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NO TE PIERDAS Todos queremos vivir más, pero no todos podemos pagar lo último en longevidad
Cuando la menopausia por fin ocupa el prime time. Foto: Luca López Ormazábal
Asisa Welife Menopausia Canarias
Lo que pasa cuando juntas a un centenar de mujeres, un abanico con el lema I’m Hot y un puñado de expertas dispuestas a hablar de todo lo que siempre se calla
Por Equipo Welife
6 DE OCTUBRE DE 2025 / 12:50
El NH Imperial Playa de Las Palmas se llenó el 1 de octubre de abanicos, risas y complicidad. Y calor real y metafórico. Casi 100 mujeres acudieron a Asisa WeLife Menopausia Canarias a escuchar a ginecólogas, nutricionistas, dermatólogos y sexólogas hablar de la menopausia con rigor… y sin bajar la voz. Había regalos (sí, el ya famoso abanico con “I’m Hot” que ya se convirtió en meme), pero lo más valioso fue la sensación de comunidad: por fin, una sala llena donde se puede nombrar lo innombrable sin vergüenza.
La ginecóloga Natalia Gennaro, especialista de Asisa y directora de la primera Unidad de Alta Resolución Diagnóstica y Cirugía Robótica Ginecológica en España, lo dejó claro desde el principio: no, la terapia hormonal no es el diablo. “El estrógeno no es el malo de la película: es una barrera frente a la inflamación, nos mantiene sanas”. Con ejemplos claros y un repaso histórico, desmontó miedos y mitos. Su mensaje: individualizar, informar y acompañar.
De la teoría al plato. Cristina Ruano (investigadora en la ULPGC) repasó nutrientes clave —calcio, vitamina D, omega-3, proteínas— y recordó que la dieta mediterránea sigue siendo la mejor aliada. A su lado, Oriana Severino (alias Tasty Hunting) bajó la ciencia al tupper: ensaladas con legumbres, recetas rápidas y tartas con fruta en lugar de azúcar. “Comer sano no tiene por qué ser complicado ni aburrido”, dijo. Y el público apuntaba como si fueran fórmulas secretas.
El dermatólogo Agustín Viera, director médico de Canarias Dermatológica Avanzada, y la tricóloga María Spreáfico, especialista en microinjertos y salud capilar, recordaron que la piel y el pelo también atraviesan la menopausia: sequedad, manchas, pérdida de densidad… “La piel y el pelo reflejan cómo nos sentimos y cómo nos cuidamos”, apuntó Viera. Y añadió: “Con la menopausia se secan, pero no es inevitable sentirse a disgusto frente al espejo”. Un alivio escucharlo.
El momento más espontáneo llegó con Yenny Rivero, sexóloga especializada en salud femenina. Habló, en lo que parecía más un monólogo de humor, de deseo, autoestima y placer sin rodeos. Y el público se rindió a sus propias carcajadas. “La menopausia no significa que se acabe el deseo, significa que cambia”. La sala la escuchaba entre risas y suspiros. Hubo frases que muchas repitieron luego en el cóctel: “Tenemos derecho al placer, a reconectar con nuestro cuerpo y a redefinir nuestra sexualidad sin culpa”.
El broche a Asisa WeLife Menopausia Canarias lo puso María Betnaza, fundadora de Maïo Movement, con un taller de movimiento y respiración consciente. Unos minutos bastaron para transformar la sala en un oasis de calma. Tras horas de charlas y sonrisas, todas salieron con otra energía: más ligeras, más acompañadas.
El cóctel saludable, los corrillos improvisados, las confesiones de “yo también” y las fotos con los ponentes fueron parte esencial del encuentro. Porque más allá de la ciencia, lo que queda es la certeza de que no se está sola en este viaje. Y que la menopausia, cuando se pone sobre la mesa con naturalidad, deja de ser un tabú para convertirse en un territorio de libertad compartida.
La cita en Las Palmas fue posible gracias al impulso de Asisa, global partner del ciclo WeLife Menopausia, que ha hecho de la salud femenina y la divulgación rigurosa un eje estratégico de su compromiso con el bienestar. También a la colaboración de Gran Canaria Spa, Wellness & Health, que acompañó esta edición reforzando la imagen del archipiélago como un territorio que cuida cuerpo y mente. Sin ellos, hablar de la menopausia con libertad y sin filtros no habría tenido el mismo alcance.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina