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Entrar al menos 30 minutos al día en las apps de citas facilita encontrar pareja./ Foto: Getty.

Mente

Haz las paces con las apps de ligar: cómo usarlas bien para encontrar por fin el amor

Las apps de citas pueden ser una gran oportunidad para crear nuevas relaciones, pero la falta de compromiso actual hace que les hayamos cogido un poco de manía. El truco está en cómo se usan.

Por María Muñiz Marcelo

25 de enero de 2024 / 17:06

Las apps para ligar salen de forma recurrente en las conversaciones con mis amigos. Y no sólo me pasa a mí, porque ellos también hablan de ellas con otros amigos. O sea que son protagonistas de las charlas de todos los grupos del siglo XXI. Y, aunque muchas veces las aplicaciones de citas salen a escena por lo fácil que ponen ligar en los tiempos que corren, o para dar la opinión sobre un posible match, últimamente la conversación se centra en lo difícil que es encontrar a alguien con quien crear una relación de pareja. He visto auténticos sentimientos de frustración y agotamiento reflejados en las caras de mis amigas. Y ojos abiertos como platos cuando una de ellas cuenta que tiene una relación formal con alguien al que ha conocido en Tinder. Sí, como si eso fuera algo que pasa como el Cometa Halley. Pero nada más lejos de la realidad. Quizás es que no usamos bien las apps de citas.

Según un informe desarrollado por la plataforma de citas Badoo, al 23% de los solteros encuestados en España les cuesta exponerse en las apps de citas y el 71% ha borrado una app de citas por falta de confianza. Datos que no son de extrañar porque, ¿quién no ha sentido en su propio estómago esa pequeña punzada cuando, de repente, te hacen ghosting? O ese desaliento cuando notas que otra vez ha fracasado ese mini proyecto de relación. Claro, si esto pasa una y otra vez, terminas por culparte a ti. Pero, error, el fallo no está en ti. Pero tampoco culpes a las apps de citas, porque pueden ser una gran herramienta para conocer a alguien con el que compartir tu vida durante más o menos tiempo, sólo que no las enfocas como deberías.

Así lo ha confirmado la psicóloga Lara Ferreiro, conocida por libros como Adicta a un gilipollas, o aparecer en programas como Ya es mediodía o Cuatro al día. «Soy absolutamente fan de de las apps. Porque es verdad que hay parejas a día de hoy se conocen por por aplicaciones como Badoo. Pero yo siempre digo a mis pacientes que hay que trabajar la resistencia psicológica y la motivación«, apunta.

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Lo que hace falta es un poco de paciencia: «Estamos en una sociedad de consumo inmediato y creemos que vamos a entrar en la app y de repente vamos a encontrar a nuestro príncipe azul que, por cierto, destiñe. Si tú quieres encontrar un trabajo, vas a tardar seis meses hasta que lo encuentres día y noche mandando currículums. Lo mismo pasa con buscar pareja. Ya es un trabajo en sí», explica.

Y añade: «estamos acostumbrados a la gratificación inmediata, donde no hay una tolerancia a la frustración y hay que ser muy racionales. Y si tú quieres algo tienes que ir a por ello. Yo se lo digo a mis pacientes que quieren ser madres, por ejemplo: «Cada vez que tienes una cita o conoces a una nueva persona, estás más cerca de conocer a tus hijos». ¿Estás dispuesto a ser tú para encontrar esa persona? Porque es como si quieres encontrar trabajo, tienes que enviar muchísimos currículums. Para mí es muy importante esa resistencia psicológica y hacer un buen casting«, señala. Pero no son las únicas recomendaciones que da para usar bien las aplicaciones de ligar y que den sus frutos.

Por qué agotan las aplicaciones de citas

A pesar de que parece que todo el mundo está en Badoo, Tinder, Bumble y derivados, muchos afirman un agotamiento hacia estas redes sociales. Lo que esto consigue es que se quiten los perfiles y se los pongan una y otra vez. Aunque la psicóloga confirma que se puede encontrar perfectamente el amor, cualquiera se ha encontrado con gente emocionalmente no disponible que le ha hecho sentir que ha perdido el tiempo.

«La gente tiene miedo de conocer a alguien por todas las relaciones fallidas, traumáticas y, muchas veces, tóxicas que tenemos», apunta la experta. «También creo que tenemos como mucho miedo al rechazo y al abandono. Hay personas que han tenido duelos patológicos. Yo he tenido pacientes que han estado cuatro o cinco años de duelo por intentar salir de una relación», añade.

Pero no es lo único por lo que cada vez se es más reticentes a establecer relaciones que puedan llegar a dar frutos de algo más. «Estamos en una sociedad en la que cada vez hay más filofobia, que es fobia al compromiso, porque lo tenemos todo. Hay gente que piensa que para tener pareja le tiene que compensar mucho porque le encanta su trabajo, sus amigos, etc. No hay tiempo para conocer gente, lo que puede fomentar esa filofobia. Además, hay personas que tienen traumas de padres divorciados o que idealizan», explica.  Algo que las redes sociales para ligar facilitan (y mucho), porque puedes conocer gente de manera muy sencilla y calmar las ganas de conectar con alguien aunque sólo sea un rato. No hay tampoco un esfuerzo porque la cosa marche, ya que si con alguien no fluye con otro fluirá.

«Estamos en una sociedad narcisista, de amores líquidos que se nos escurren de las manos y no hay ningún tipo ni de responsabilidad afectiva y no tenemos tiempo para conocer a nadie ni nada», añade la psicóloga. «Siete de cada diez matrimonios españoles se separan. Yo creo que que tras todo esto la gente al final bueno, pues tienen mucho miedo, conocen a alguien y a veces ni siquiera se exponen». Así es como puedes detectarlo y lograr que las apps para ligar den sus frutos.

Haz un cásting: observa las actitudes

Pero lo que hay que hacer para que las apps de ligar den sus frutos es hacer lo que Ferreiro llama «cásting del amor», es decir, ir paso a paso y fijarte bien en cada uno a la hora de buscar pareja.

«Sobre todo las mujeres, cuando conocemos a alguien, enseguida nos gusta y segregamos oxitocina, la hormona del amor, mientras que por ejemplo, el hombre si tienen sexo, después segrega la dopamina, que es la hormona de la relajación. Nosotras salimos súper enganchadas y ellos salen relajados. Antes de involucrar la parte física y no estar con una persona en exclusividad, hay que conocerse mucho y ser muy racional. Los tres primeros meses cuando conoces a una persona está en campaña electoral, da la mejor versión de sí mismo», advierte la especialista.

«No hay que idealizar a nadie y no involucrarse en términos psicoafectivos si todavía no tienes claro qué perfil es. Hay que ver cómo te trata esa persona, es decir, si te hace refuerzo intermitente, si no te llama, cómo te hace sentir, si se queja de otras personas con las que ha quedado o de sus ex, si es muy negativa, de repente no quiere quedar o sólo quiere contacto online, etc. También puede ser que en las primeras semanas sea maravilloso y de repente luego desaparezca. Puedes ver, con todo esto, que es una persona con comportamientos narcisistas y egocéntricos para manipular. Todo esto se ve porque no hay un compromiso real ni una iniciativa. Es muy importante ser muy racional y ponerse las gafitas de la realidad antes de involucrarse», recomienda la terapeuta.

No hay que sentirse agradecidos porque se fijen en nosotros, ni engancharse a la primera persona que aparece por el mero hecho de que parezca que la relación ya promete. Hay que dar tiempo, tener la cabeza fría y elegir desde la objetividad.

Para hacer un cásting adecuado, hay que ir paso a paso, no precipitarse y no dar nada por sentado: «Primero hay que tener una conversación fluida. Luego, cuando ya hablamos, a los cinco días, por ejemplo, puedes pedir otra red social para ver qué fotos tiene (algo que da una información valiosísima). Después hay gente que hace videollamada y ya luego ya quedar. Porque puede ocurrir que cuando hables con esa persona y descubras más cosas antes de veros, ya no te guste o que, de repente veas algo raro», recomienda para no quemarte de las redes sociales para encontrar pareja.

Y añade: «Es muy importante que la persona con la que vayas a tener una cita previamente te guste muchísimo. Tiene que haber mucha química. Así, al final quedas con gente que realmente te gusta, pero tienes filtrado mucho perfil que no».

No pienses que es por tu culpa

Uno de los grandes problemas de las apps de citas es que, después de varios rechazos, merman la autoestima y piensas que el problema está en ti, pero no. » El 71% borra la app por falta de confianza, entendido como baja autoestima. Algunos de mis pacientes que se acaban de divorciar me dicen que no se sienten lo suficientemente guapos y que si no le dan un like se van a deprimir. Tienen miedo de que nadie se vaya a fijar en ellos. Pero no te rechazan a ti, no te conocen. Es la química del amor, que es inmanejable. Hay una bioquímica en la que intervienen muchísimas hormonas y dos series cerebrales que se activan de forma instantánea con el amor a primera vista. Pero sólo cuatro de cada 100 parejas se conforman de amor a primera vista. Con lo cual vas a la cita y te muestras como eres tú mismo, pero eso es como una luz que se enciende y apaga. Ocurre o no ocurre. Y da igual que seas una top model», explica Ferreiro.

Cuidado con la toxicidad

El glosario del universo de las citas cada vez es más grande gracias a la necesidad de poner nombre a todos esos gestos y acciones que hace el otro de repente, que no entiendes y que te dejan con la duda de qué habrás hecho mal para que haya habido ese dramático giro de los acontecimientos. «Hay quien hace gaslighting, es decir, luz de gas, negarte lo que has dicho; también está el breadcrumbing, dar migajas; el 20% hace love bombing, que es que desde el principio el otro te da todo, es básicamente la persona de tu vida, te escribe a diario y lo quiere todo contigo pero luego desaparece, etc.»

Pero esto no hay, para nada, que tomárselo como una tragedia, sólo estar alerta para detectarlo y salir de la relación que ofrece eso: «Tienen nombres que hacen divertida la situación y fácil reírse de todo, tener esa seguridad que uno de cada tres tiene. Hay que pensar que no es nada personal. Céntrate en tu objetivo, en lo que quieras, Siempre con la mente puesta en manejar la situación hacia lo que deseas», explica Lara Ferreiro.

Pero, ¿cómo puedes darte cuenta de esto si estás cegado por la emoción de haber conocido a alguien nuevo? La psicóloga no duda: «Si alguien es demasiado bueno para ser verdad, huye».

«El bombardeo amoroso es de psicópatas narcisistas. Hay que tener cuidado y en cuenta que hasta los tres o seis meses no conoces bien a una persona, entonces no te creas todo lo que te dice. En las primeras semanas de conocer a alguien, se está en campaña electoral: esa persona es más cariñosa, maravillosa, etc. y luego eso va a bajar y puede convertirse en otra persona. En este sentido, el love bombing es como una clonación de tus deseos: si tú quieres ser madre, ellos de repente quieren tener hijos contigo», advierte la especialista. «Después de esto, te va a quitar todo y va a empezar ese refuerzo intermitente que es tan adictivo. Aquí, tu cerebro se vuelve adicto a la dopamina que genera con esta situación y te enganchas a esa persona», añade.

«Es importante buscar un refuerzo sostenible de cada día. Hay que dudar de alguna manera de todo lo que se vive al principio porque puede ser una fachada compensatoria de todo lo que va a pasar después. No hay que considerar a nadie pareja por haber tenido tres citas. Hay que observar si te pregunta por ti, si te da tu lugar como pareja si tiene responsabilidad afectiva y te cuida a nivel emocional, respeta tus opiniones. Todo esto tiene que ser sostenible al principio», sentencia.

Reconoce en qué punto estáis cada uno

Otra de las claves para encontrar lo que buscas es tener comunicación y saber lo que el otro busca. Así se evitarán desencuentros amorosos y decepciones, porque hay quien está emocionalmente no disponible y eso es una barrera en toda regla.

Una de las razones para mantener esa condición es, por ejemplo, acabar de salir de una relación. De hecho, muchas veces es uno mismo el que no está disponible, no lo sabe, se empeña porque no se escucha y su nueva relación sale mal. «Para superar una relación hay que pasar por siete fases distintas. Si no llegas a la última vas a repetir patrón y acabarás quemado. Esto ocurre porque cuando uno está mal se encuentra con otra persona y no hay un proceso limpio que te ayude a aprender y a saber realmente lo que quieres y lo que no. Hay que observar tu propia curva del duelo», señala.

Algo fundamental que nunca se hace es preguntar al otro qué quiere y escucharle. Y sí, formular la pregunta directamente. Porque si una persona no quiere una relación de compromiso, sólo quedar de vez en cuanto y sexo, hay que creer esa versión y no pensar que puedes cambiarla. Si no coincidís, es el momento de dejar de conocerse y eliminar. Esa relación no va a llegar a buen puerto, pues nadie va a ceder ni tiene que hacerlo. No hay que idealizar a nadie ni la situación: «Muchas veces dices «es una persona guapísima, maravillosa, tiene un gran trabajo, el sexo es genial pero no quiere una relación seria». Todo da igual, porque lo fundamental no lo tiene. No va a salir».

Lo que se consigue es perder el tiempo al invertirlo en algo que no tiene futuro porque las dos partes no están igualmente implicadas: «Uno hace de todo, permite comportamientos tóxicos de los que se da cuenta (lo que denota una baja autoestima)», alerta. «Te enganchas a la creencia de que va a cambiar. Al final el tiempo te da la razón y te das cuenta que no. Las cosas deben funcionar desde el principio. ¿Queréis lo mismo? Fenomenal. ¿Te sientes bien? Ten en cuenta el termómetro emocional: si te sientes bien, adelante. Si la respuesta es negativa, algo tiene que cambiar y en muchos casos la solución pasa por dejar a esa persona. Nos empeñamos en un tipo de perfil muchas veces con el que no vamos a ser felices y vamos a perder los mejores años de la vida en algo que nos hace realmente infelices», lamenta.

Dedícale tiempo

La psicóloga lo tiene claro: todo es una cuestión de entrenamiento, y lo de las citas no iba a ser de otra manera. Hay que invertir un tiempo en encontrar pareja: «Se recomienda mínimo 30 minutos al día durante una semana. Y te puede llevar un mes, dos y hasta seis. He visto un montón de pacientes que se han metido en Badoo o en la aplicación que sea y han acabado casada, con niños y muy feliz. Pero al final tienes que invertir tres o cuatro meses y entrar todos los días en la app para luego tener 20 años a una persona. Creo que merece la pena al final dar con una persona que te quiere de verdad, tú a ella y sois felices», cuenta.

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Ten esperanza

Lo siguiente que recomienda es preguntarte: «¿Qué creencias tengo en el amor?». «Si sales con el pensamiento de que te van a hacer daño, con una baja autoestima, etc. te lo tomas como una experiencia traumática y vas a sufrir», apunta la especialista. Ella recomienda tomarse las citas con calma, como algo divertido, e invita a no tener pensamientos negativos sobre las apps de citas: «Hay que dejar de pensar que encontrar a alguien por este tipo de redes sociales es imposible. Seis de cada diez parejas se forman por aplicaciones, así que hay que dejar de tener esa resistencia psicológica que no ayuda».

Además, advierte de que también es importante «cómo te cuentas las cosas»: «A lo mejor con esa persona con las que has quedado no ha habido química y decir: «oye, no ha habido química, sigo al siguiente». Si lo ves en plan «soy feo, nadie me quiere, etc. refuerzas la toxicidad y eres tú el que daña tu autoestima en las citas. «Es muy importante que no hagamos atribuciones negativas hacia nosotros mismos».

un cambio de mentalidad, incluso en gente de 50 años que me dice no me voy a, me dice ayer un paciente mío, me voy a hacer una. Es como eh, un fotógrafo profesional, unas copas para ligar, más cenas, no te creas. O sea, yo creo que a día de hoy hay un cambio de mentalidad. Yo lo que veo es que la gente como que sabes que si es que no tenemos tiempo, donde conocemos a alguien es que solo puede ser el azar. Para qué vas a ligar si luego tienes durante un minuto 60 personas? Es que es economía de respuestas. Estamos todo el día del trabajo, en casa del trabajo no hay sitios, la gente ya no sale a ligar», reflexiona.

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