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Hay ambientes laborales que son todo lo contrario al hygge. FOTO: The Office.
MENTE
La filosofía hygge, ese arte de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, tiene también su espacio en el trabajo. Así lo explica el danés Meik Wiking, máximo experto en felicidad y bienestar.
Por María Corisco
3 DE DICIEMBRE DE 2024 / 14:02
Es posible que el lema de que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas haya terminado por convertirse en un cliché. Pero, aun así, un cliché que mantiene su vigencia y que nos conviene seguir teniendo en cuenta para apreciar en plenitud aquellos placeres mínimos que contribuyen a que te sientas bien. De todo esto sabe mucho Meik Wiking, director del Instituto de Investigación sobre la Felicidad e investigador asociado en la Base de Datos Mundial de la Felicidad, y que dedica su vida a eso, a averiguar qué es lo que nos hace felices y en qué consiste el bienestar subjetivo y la calidad de vida.
Wiking se hizo célebre mundialmente por su libro Hygge, la felicidad de las pequeñas cosas, un bestseller del que ha vendido un millón de copias y en el que describe un concepto puramente danés, el hygge. En pocas palabras, se trataría de tomarse un tiempo lejos del ajetreo diario para estar con las personas que nos importan y disfrutar de los placeres más tranquilos de la vida. Ahora, Wiking presenta su nueva propuesta, llevar este concepto al mundo del trabajo, y lo hace con el libro Hygge Work. En él, se propone redefinir el éxito, el mito de la conciliación entre trabajo y vida personal, y el futuro del bienestar laboral.
El punto de partida no puede ser más claro: “El trabajo puede y debe ser una fuente de felicidad. Puede ser divertido y satisfactorio, siempre y cuando lo concibamos de la manera correcta”. ¿Y cómo es esa manera correcta? El eje se encuentra en una palabra única y peculiar, que tan solo encontramos en las lenguas nórdicas: arbesjdsglaede. No intentes pronunciarlo, ni tampoco encontrarle una traducción al español; quédate tan solo con su significado. Arbejde significa trabajo, y glaede, alegría. Si juntas ambas palabras te encuentras con eso que tan rara vez se presenta en tu vida laboral: tener deseos de ir a trabajar, sentirte feliz ejerciendo tu oficio, disfrutar de tu vida laboral.
Más que una palabra, es un concepto, y Wiking se apoya en datos: sus compatriotas ostentan uno de los niveles de felicidad laboral más altos del mundo. Casi dos de cada tres daneses aseguran tener una alta satisfacción en relación con su trabajo, apunta la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Y, mientras en España quien más y quien menos ha soñado con que le toque la lotería para dejar su trabajo, sorprende saber que “el 58% de los daneses aseguran que seguirían trabajando aunque no necesitaran hacerlo por razones económicas”.
Desde su experiencia en torno a la búsqueda de la felicidad, Wiking señala que “los estudios muestran que la satisfacción laboral y vital están conectadas. Si tu trabajo te hace feliz, es más probable que seas feliz en general”. Tiene todo el sentido del mundo: dado que dedicamos una buena parte de nuestra vida al trabajo, “si éste nos reporta emociones positivas, un fuerte sentido de propósito, orgullo por tus logros y gente increíble que te entiende y apoya, el sonido del despertador un lunes lluvioso a las siete de la mañana será menos horrible”. Otro dato más: los estudios muestran que, por cada punto que aumenta tu felicidad laboral, tu felicidad general aumenta en torno a un 0,5%.
Así pues, se trata de aplicar esta filosofía del bienestar al entorno de trabajo para crear espacios laborales más cómodos, agradables y productivos.
Con todo ello, es posible crear un entorno en el que las personas se sientan valoradas y cómodas, lo que a su vez puede aumentar la productividad, la creatividad y la satisfacción laboral. Se trata de hacer del trabajo no sólo un lugar de obligaciones, sino un espacio que contribuya al bienestar general.
Solo necesitas acumular el cansancio del día, tener el móvil a mano y estar tirada en el sofá para comprar sin pensar. Y los comercios lo saben.