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El hummus es una forma sencilla de incluir fitoestrógenos en la dieta./ Foto: Getty
SALUD HORMONAL
La soja es el más conocido. Pero los garbanzos, las semillas de lino o los arándanos también contienen estos compuestos naturales que pueden ayudar a aliviar ciertos síntomas hormonales.
Por Cristina Martín Frutos
31 DE JULIO DE 2024 / 08:35
Hace ya algunas décadas que la comunidad científica empezó a preguntarse por qué las japonesas apenas sufrían sofocos durante la menopausia. Un 25% frente al 85% de las mujeres occidentales... Diversos estudios llegaron a la conclusión de que la ingesta de soja tenía mucho que ver con esta especie de protección natural contra los síntomas vasomotores. En concreto, se referían a uno de sus compuestos: los fitoestrógenos.
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"Se trata de sustancias naturales que se encuentran en ciertas plantas y tienen una estructura molecular similar a la de los estrógenos humanos. Esto les permite imitar, aunque de forma más débil, la acción de los estrógenos en nuestro organismo", explica Marta León, ingeniera química especializada en alimentación y salud hormonal femenina y miembro de WMCE (Womanhood Menopause Community Experts).
Lo más importante al hablar de fitoestrógenos es tener claro que en ningún caso son como las hormonas humanas. Es decir, no pueden sustituir a un tratamiento hormonal médico. Sin embargo, sí que se ha relacionado su ingesta con un menor riesgo de ciertas enfermedades (cardiovasculares, obesidad, diabetes y algunos tipos de cáncer), así como con un alivio de algunos síntomas de la menopausia. La clave se encuentra en que se parecen mucho al al 17Beta estradiol, la principal hormona sexual femenina. De modo que también se llegan a comportar como esta hormona.
"Al tener una estructura química similar a la de los estrógenos humanos, actúan como moduladores hormonales y pueden unirse a los receptores de estrógeno en el cuerpo. De este modo, ayudan a aliviar cierta sintomatología del climaterio", detalla la dietista Bárbara Munar, autora de "Reinas sin reglas" (Grijalbo). Entre los síntomas más beneficiados por ellos, "los sofocos, la sudoración nocturna o la sequedad vaginal, y en algunos casos, la mejora de la densidad ósea y la salud cardiovascular. Además, pueden ayudar a estabilizar el estado de ánimo y mejorar la calidad del sueño", enumera la experta, que participó como ponente en Flavia Talks, los encuentros divulgativos que la marca de complementos alimenticios experta en menopausia organizó con el objetivo de dar visibilidad y ayudar a las mujeres en este periodo.
Aunque existen diferentes tipos de estos compuestos, Marta León (@foodgreenmood), autora de "La Revolución Invisible" (Lunwerg), destaca cuatro:
Además, Marta León recomienda incluir a diario cada familia. "No es nada difícil, por ejemplo, se puede tomar kéfir con chía y un puñado de arándanos o moras (donde estaremos incluyendo lignanos y resveratrol). O una gran ensalada de hojas verdes con germinados de alfalfa y edamame, (donde no nos faltarán las isoflavonas y cumestanos)".
Las dos expertas coinciden: no hay que tener miedo si los incluimos desde la alimentación. "Podríamos consumirlos todas las mujeres, ya que cuando entran en nuestro organismo por vía digestiva, nuestra microbiota intestinal también juega un papel importante en su metabolización y absorción. Estamos diseñadas para tomarlos en forma de alimento. Además, la dieta mediterránea, conocida por sus múltiples beneficios para la salud, incluye por sí misma muchos alimentos ricos en fitoestrógenos. Por ejemplo, un estofado de lentejas con verduras, hummus o guisantes con jamón", sostiene León.
Eso sí, como advierte Munar, "es importante hacerlo como parte de una dieta equilibrada y variada, sin depender exclusivamente de estos compuestos para obtener beneficios de salud". Otro tema es si esos compuestos forman parte de un complemento alimenticio. En ese caso, sí es importante consultar con un profesional para que lo paute.
Lo primero que nos viene a la mente al pensar en fitoestrógenos es la soja. Precisamente, a partir de su estudio surgieron muchas de las investigaciones posteriores. "Si bien ha quedado descartado por la ciencia que aumente la incidencia de cáncer de mama, es importante saber que requiere de una cocción muy lenta o de fermentación para hacerla más digerible en nuestro intestino", advierte la colaboradora de Womanhood.
Además, la experta señala que la soja no es la mejor opción para las mujeres con hipotiroidismo. En cualquier caso, aconseja tomarla mejor fermentada. En formas como el tempeh o el tamari frente a la leche, helados o galletas. Por último, y ya con una óptica más sostenible, de origen orgánico.
Bárbara Munar y Marta León han elaborado un pequeño listado con 10 ingredientes ricos en fitoestrógenos y las mejores formas de llevarlos a la mesa. Siempre de forma sencilla, rica y saludable.
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