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La dieta que hacen en esta zona de Japón ayuda a que sus habitantes vivan más tiempo./ Foto: Pexels.
ALIMENTACIÓN
Con una alimentación basada en los vegetales integrales (y muy pocas grasas y proteínas animales), su población cuenta con el mayor porcentaje de personas centenarias del mundo. ¿Te animas a comer así?
Por María Corisco
15 DE MAYO DE 2024 / 08:30
“Hara hachi bu”. Los habitantes de Okinawa, una prefectura de Japón compuesta por 160 pequeñas islas, recitan esta frase antes de cada comida. Con ella, recuerdan que no deben atiborrarse, sino comer hasta el 80% de su capacidad. Este mantra es solo uno de los secretos que han llevado a que su población sea conocida por ser de las más longevas del mundo: según estudios y datos demográficos, ha tenido tradicionalmente la mayor proporción de personas centenarias del mundo.
Es posiblemente la más famosa de todas las “zonas azules” (regiones del mundo donde se encuentran algunas de las poblaciones más longevas y saludables del planeta), y sus habitantes no sólo alcanzan edades muy avanzadas, sino que también lo hacen en excelentes condiciones de salud. Comparados con la población de Estados Unidos:
Durante décadas, los investigadores han estudiado las claves de esta longevidad. Y, según explica el doctor Michael Greger, autor del libro Cómo no morir, el eje principal es la dieta.
Sorprendentemente, señala, “son los alimentos vegetales integrales, y no el pescado, los que constituyen el 90% de la dieta tradicional de Okinawa. La mayor parte de la dieta se basa en verduras y legumbres, y la mayor parte de las calorías provienen de las batatas moradas y anaranjadas. No es solo una dieta altamente antiinflamatoria, sio también altamente antioxidante”.
Al analizar esta dieta, el doctor Greger afirma que “prefiere la alimentación tradicional de Okinawa, en la que los habitantes comen una pequeña cantidad de alimentos animales, que la dieta vegana más estricta, en la que se pueden comer patatas fritas o donuts vegetales”. Se trata, señala, «de comer vegetales, pero no procesados”.
Y, con respecto a la “indulgencia”, a esos pecadillos ocasionales, Greger señala que, realmente, “no importa lo que comamos en días festivos u ocasiones especiales: son nuestras decisiones semanales y mensuales las que marcan la mayor diferencia para nuestra salud y longevidad a largo plazo”.
La mala noticia es que la comida rápida y los estilos de alimentación occidentales han llegado a la isla, y las generaciones más jóvenes ya no disfrutan de los beneficios para la salud de comer al estilo tradicional de Okinawa.
Solo necesitas acumular el cansancio del día, tener el móvil a mano y estar tirada en el sofá para comprar sin pensar. Y los comercios lo saben.