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El amor líquido fue desarrollado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman. / Imagen: Escena de 'A tres metros sobre el cielo'.

Relaciones

Qué es el amor líquido y cómo identificarlo para evitar caer en él y que dañe tu autoestima

Desarrollado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, el concepto de amor líquido hace alusión a las relaciones marcadas por la fugacidad y la superficialidad, en las que se elude el compromiso.

Por Sara Flamenco

2 de mayo de 2024 / 08:30

El término amor líquido fue desarrollado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, en su obra Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Así, lo utiliza para describir el tipo de relaciones interpersonales que proliferan hoy en día y que se caracterizan por su fragilidad y su fugacidad, que se corresponden con la agamia.

Éstas, según el autor, están caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más superficiales, etéreas y con menor compromiso. Esto se debe a la tendencia social cada vez más extendida que nos lleva al consumismo de experiencias, cosas o personas, buscando la satisfacción inmediata de nuestras necesidades momentáneas.

Según Bauman, la tendencia al individualismo hace ver las relaciones estables como un peligro para la autonomía personal, y se ven los vínculos afectivos duraderos o el matrimonio como una suerte de hipoteca.

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«Vivir juntos adquiere el atractivo del que carecen los vínculos de afinidad. Sus intenciones son modestas, no se hacen promesas, y las declaraciones, cuando existen, no son solemnes, ni están acompañadas por música de cuerda ni manos enlazadas. Uno pide menos, se conforma con menos y, por lo tanto, hay una hipoteca menor para pagar, y el plazo del pago es menos desalentador», dice el sociólogo en su libro.

El individualismo, caldo de cultivo del amor líquido

Bauman describe el amor actual como producto de un individualismo exacerbado, que se ha vuelto un juego, donde el secreto es no dejar puertas cerradas a las demás relaciones. Como asegura el experto, según este concepto las relaciones pueden abandonarse ante el menor signo de debilidad o aburrimiento, ya que por lo que uno se preocupa es por no perder la frescura del primer día.

Por ello, el amor se ha vuelto líquido, fluye, cambia constantemente y toma caminos inesperados, de la misma forma en que cambia el individuo. Ya nada es sólido como lo fue en el pasado.

Zygmunt Bauman exporta el modelo de las relaciones por Internet al resto de relaciones de la vida real, puesto que, cuando deja de interesante continuar con este vínculo, no hay más que bloquear al contacto. Así, más que relaciones, se buscan conexiones, ya que estas no necesitan implicación ni profundidad.

«En una vida de continua emergencia, las relaciones virtuales superan fácilmente lo real. Aunque es ante todo el mundo offline el que impulsa a los jóvenes a estar constantemente en movimiento, tales presiones serían inútiles sin la capacidad electrónica de multiplicar los encuentros interpersonales, lo que les confiere un carácter fugaz, desechable y superficial», asegura el autor.

El amor y las relaciones como bienes de consumo

En la actualidad, la gran mayoría de relaciones nacen con fecha de caducidad, como los yogures. En contraposición al amor romántico, que abogaba por el ‘para toda la vida’, esta sociedad líquida da a entender que la vida es cambiante y no debemos aferrarnos a nada ni a nadie para poder ser libres. De esta forma entendemos que las personas son bienes de consumo y acaban por cosificarse las posibles parejas sexuales: son solo un cuerpo y por tanto no hace falta preocuparse por sus deseos, necesidades, intereses o bienestar emocional.

Por eso Bauman define el amor líquido como el resultado de trasladar los valores de la sociedad capitalista y consumista a las relaciones sentimentales. Así, la satisfacción inmediata de los deseos individuales, la libertad sin ataduras ni responsabilidad afectiva y el consumo puntual llevan a la gente a deshacerse de su pareja ante el más mínimo indicio de complicación, según aseguran los expertos de Altea Psicólogos.

Ejemplos de amor líquido

Se puede afirmar que se trata de amor líquido aquellas relaciones breves y superficiales en las que no hay intención de durar a largo plazo. Pero también personas que tengan dificultad para comprometerse con una sola persona y les lleve a la infidelidad, o incluso las relaciones abiertas, donde cada miembro de la pareja puede experimentar conexiones emocionales y sexuales con otras personas fuera de la relación.

Adopten la forma que adopten, una característica común de este tipo de relaciones es que la atracción sexual desempeña un papel muy importante.

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Relaciones sexuales esporádicas, en las que existe un vínculo totalmente superficial que hace que los miembros de la pareja casi no se conozcan. Una relación que se produce para satisfacer una necesidad inmediata (el deseo sexual) pero sin ningún tipo de intención de establecer vínculo afectivo alguno.

Pero también se ven muestras de amor líquido en aquellas parejas que llevan juntas muchísimo años, pero sin ningún tipo de compromiso, lo que les hace alimentar la idea de que pueden salir huyendo en cualquier momento.

En todos estos ejemplos el amor líquido hace impensable cualquier sentimiento que implique que la pareja profundice en sus vínculos emocionales con proyectos como comprarse una casa para vivir juntos a largo plazo, casarse y mucho menos formar una familia. El concepto de amor líquido es incompatible con la idea de responsabilidad futura.

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