incontinencia urinaria como una «epidemia silenciosa, ya que una de cada cuatro españolas la sufre y en etapa postmenopaúsica llega al 50%». Sin embargo, como ella misma ha experimentado, «en ocasiones, las pacientes creen que es lógico por haber tenido uno o dos partos. O que es lo que toca por estar en la etapa menopaúsica».

La hora de la ginecoestética

Junto a la importancia de romper tabúes, está, tal y como subraya Zuramis Estrada, la de divulgar que todas estas patologías tienen tratamiento.

Muchas de las soluciones de ginecoestética son mínimamente invasivos y con resultados eficaces. La doctora apunta que la incontinencia «se puede tratar con terapias de energía vaginal y suburetral, como la plataforma de radiofrecuencia fraccionada Empower RF de InMode (con terminales específicos como Morpheus 8 y V) con electroestimulación intravaginal, con V Tone, un manípulo que produce una reeducación neuromuscular».

En casos más agudos existen opciones más invasivas como la infiltración de un agente de relleno en la mucosa de la zona o la cirugía con mallas, aunque cada vez son intervenciones menos frecuentes.

Con respecto a las problemáticas relacionadas con atrofia urogenital también existe un amplio abanico de respuestas. «Para empezar hidratar la zona vulvo-vaginal a diario; con hidratantes específicas con colágeno, aloe vera, ácido hialurónico, aceite de espino amarillo…», enumera la experta.

Si la problemática está ya instaurada, la especialista se refiere a comprimidos orales «de moduladores selectivos de receptores de estrógenos», así como a óvulos de aplicación vaginal. «En clínica, se puede tratar con terapias locales de energías como la radiofrecuencia de la plataforma Empower RF, de InMode o el láser», apunta.

Otras alternativas en consulta serían, según la experta, las infiltraciones de ácido hialurónico o de plasma enriquecido en plaquetas, así como la aplicación de exosomas (pequeñas vesículas liberadas por las células madre) de rosa mosqueta, «que combino con radiofrecuencia para obtener magníficos resultados».

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Con fines estéticos

Por último, la doctora Estrada recuerda que estos tratamientos de ginecoestética tienen, además, una aplicación meramente estética. Ella cuenta con protocolos diseñados como Aviva, que mejora la caída e hipertrofia de los labios con energías como la radiofrecuencia. O rellenos de ácido hialurónico o de la propia grasa de la paciente con ese mismo fin. El objetivo es armonizar la apariencia de la zona en función de la expectativa de la mujer. 

A modo de conclusión, Zuramis insiste en que lo ideal «es la prevención«. Con fisioterapia, ejercicio físico y revisiones periódicas que incluyan también la zona de suelo pélvico.

La doctora Estrada celebra que «muchas mujeres ya se preocupan por no sentir disconfort con sus genitales y mucho menos dolor durante las relaciones sexuales. Además, y muy importante, ginecólogos, matronas y fisioterapeutas de suelo pélvico cada día son más proactivos para preguntar a las pacientes si tienen algún síntoma o cambio para poder ayudarlas».

 

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