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Menopausia, el último tabú femenino

Foto: Unsplash

SALUD FEMENINA

Hablemos del último tabú femenino: la menopausia

Afecta al 90% de la población femenina y sin embargo, continúa siendo un tema del que se habla poco. Sus consecuencias inciden en la salud y la calidad de vida, por lo que es importante sacarla del armario

Por Mónica Heras

12 de diciembre de 2021 / 18:49

Durante siglos, los procesos de la mujer han sido tabú con todas las consecuencias que esta palabra conlleva. En pleno siglo XXI empezamos a tratar con cierta naturalidad la menstruación, mientras que la maternidad va conquistando terreno. Ya hablamos de partos y la importancia de elegir libremente cómo nacerán nuestros hijos; el postparto ha dejado de ser ese cuento de hadas que mostraban los anuncios, para convertirse en un camino tan feliz como farragoso. Pero hay algo aún más incómodo que sangrar y amamantar, y es dejar de hacerlo. Una mujer madura y con la menopausia es aún uno de esos temas que seguimos tratando con pinzas.

Sorprende saber que la gran mayoría de las mujeres siente que no tienen información suficiente y que esta etapa vital, es aún silenciada en nuestra sociedad. Gracias al Gran Estudio sobre la Menopausia, que año tras año realiza el Instituto de la Menopausia, podemos saber que hemos avanzado, pero queda mucho camino por recorrer.

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Hay que decir más ‘menopausia’

Cuando algo no se habla, simplemente no existe y al acallar lo que nos sucede entre los 45 y los 55 años (antes incluso), nos estamos negando. Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta, en su libro ‘¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?’, lo explican así: “Las mujeres vivimos más porque nos expresamos, compartimos, encontramos soluciones en la reflexión conjunta entre amigas. No revelar nuestras experiencias y dudas contribuye a que muchas mujeres crean que los mareos, el dolor de huesos, la depresión o la falta de deseo sexual… son solo cosa suya.”

Muchas mujeres se sienten avergonzadas de admitir que tienen algunos de esos molestos síntomas que han escuchado de refilón o que vieron padecer a sus madres. Tenemos miedo porque nos sentimos en plenitud, y admitirlo en un mundo en el que se busca la fórmula de la eterna juventud, es darle la bienvenida al envejecimiento.

¿Qué nos pasa durante la menopausia?

Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AAEM), “es un momento de la vida de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación y que inicia una etapa de la vida que se conoce como climaterio. Esta etapa representa la transición entre el período fértil y la vejez…”

La menopausia se sitúa alrededor de los 51.4 años con un espectro que va de los 48 a los 54 años, siendo una etapa por la cual pasan el 90% de las mujeres. Se produce porque  comienza a perderse la función ovárica y, por tanto, baja la producción de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona.

Este proceso no sucede súbitamente, se van dando cambios previos en la etapa conocida como perimenopausia. Alrededor de los 40 años, los ovarios se hacen más pequeños y empiezan a dejar de producir estrógeno y progesterona, que controlan el ciclo menstrual.

Sin embargo, estas no son las únicas hormonas involucradas. Hay otras que también se ven afectadas:

  • Hormona liberadora de gonadotropina (GnRH)
  • La hormona estimulante del folículo (FSH)
  • Hormona luteinizante
  • Estrógeno (tres tipos: estrona, estradiol y estriol)
  • Progesterona
  • Testosterona

De igual forma, resulta de lo más interesante saber que hay receptores de estrógenos en todo el cuerpo, de ahí que su descenso involucre procesos más allá de nuestras capacidades reproductivas. Por ejemplo, los huesos, el tejido conectivo de las neuronas, el aparato digestivo y circulatorio, el hígado y páncreas, todos ellos son afectados por esta hormona.

Para entenderlo mejor, durante la etapa fértil, el estradiol es la forma principal de estrógeno y se libera principalmente de los ovarios. Después de la menopausia, la estrona le toma el relevo y proviene de las células grasas y las glándulas suprarrenales. El estrógeno actúa uniéndose a los receptores de las células dentro de los tejidos, ya sea el útero y las mamas, o los riñones, el corazón, los vasos sanguíneos, etc.

¿Qué síntomas podemos experimentar?

A pesar de que es una etapa vital de la mujer, no debemos infravalorar sus efectos, puesto que algunos afectan seriamente nuestra salud. La clave está en tratar todos estos síntomas en el marco de la menopausia y no de manera aislada. De lo contrario no haríamos más que empeorar algunos de ellos.

Dado que, como señalábamos, los estrógenos tienen receptores en casi todo el cuerpo, puede llegar a afectar a distintos ámbitos y estos son algunos de los más frecuentes.

Cambios de humor

La irritabilidad es una de las constantes, aunque también se presentan serios trastornos tales como ansiedad y depresión. Según la endocrina Clotilde Vázquez, hay muchas mujeres que están siendo tratadas de depresión, cuando es un síntoma asociado a la menopausia.

Trastornos en el sueño

No solo para conciliar el sueño, también suelen presentarse despertares nocturnos, apneas y la aparición de ronquidos cuando no los había.

Sofocos en la menopausia

Según la Universidad John Hopkins, el 75% de las mujeres menopausicas experimentan aumentos repentinos, breves y periódicos de la temperatura corporal, el 80% de los cuales ocurren durante 2 años o menos.

Sequedad vaginal

La vagina se acorta y pierde elasticidad. Esto da lugar a una mayor susceptibilidad a las infecciones del tracto urinario causadas por la pérdida de fluidos vaginales y una menor lubricación para eliminar las bacterias.

Aumento de peso y grasa abdominal

La falta de estrógenos hace que acumulemos grasa en flancos y abdomen, al tiempo que nuestro gasto energético disminuye. También tenemos un descenso en la masa muscular y esto, sumando al aumento de grasa, puede llevar a un problema de salud.

La endocrina Clotilde Vázquez, autora del libro ‘Con hormonas y a lo loco: claves para cuidarte durante la menopausia y el climaterio’, dice que lo que en la báscula son solo dos o tres kilos, midiendo la cintura se puede ver si ha habido un aumento de grasa visceral. Cada centímetro de mas o de menos, equivale a 1 kilo de grasa.

Este es un tema del que se banaliza mucho, explicó la endocrina en el Podcast de Cristina Mitre. Se suelen poner dietas restrictivas, sin tener un estudio de sus hábitos alimenticios y análisis hormonales y de composición corporal. Esto es fundamental para hacer un diagnóstico y un plan que le ayude a perder cintura y ganar músculo.

Mayor riesgo de otras enfermedades y complicaciones

Los estudios son claros, después de la menopausia aumenta el riesgo de una mujer de sufrir enfermedades cardíacas y cardiovasculares, así como de osteoporosis. De hecho, la AEEM indica que la primera causa de muerte en la mujer postmenopáusica es el infarto.

¿Qué podemos hacer?

  • Buscar ayuda y soluciones. Hace años la esperanza de vida de la mujer era muy baja, por ejemplo, en 1920 no superaba los 42 años, mientras que hoy a los 50 las mujeres siguen en plena efervescencia. Con la llegada de la menopausia, todavía tenemos mucha vida por delante, de ahí que cada vez haya más concientización para el tratamiento hormonal de remplazo.
  • Este tuvo muy mala prensa a raíz de los primeros estudios realizados. Sin embargo, se ha demostrado que esta terapia no previene el cáncer de mama, pero tampoco lo aumenta, mientras que sí que influye en una menor incidencia en mujeres que no tienen útero. De igual forma, resulta fundamental para prevenir el riesgo de infarto.
  • También existen terapias alternativas con fitoestrógenos (estrógenos de origen vegetal), que se ha demostrado que son eficaces en el tratamiento de algunos síntomas tales como el insomnio y los sofocos.
  • Otro punto importante es llevar una alimentación antiinflamatoria, con mucha fibra y poca proteína animal.
  • El entrenamiento de fuerza diario es indispensable. Así podemos subir nuestra masa muscular, tener los huesos más fuertes y mantener a raya la grasa.
  • Observar los lípidos sanguíneos (colesterol), las alteraciones metabólicas que dan lugar a la diabetes, la tensión y la obesidad.
  • Incluir adaptógenos en nuestra dieta.

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